jueves, 20 de agosto de 2009

Los dioses profundos (el canto en megahertz)

El canto en megahertz
de los dioses profundos
me recuerda la plata refulgiendo
entre los plomizos soles
de mis antepasados.

Variedad para variar de navíos,
espejos sacudiéndose los espasmos.
El horror es para el cine
y no se ha inventado aún.

El canto sutil y sub-lime
¡Lime, oh, dios profundo de la concordia al mundo y su aspereza!
de mis dioses profundos
se confunde con la nada
a esta hora en espacial.

Y me sabe como a calendario en otra tierra,
puñado de soles de Astrea,
a cono de oficina que invertido me entrega
a lo esencial sin protocolo ni etiqueta
actualísimo y en todo caso desprendible en un parasiempre parcial
habitante y no ciudadano
de mi existencia.

Tanto fuego en mis manos
hace casas y cocina ladrillos;
ni un sólo estribillo para los teoremas lejanos
acaso un gesto bajo la sábana del no dormir:
verdaderamente haría falta sucumbir a la discreción.

Pero es que el canto en megahertz
de los dioses profundos
me recuerda que...

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