sábado, 30 de agosto de 2014

Sabe más de flores que yo
y por eso sus manos
hacen poesía.

Conoce los milagros del color
y permanece en silencio.

Es un espíritu errante
entre el placer y el éter
un grito de niño desenfrenado
y la calma de la piedra
sublimada en astro.

Este es mi hombre,
él es el lugar adonde iré a parar
el día que muera
él es el oxígeno de mi palabra
aunque se empeñe
en que no diga más

que simplemente un beso
o una golondrina desde mis ojos
mi palma sobre su espalda
diciéndole que sobra el tiempo
mi otra boca cubriéndolo
contra sus males de la noche.

Sabe más de flores que yo
y aún así le escribo poesía.

Oda a mi Amor en Agosto

Óyeme vivir, Emperador
Rey y Dios
que a veces simulas
un lejano placer escondido
en tu oído medio.

Óyeme latir tu cielo, Señor
alrededor de tu cuerpo voy
como ungido por miel de ángel.

Óyeme danzar por ti,
héroe discreto,
y verás las zarzas que he sembrado
para ti
cuando en el verano
dejabas tu muda flor
reposando en mi puerta.

Óyeme escribirte la vida, Amor
y canta conmigo
noche y día
la melodía suprema
por la que una estrella somos
y en la frontera de dios y el mundo
vivimos.


Recorriendo un camino de magma
a veces así llegas a mí
y la luna que todo lo mueve
mi sangre ventral
tu semen abriendo mis vértebras

una escalera roja
para amar o arañar
para gritar convencidos
de que no hay otra oportunidad
salvo la vida
para ser saliva y sudor. 

A veces ardes tanto
que te preferiría a ratos
suave como hijo de higuera 
y ciprés. 

Llenando de brisa mi melancolía
porque sabes que de ahí provengo
y es a la paz de tu cuerpo
adonde puse yo mi casa. 

Pero te siento y te creo y te quiero
asido a mí como un volcán 
sin noción de la frontera
ese hilo azul que divide la tierra del cielo
para seguir haciéndolos uno mismo. 

Abro entonces mi herida de luna nueva
y te doy lo inasible para tu país de hombre
y de héroe y de hijo. 
Me fundo contigo
y fundo contigo las estrellas. 



Pero tu hongo no fue tranquilo
y tu lluvia ácida
al mundo de nuevo corroe.

Pretendes dar una nueva religión
la esperanza detrás
de los pensamientos orgánicos.

Mil muertes te circundan
clamando una razón
y tú les llueves sal para su llaga
y tú les dices que no vendrá mamá
y que la distribución del sorgo
es para los destinados a muerte.


viernes, 29 de agosto de 2014

Te esperaré cien veces
bajo el ciprés y su hija
la verde sombra.

Te esperaré dentro del café
para jamás dormirme.

Te esperaré como quien conoce
la inquebrantable aptitud del tiempo
para no ser.

Te esperaré con un beso de viento
en tu nuca
y al nunca le daré una flor
Porque te amo.
Cómo es
que vienes
y de un salto niño
agarras mi mundo
lo despeinas de flores
me bendices siendo valiente
y también
un poquito eterno.

Sobre la soledad te impone
abriendo campos de amapolas
como almanaques de luz.

Ya el tiempo al fin
alcanza su unidad en cada beso.
Te amo
cuando las plantas
regalan Andrómedas
y se posan bajo tus pies
o entre el asfalto.

Te amo
cuando dan las seis
y el tren me pasa
por encima del silencio
llevándose mi beso
hasta tu puerta poesía.

Te amo
cuando las teorías se caen
y otros las levantan con risas.

Te amo
cuando las horas pasan sin ti
y yo creo firmemente
en el pulso de tu propio cielo
abriéndote a mí
como río caudaloso
de nubes blancas y morenas.

Te amo
cuando despierto y tengo 22
y al día siguiente me veo de 70.

Siempre amé tu alma
siempre amaré tu alma.
Yo te escucharé
con la melancolía puesta
sobre la cama

y no conciliaré el sueño
hasta que tú
hayas tu verbo ofrecido

a este silencio de cal y miel
donde las vías renacen
por la vía de un ósculo.
Te hablan mis ojos
ocultos desde la piedra
con la que tallo al amor
en días de querer pronunciar
algo más que fuego y lluvia. 

Míralos: 
son tan tiernos
tan absurdos entre otros ojos
porque ellos no aman. 

A mí me sobra una esquizofrenia
llamada Amor 
y nadie lo nota 
excepto tú
porque siempre habrás de venir
a tocar y tañer 
cada uno de mis ojos. 

Alguna vez se sentarán 
a hablar contigo
de fut o de basquetbol
pero este día no

porque te hablan del paraíso. 

Eterna luminix

De terso aire está clavado
mi deseo sobre tu cuello.

Ahora que viajo a contraluz
por tu cabello que es plata
y oxímoron,

Ahora, que no puedo establecer
el nunca porque vivo
en tu peso seminal de siempre,

Ahora, que en mis rodillas penden
más de doscientos hilos de tu savia,
tu cortina de tres soles y tintas.

De prado sembrado suavecito
bajo tus plantas
estoy amamantando tu estrella.

Fijada estoy como en un día
que nunca muere y vuelve
vuelve como malva y pezón
en el ojo alcalino de tu cuerpo.

Ya bien tersa me tienes
me das y no me arrebatas
me quitas y combates
por pura razón de amor
que es lo mismo
que enunciar al paraíso
desde su palabra no nacida.

Traigo atorado un beso
tras de los ojos y hasta la garganta

ando atrapando besos tuyos
de otras mañanas
ando hilvanando humedades
para no echar de menos
tus labios.

Pero aún así me paro
y sobre la hora azul
mi elemento pongo.

Sé que lloraré al fin
tan pronto acabe
este lugar de barro salado.

Y mi horno serás tú
aunque estés lejos.

Traigo atorado el squerzzo
y los movimientos pendulares
de tu oda cuando ríes
y me tomas en un jadeo,
una suerte de cámara de luz
mordiendo su fuente
para evitar que estalle.

Traigo entre el corazón y mi edad
una niña con sus manos
repletas de nubes y flores
para que la mires y ames siempre.

Ando mezclando cuerpos tuyos
en cada noche de fuego y semen
que me has dado

para no sufrirte la insistencia
para a mi impaciencia de fuego loco
darle tu leche.

Traigo el alma a inmediación
de todas las horas del aire.
Te amo, corazón
y por eso es que te hago mi canto
en la piel del viento,
tu padre.

jueves, 28 de agosto de 2014

Vayamos a ver 
la historia del futuro
su textura turgente
en un mar de papeles
por corregir y editar
el rastro de dios
bailando disco 
sobre las dos de la tarde
justo cuando tienes hambre
y yo sigo leyendo 
el anverso de cada hora escrita. 

Vayamos a reflexionar
sobre la historia del futuro
habría que hacerla 
más filosófica poesía 
que varianza 
más mudanza con destino a Nausicaa
que deconstrucción de sus placeres. 

Quiero ver cómo deslumbra
nuestro templo de amor
apenas tu dedo en mi pezón
o en las estrellas de noviembre. 

Vayamos a ver este amor 
en pantalla del futuro
y te aseguro que perderás el llanto
dentro de mis felices lágrimas: 
te habré de amar tanto
de explorarte tanto
de esperarte tanto
que te juro la voz de tu alma
se fusionaría a mi canción de siempre. 



Esperemos la llegada de Andrómeda
bajo las campanas de aire
su cristalino anclaje de canción
para nosotros, los niños
que amamos la sopa y las cactáceas.

Esperemos a la catarina de pétalo dulce
a la luciérnaga de sable de cactus
para tallar de rojo y de espada
la incongruencia del suelo inventado
sin siquiera conocer de nuestro secreto país.

Esperemos el nacimiento de Andrómeda
con el té de adorar de mi treintena
y dos o tres rayitos de sol
a modo de mermelada.

Tú serías el brazo para comerla
yo sería el azúcar para tu agua hervida.

Toc, toc
o plin o bom
o tal vez la octava sin escribir
del músico divino tras los cardos.

Ella es Andrómeda y es la conciencia
de que la vida llegó
y luego dices que nos engalana
para que yo te mire con amor de niña
sabiendo que eres mi universo.


Ese otro sentido del cielo
el crujir del mundo 
bajo la aspereza de la lluvia
su tornasolado fuego 
que brinca y forma países
listos para ser lamidos
de amor dulzura. 

Te regalo las letras nuevas
del alfabeto de las flores
su sentido abierto 
a la deidad vuelta flor, 
su tiempo, sus ganas
su perfume formando palabras
en la poética dormida
bajo la lengua real
de griegos y orientales. 

Te regalo los nimbos y los cirros
su sentido de purificación
sobre las mismísimas aguas negras
su color liberado de nombres
a la entrega de tu piel 
marchando sobre nuevas tierras. 

Ese otro sentido de lo bello
su lugar de origen albergado 
en la profundidad de la herida
la muerte y su sagrario,
ese otro sentido de la risa
su matriz refulgiendo 
sobre los pétalos de Buda
o Jesucristo
Kutumi o la Nada Blanca, 

Te regalo mis dedos 
por si hubiera otra poesía. 
Toda te hablaría de mi amor por ti
porque es por él 
que yo vengo a darte 
el otro sentido de mí misma. 

miércoles, 27 de agosto de 2014

Te encuentro
a mitad de mi segundo rostro
en la hendidura
donde traes tu luz
y me vuelves quinqué
de húmedos besos.

Te escribí dos nombres
a raíz de tu cuerpo. 
Te recé dos aves países
para que jamás 
vivieras sin casa.

Te encuentro
a mitad de la calle
saturando mis oídos
con tu hilo de risa
elevando mi corazón
como un cometa.



Ámame ahora que la dulzura
me abre las puertas
al útero de la tierra
para hundir mi sombra
y regalarte sólo flores.

Ámame porque sí,
porque eres un hombre
que se encuentra maravillado
desde que mi cuerpo, enfebrecido
baja caricias del cielo
y te unta su ámbar.


Voy a crear un alfabeto
con la ayuda de tus besos
y tus abrazos matinales.
Le pondré letras a tu sonrisa
y a tu cuerpo serpenteante
le daré un fonema sagrado. 
Hoy demostraremos al mundo
que si escribimos 
es por puro acto simbólico. 

Al amarnos una mano nos eleva
somos los mismos 
somos los primeros
los del origen de aguas blandas
dulcísimas 
poblando la tierra. 

Voy a decirte que te amo
con la lengua untada de noche,
voy a decirte que te amo
con la nube cautiva entre tus canas,
voy a decirte que te amo
con el sable de tu sol entre mis piernas
voy a decirte que te amo
con este árbol de la vida
besando a tu árbol
en cada raíz, en cada rama. 

La bondad de las luces
emanando de tu cuerpo,
rostro de corazón de nuez
eligiendo las mejores flores
para que repose mi cuerpo.

Tu fuerza exacta
en cada diente y uña
un arco camino al cielo
en mi dermis instala

llegaste, templo de oro
con la noche blanca

llegaste, dorado credo
con la pura mañana.

Ya el brío del fuego
en cada ojo se repite
por nuestros labios.

La casa se perfuma en su suelo,
su puerta abierta
abraza los anhelos.

Veinte aves blancas
en tornasolado vuelo
por el amarillo cielo
que pegado a la flor multiplicada
está
como la realidad de tus besos.
Bendito tu beso
que me dice que estoy en casa
y nada ni nadie
me puede faltar
porque tu amor
me eleva y me lleva consigo.

Hora cero.

Que tu corazón
duerma feliz
como una llave abriendo
el corazón de dios.

Que tus memorias 
sean de anís
y se oigan por los muros
de tu alma niña. 

Que tu día sea exacto
con los minutos del sol
porque a quien lo recibe
nada le falta.

Hora cero.

Que me permita verte
la vida
amaneciendo en el azul
que de tu cuerpo 
yo venero. 
Desgráname
como a los frutos
al filo del estío

y

Óyeme
como si fuera más beso
que mujer

porque, Corazón
de tu amor está hecho
mi cuerpo.
Porque ambos guardamos
ese hilo por donde pasa
la lluvia y su sueño

yo me alegro
y en mi furia te digo
que mil pesos de sal y fuego
por esta avenida

pero siempre atenta a tu beso
pero siempre con tu oído
en mi latido.
Una esfera sin fin
la burbuja
para pasar la acedia
y dejar entrar
los sellos de Salomón
que durante noches
han velado por ti. 
Ábrete, pecho
como una tierra dentro del capullo
esperando por tu latido
para ser la patria.

Quédate, bonsai
y nunca duermas
sobre la negra espalda
del otro camino.

Quédate en mí
permanece
como un puñado de luz
y luego,
la nueva historia.
I will write
over the sky
the sound of your lips
giving me
the reasons
to stop and dance
with the sun.



martes, 26 de agosto de 2014

Ver al rostro de ellos
los inocentes que duermen
y de cuando en cuando
visitan la vida.

Si rieran más seguido
los polos nunca
y un ecuador altísimo
sangre hirviendo
vida en naranjas y aves de paraíso.

Todo es un mercado de frutas
pero para verlas brillar,
cuándo.
Hemos de matar
con el filo del aire
la tarde.
Hemos de abonar
las nubes
con materia de besos
dos o tres recuerdos
lemas del veinte
atados a las cintas.

Hemos de no existir
en la euforia inútil del mundo.
La melancolía es buena.
Parte los panes
y los abandona
para que de amor
se vuelvan dulces.

Hemos de cenar la contigüidad
de la vida
su pétalo de magnolia
su inacabada figura
de maíz entero.
Besé un árbol.
Tenía demasiado amor.

Sentí su pulso firme
pulso de madera
de niños circundantes
por las ruinas del viento.
La tarde nos regala
su doble imagen
de sable y sándalo.

Cuerpo y hostia
se encienden con la lluvia,
el oro tiempo
cayendo virgen
como la espalda de la noche.




Ojos de raya malva
crecientes como el venado nuevo.
Ojos de Horus de regreso.

Que cien horas es poco
para verlos.

Que mil poemas
serían un ave
y apenas tocaría tu iris
una mañana.
Ábrele el espacio a la luna, sol
ríe tres veces la tierra
y luego fecúndala de caricias.

Todas las mujeres esperamos por alguien
para dejar de ser canción
y mejor ser el beso musical en la boca.

Yo a ti te encontré preparando los labios
y entendí que eras mi destino.
Quizá tu globo aerostático
tenga más colores que yo
para escribirte poesía.

Quizá por eso te dibujo el cielo
y una melodía a punto de latido
para que te despliegues.

Toma
estas caderas
cuando sepas
que el anclaje
está perdido.
En el siempre bajo el siempre
a través de él y para siempre
eres el embrujo y el hambre
la vida selecta entre las páginas
de los grandes
la risa y su charco
para andar los barquitos de mi vida.

Desde el siempre y con el siempre
eres mi café tostado y la morfina
que me despierta y me anestesia
frente a todas las miserias del mundo.
El cielo de dios 
también tiene oscuridad
dice Oh Sae Young
me lo repetía fuertemente
antes de la guerra. 

Luego llegó la claridad
luego olvidé decirte
que amo los cerezos. 

Por lentos, como tú
por suaves, como tú
por frágiles, como tú. 

O porque son mi contraparte
como tú. 

Hoy sé que el cielo es
y puede brillarnos o estar ausente. 
Pero nunca deja de serlo. 


Ocho luces desde tus ojos
capítulos
conteo de cafés
de besos intercalados
con el cielo y la tierra
de besos sembrados
en el aire proscrito
de los que jamás aman. 

Así es mi vida contigo
de ocho en ocho
de cielo en cielo
de llanto en risa. 

Ocho luces veo
y es que no sé si es la tarde
o es que acabo de dormir
y era tu cuerpo mi cama. 



(A la salud del café del viernes 15 de agosto)
Despacio en la arcilla
la cuna para tu brazo inquieto
la sonaja para tu infancia doble
en la nube nueve.
Vuelvo de mi país
como una gota de leche de cabra
sobre el mantel del cielo.

Si me faltara tu aire
la pradera dormiría,
los rizos del fuego
serían elegías de dios
para los niños no nacidos.

Vuelvo de mi matria
con el árbol de la vida
como un dije de placenta y oro
heredado por todas mis madres.

Si no existieras tú
yo no tendría motivo para buscarte,
si no te supiera hombre
mi árbol en mí se quedaría.

Vuelvo de mí
como una ola de mujer
elevada en el siempre de tu boca.


Pasa
como la gota sedienta del bambú
la fruta de agosto
por tu sexo.

lunes, 25 de agosto de 2014

Un corazón tan frío
no podría amarte tanto
y sin embargo aquí estoy
preguntándome
si demasiada sal
o demasiado aire
o demasiado sol
o demasiada azúcar.

Un corazón como el mío
me desvela y me pone a tejer
materia de nubes
para tus ojitos.

Entonces soy más niña
que vagina
más madre que alimento.

O tal vez es entonces
cuando me miro
con un corazón tan mío
que de tanto amor
es tuyo por entero.


Tengo el agua a punto de turrón
tengo el alma y el aceite
mi corazón es una manzana dulce
esperando reivindicarte
de cada pesar que llevas.

Tengo las frutas sobre la mesa
una a una, te dicen que si no fuera
mujer
sería la tierra
o una zarza para tu noche.

Tengo el corazón a punto de ideas
caricias, mareas dulces
y dos o tres chabacanos
para cuando despiertes a mitad del cielo
y te sientas más lágrima que alegría.
Y cuando abrazo tu corazón
Tu corazón de niño bajo la lluvia
Ávido de lamer el mío
Mi corazón se parte en dos
y jura nunca descuidarte.

domingo, 24 de agosto de 2014

Miraste al televisor
y quince años sin ti
de pronto te oyeron llegar.

Era la boca de dios
mostrándote el universo,
era la danza hindú
posándose en tus ojos.

Te despertaste más morena
y más cadenciosa
al ruido de la tierra.

Eras otra vez María Luna
y nadie pudo retenerte.

La piel brille en ti 
como la piedra divina
con la que escribes 
las palabras amor y libertad.

No te recordé
porque tus pasos 
en mi oído divino
siempre se oían. 

Ave Eva. 


Pon tu miedo en una vasija
y toma mi voz
mujer
para que nunca la ola del hombre
como una mano
sobre tu danza
para que jamás la idea de su mundo
atisbe tu mirada encendida.

Te he visto andar
por el perímetro del mundo.
Acércate y no respondas.
Cree y crea.
La multivocidad está en ti
y no en las fórmulas
o los cantos secos de los monjes.

Pon tus deudas milenarias
en esta vasija
y óyete, mujer,
y verás cómo el tiempo
te debe más dulzura
de lo que tu miedo pensaba.

Quiero verte encender la montaña
de vida nueva, de palabras fuertes
de dulces planetas cantados por ti.

Quiero ver cómo todo lo perdonas
y lo escindes de la historia
a la que tanto le urge
bañarse en tu leche.

Quiero ver cómo castigas con tu misericordia
y dejas de presionar tu llaga
porque naciste ave
y eres bella, mujer,
como la mañana celeste de Buda.
Desnúdense y vibren esta noche.
No hay camino individual
cuando un beso los ha sellado.

No hay esperanza unilateral
si ambos padecen la tristeza.

El todo se vuelve uno
y el universo es la multivocidad
de su orgasmo.

Bienaventurados ustedes, Los Amantes
porque de ustedes
es el cielo reconstruido
de nosotros los dioses.
Cuando veas que la estrella pasa
por el filamento de la aguja,
cuando sepas que el perfume
es lo que permanece a la flor
aún después de muerta,
cuando oigas al silencio
como tu canto iniciático
para entender el universal himno

entonces yo te diré
que estás en el firmamento de Buda
o en la cabeza de Brahma
o en las hojas de Dios.

Cuando no me preguntes quién eres
darás tu poesía
a la risa de tu hijo.
La Gracia es saber 
que el desenlace es siempre 
el inicio. 

La coda debe unirse al corpus, 
los pies al dormir 
a la cabeza de dios 
-cualquiera que sea hoy su nombre. 

La Gracia es saber
que la continuidad es el Amor
y no la apariencia de la Vida. 

La Gracia es llegar aquí 
y cantarte sin piano, oh Señor,
que mi alma no tiene destino
y por eso es que ama. 
La lengua desnuda debe posarse
en el firmamento de dios
al hablar.

La lengua dividida debe unirse
en la hora de dios
al amar.

La lengua escindida debe reunirse
en la mano de dios
al hacer.

La lengua amedrentada debe levantarse
en los hombros de dios
al combatir.

La lengua sin caricias debe resurgir
en la boca de dios
al renacer.

La lengua llena de amor de escribir
en la noche sagrada de dios
al pensar en el amado.
Al escribir veía
los ojos de dios
y se regocijaba en su miseria.

Al detenerse lo oyó cantar
y reír y soñarla
y entonces ella
prosiguió humilde la poesía.
Sobre un tapiz te guarde
el canto fecundo, la golondrina.

Tu miseria será descrita
con flores trinadas.
Tu miedo será diseminado
como pétalos de loto
por la piel de Brahma.

Sobre un tapiz resuene
la campana de Ammavaru

hasta que te digas hijo
de Saraswati y Gaitri
tu mano izquierda y derecha
tu madre cósmica
sonando como lluvia de estrellas.

Sobre un tapiz te liberen
el colibrí y la libélula.

Qué guardas en tu manita
niño
qué mariposa triturada 
en agua de alegría y prosa 
mantiene tu poesía. 

Qué guardas tras de tus ojos
niño
qué arco iris fijado 
como por intención del daemon
qué es eso 
dices
dime qué guardas 
niño. 

Qué guarda tu risa 
niño 
una fila de peones libertos
jugando a ser como tú
una ristra de ajos dormidos
a punto de princesa. 

Abriste las manos 
y de pronto el fuego. 

Abriste tus ojos 
y entonces la lluvia. 

Abriste la boca
y todo el universo. 

Dime tu nombre, niño 
y eras Visnú 
jugando en mi patio. 
Saben a flor las carambolas
en el reino de Buda. 

Los patios se pueblan
de risas niñas 
graduándose de sí 
olvidando que serán libres
por la inocencia. 

Saben a flor las golondrinas en el cielo
cuando las mira Buda. 

La emancipación del artista
nace con un sombrero
con la boca abierta: 

bienaventurado aquel que sepa 
crear creyendo en el universo
porque es de él 
que le llega la creativa sabiduría. 

Saben a flor
las máximas de Buda. 
En la hora azul
Buda bendice a los seres alados
con otros nombres.

Los llama eternos
o acidulados frutos volátiles.

Nunca pájaros
nunca libélulas
nunca luciérnagas
nunca aves.

Sobre su manto giran
los fonemas de dios
y son serenos.

En la hora azul
el rostro de tu hijo viene a mí
para que lo acaricie
como si fuera su nacimiento.

Todos los días en el templo
es navidad,
dice Buda.

Por eso las viandas en forma de estrellas.

sábado, 23 de agosto de 2014

Mi canto de tótem golondrina
va directo a tu entraña
y a tu hueso mordelón
de las risas de tu niño cansado.
Un cuarto de revelado
para tus recuerdos oyendo la marcha.
Amor, la vida es revelación
y rebelarse
nivelar las páginas de dios
con el tintero hombre
acumular negativos
para escribir de nosotros mismos
la pequeña historia.

Cuando dejes la soledad y el banjo
estaré aquí con mi repertorio de canciones
algunas galletas, algunas flores
tres o cuatro emanems para tu boca.

Cuando no puedas con el dolor
me ataré su cordel y volaré junto a ti
como un papalote negro
y tan pronto la vida resurja en la vida
pintaré de blanco el lienzo que volará ya libre.

Tomaré la foto de tu corazón
y te daré mi electro
donde verás que jamás de mi corazón te irás.
Envuelves mis senos en tu nombre
Ramón
y la vida es un imán de flores. 
Soy la tiza con la que escribes la vida
el muro al que derribas 
de tanto amor fecundo. 

A veces lloro de incredulidad
y volteo a ver si es otra mi suerte. 

Solía tener las manos en los bolsillos 
a la hora de soñar despierta. 
Ahora, si te veo venir
si sé que a mí estás por llegar
saco las manos, húmedas y lumínicas
para que des con mi cuerpo etéreo
y de paso mojes mi cintura.

Me envuelves en tu deseo animal
y soy al fin la bestia que babea al amor
mientras, divina, esculpo a dios 
con tu leche tibia. 
Tocamos
las puertas de dios
su carambola sin sal
acidulando la lengua
para no decir blasfemias
contra nuestras rodillas
para mejor escribirnos poemas
porque nos amamos tanto
que a veces lloramos, tercos.


La frontera de mis ojos
la tiene tu boca
y tu dedo violáceo
cerrando filas al sol
las mañanas sabatinas.

Yo sé de un hombre
que te aturde en deseo
y es tu propio hombre
por eso es que mi rostro
te mira entero
por eso es que mi piel
en piel de ángel
al contacto de tu semen
se anima.
Captaré el azul
agua
la dulce cortina
por donde pasa la pestaña de dios
y la envuelve en unicornio
para no decir nada
excepto
esta agua
tan hambrienta de ti
azul para tu cuerpo de rey
inmensa para nuestra gloria.

viernes, 22 de agosto de 2014

Tu lengua de fuego 
pasando revista por los lugares
donde soy tuya 
y aquel donde la inocencia
debía pertenecerte.

Estoy embriagada de ti.
Apenas tu roce
y yo, el agua. 

Tenle fe a mi risa, Amor
es la que me sacó de la otra vida
es por la que llegué hasta ti
aunque más que corazón
yo tenía harapos.

Tenle fe a mi risa, Corazón
porque con ella ascendí
y luego me dejé caer al mundo.
Es mi sombra más lumínica
y no cree en nada si no vibra
como ella.

Mi risa cree en ti.
En las tonterías que olvidas
en las lágrimas que te guardas
en el cansancio que en ti nunca aflora.

Tenle fe a mi risa más que a mis senos
e incluso a mi entrepierna:
cuando a ellos les cuelgue la gravedad
mi risa irá por entre tu sexo
y la mitad de tu corazón
haciendo del tiempo amargo
un buen compañero para dormir
e invitar al cine.

Mi risa cree en ti.
Tenle amor a mi risa.
Porque es viernes y yo tengo
un sombrero nuevo
que no sacaré a jugar ni a que le digan hola
porque no quiero.

Porque estoy en huelga de ojos
hasta que no reciten los tuyos
el piropo del conejo animado
que me hizo creer única
cuando en realidad ya era tu reina.

Porque odio los viernes sin ti
y odio decirte que los odio
como si desanimarte en viernes
fuera a cambiar
que tú y yo vivimos en distintos mundos
y hacemos de nuestro amor
un hogar de aire
tan próspero para ti
tan nuevo para mi casa
y quizá por eso tan imprescindible.

Porque es viernes y yo no sé
o no recuerdo
cómo era mi vida en viernes antes de ti
y a veces te lo reprocho bajito
porque debí llegar a ti en viernes
tan pronto hubiera nacido hace treinta y un años.

Porque es viernes y me siento triste
porque no sé cuándo en realidad
volverá a ser para mí un viernes.
Tu mano, una llave para abrirme
esconder de ti el aliento que te inunda
dentro de mi cuerpo
dentro de mi acuoso cuerpo.

Tu mano que a veces calla.
Tu mano cerca de mis pechos
haciendo una danza ayudada por la lengua.

Tu mano que me da el mundo
porque ya casi a todo el mundo ha tomado.

Y es que me tomas y veo niños
perros, hojas escritas, tortillas
tragos y yerbas de luz.
Las cien mujeres que me habitan
y para ti se enamoran.

Tu mano que olvida muchas cosas
excepto enamorarme.

Tu mano bajando capulines
tu mano que me suelta y luego llora a escondidas
porque sabe que le falta mi mano.

Tu mano que escribe tarde o temprano
o dispara el obturador
y congela la armonía
de la que no soy partícipe hasta que lo soy
tan pronto veo la foto
captada por tu mano.

Tu mano que intuye que mi mano te llora
a eso de las doce o una de la mañana
cuando el sol pasa
cuando la luna hace guardia
y yo no tengo fuerza ni dinero
para viajar donde tu mano
que de noche abraza tan bien
y pide caricias como criatura.

XXV

Navaja de amor, tus manos
tallando en domingo
el rostro de mi mujer
comiendo agua salada y dulce
de tu boca.

Navaja de sol, tu sexo
tallando cada noche
la oquedad por donde respira
mi savia mezclada
con tu semen.

Dime por qué vienes
y me rajas y me hundes
herida a perpetuidad
húmeda a perpetuidad
si las horas y las zonas
de mi cuerpo se abren
hacia ti
como truenos escondiendo una ola.

Dime por qué vienes
y me escarbas el agua dulce
entre mis ojos
aunque tú ya no los veas
diez horas, cuatro días después
de entregarte mi alma
en un acto.

Dime por qué existes
y me fluyes y me hierves
y todo lo renombras con tu osadía
ya no es marfil, ahora es ciudad
ya no es espejo, es fuego y quema y nutre
y nace como yo mientras tu navaja
me va tallando.

Dime por qué me quieres
y me eliges y me tomas
por qué atraviesas mi dorso
perverso y angelical
con la daga de tu vientre.

Dime por qué la espera
veinticinco años girando
sobre tu propio eje
y luego yo y luego este grito
y luego mis manos al fuego
por ti, que vienes y me quitas
el sufrimiento y el miedo
tú que llegas y te vienes en mí
mostrándome tu hambre,
tú que te lanzas a este mar
y te ahogas y me reclamas con un beso
y no me vuelves la cara.

Tú que me amas
navaja de sol, navaja de cielo amante.

Dime por qué has de conocer
mi canto de ti necesitado.
Dime por qué siempre recuerdas
que te amo y te amo.


California 8:50

De pan y jamón
así era tu corazón bendito
a las nueve en el California.

Llegaste tarde
a la repartición de las palabras dulces.

Y con tu puntualidad romántica
sirves mi llama
con la tersura de un niño grande
que hace sándwiches a las siete
su hermano dormido
su columna cansada
sus papeles llenos de pendientes.

Sándwiches para que su mujer coma
y más tarde llore de alegría
(aunque nunca te lo diga).

La poesía es un sándwich
cuando llegas y me recibes.

variantes para mi corazón de oro (2)

No tengo prisa por amanecerte
excepto porque tengo prisa
de darte mis tres décadas hirviendo
en el azul índigo de la noche.

variantes para mi corazón de oro

Un abrazo uniendo nuestro corazón
y tú y yo con el rostro lleno de amor
hacia el mundo.

jueves, 21 de agosto de 2014

Nace el día, mi niño,
nace la música y su parto.

Moverán las piernas
los juncos atrapados
en la memoria de otro niño.

Caminarán bajo tus plantas
tomarán el sol de tu camino.

Nacerás una y otra vez
Ícaro emancipado:
nunca un hombre para desafiar al sol
con las manos llenas de armonía.

Nacerá contigo el día, mi dios.
Entonces tú me dirás
el poema de la luz.


Y todas las flores cuelgan
de un mismo cordel.
Sueños violáceos y amarillos
como hojas al sol envueltas en mariposas.

Ella olvidó los cardos
para vestirse de sus yemas.
Él la envolvió en su llanto
hasta mirarla purificada.

Y todas las flores hablan
de las doce del día
y se acomodan bajo la lengua
de los amantes.
Marchemos
hay arcoiris o no lo hay.
No importa.
Caminemos
los colores de vez en cuando
se instalan entre los dientes
o bajo la lengua
sobre los muslos
en la testa de dios
jugando a ser niño.

No te prometo llegar a algún lugar
siempre estamos en el correcto.

Tan sólo toma mi mano.
La luna tiene cabellos de sol
y el sol es tan viejo
como la tristeza del cielo.

Marchemos, Amor,
marchemos.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Un cielo sentado en el piano
el mudo piano
un ave en sepia probando
las horas de dios.

Te oigo a ti, hermano
callado para oír el poema de las nubes
la danza mineral
que acompañan a tus manos.

Mira que un cielo está sentado
en el piano que se oye
y canta y baila y ríe como tú,
rebelde y bandera de avenidas.

Lo oigo resonar sobre ti, hermano,
Chicago a punto de himno,
las olas de otro mar
abrigando tu cuerpo.

Bienvenidos sean
los héroes discretos.


No me preguntes por qué
Amor
pero en tu rostro veo la risa del viento.

Te amo, ángel.

Con libros o sin ellos entre las manos,
con un día agotador o para callar y ver la tele.

Te amo, siempre.

Con poesía de hamburguesa o delicatessen
desnuda o no
te amo siempre.
Ay,
amor
amado.

No tienes poesía.
Dormiré junto a ti
hasta que la agonía duerma
y el corazón del sol
nos despierte.

Cuajo la lluvia
para abrazarte mejor.

LLovemos, amor.
Todo reverdece.
Caleidoscopios.

Tu risa, tu brazo fuerte girándome
atrapándome
mostrándome a tu mundo.

Caleidoscopios.
Tu tristeza, tu rock individual.
Una carta sin luz ni sombra.

Caleidoscópico amor, quédate.
Caleidoscópico corazón, acomódate en mi oído.
Tus ojos de poesía reverberando luz sobre la oscuridad
tus ojos de luna creciente bajo la piel del venado.
Tus ojos como ráfagas incesantes de pasión.
Tus ojos, poema acabado.

Vi tus ojos y mi vida se volvió un instante.
En el instante de tus ojos desnudos
es que te escribo el amor
de cada día, toda mi vida.
Gira y gira, gasa de sueño primero
Gasa errante que nunca termina.
La vida es despertar dormido
La vida es danzar hacia el beso más tierno.
Llora, calla, hombre y niño.
Tengo una gasa de amor para ti
y en ella te envuelvo.
Gira, gira, gasa del sueño primero:
La luna baila, el sol es nuestro dueño

martes, 19 de agosto de 2014

Soy diosa antes que mujer
y por tanto puedo sentir el dolor
de tus manos y tus ojos
sin que me digas nada.
Puedo amarte a la distancia
sentirte mío como el árbol al sol.
Puedo crear la ilusión del mar
y luego evaporarla en una caricia de fuego lentísimo.
Soy diosa y no moriré de amor
y sí renaceré de amar a cada instante
incluyendo tus huellas y tus silencios
y también tus berrinches de niño tierno.
Soy diosa y por eso nunca espero
doy y recibo sin medir
me vuelvo única cada vez que lo hago.
Soy diosa antes que mujer
y subiré a la cima de la luz
porque en realidad eso es lo que vale.
Amor, tienes un ticket para irte conmigo.
Tú y yo sobre la playa.
Brincamos y brindamos
las nubes como olas
y un mar infinito sobre el cielo.

Eso tengo cuando me das un beso.
Eso es lo que hoy de ti quiero.
Los cantos negros de la vida
son aves de un paraíso incierto.
Ante los oídos del mundo no se mueven
no se queman ni se tocan ni se miden.
Como tampoco se mide el adiós
porque en realidad es un hola de regreso.
Una ola de regreso.
No hay más muerte que la tristeza
y al fin de una vida en la tierra
es mentira que no haya más luz
pues el todo atrapa la llama que nos enciende.

Los cantos negros de la vida
en verdad son blancos y majestuosos.
Son el último regalo divino
para quien vive feliz en este páramo.

Los cantos blancos de la muerte.
Los cantos transparentes de la eternidad.
Vamos a jugar, niña
a perdonarte como cuando no te dabas cuenta
que el perdón existía.
Todo el mundo se equivoca, niña.
Nadie está exento de emprender un vuelo
con una banderita roja en un dedo.
Deja de señalarte, niña.
Vamos a peinar los tesoros del viento,
el de tu hombre amado
el de los días buenos que con él
habrás vivido y escrito.
Vamos a soñar, niña
a que el espacio y el tiempo juegan
y los sueñan juntos cada noche
y cada mediodía.
Vamos a jugar a que eres bella
y con tu amor vences heridas monstruosas.
Esta vida es un tablero.
Y es dulce y bueno con quien juega de corazón
entregando el corazón mismo.
Vamos a domarlo, niña.
La aguja del tocadiscos
tú en tu risa y The Who.
Abril para soñarte.
Eres un misterio que termina
en los gajos de una mandarina.
Eres el propio sol
anegando otros soles de tanto brillo.
Eres la terquedad de un niño
y por eso es que te amo a veces
como si la edad de mis ojos te rebasara.
Eres lo mejor de mi vida.
Y a veces lo acompaño con azúcar besada.
Ser mecida por tu canción,
oh señora de agua dulce.
Hoy te escuché correr
por mis ojos
me leíste como la palma de la lluvia.
Fuimos exactas y serenas.
Nada en el mundo nos lo impide.
Ser mecida por tu canción,
te dije.
Porque tengo a un niño que llora
porque a veces también me pongo triste.
Fui mecida y entonces el sueño.
Llegaron las fotografías de abril primero:
vale la pena alzarse al viento
y luchar por la hegemonía
de sus cuatro puntos cardinales.

La lluvia que es un cigarro
almendra
la lluvia que nace como un bramido.

La lluvia que es pan sin oído
y lengua dulce para los nacituros.

He tomado todos los cafés
de un mismo octubre
bajo la lluvia
su labial carmesí impuesto en mis labios.

La lluvia como una flor de agua turquesa,
la lluvia que lava y despercude los huesos.
Marco Polo al viajar
tampoco flotaba entre almendros
de nubes pachonas y sinceras.

Nunca se ha dicho que un viaje
sea la continuidad del paraíso.

De Itaca a México y de ahí a Saltillo
Los viajes son para sembrar el Amor
Hasta que un buen día el viaje
nos abrace de tanto amor reunido.

Gracias por las semillas
enamorando a Agosto.
No quieres reír.
Torceré mis manos
hasta darte crisálidas.
Una mariposa de amor
que alivie todos mis laberintos.

Y reiré por ti
porque tu risa nunca duerme.
No puedes reír.
Estaré aquí con el rehilete del sol
hasta que creas otra vez
en la policromía del canto.
Amarte dos veces
Una con tu corazón resguardado
en el pecho de un gorrión
La otra con mi corazón en llama de purificación absoluta
de mutismo y acción indisoluble
una escalera que vuela hacia ti
Tú, mi hombre de corazón de gorrión.

Amarte tal vez una tercera
por todas las calles que vienen
y se anidan en tus ojos.

Amarte con el mundo para ti en mis manos.

Y luego amarte encendida y tisa
hasta dibujarnos
El rostro del viento siempre a favor.

lunes, 18 de agosto de 2014

Nueva Galaxia

No tengo más lengua, más manos, más cabeza ni locura.
Hoy camino hacia ti buscando el cielo a mitad de la inmisericordia
La mía que te hizo cantar salmos para reconocer mi credo
O te hizo llorar la elegía a mitad de la dulzura.
Y es que a pesar de mis armas mi amor por ti las destruía.

Afuera lloverá y qué bueno.
Voy a empujar mi negro fuego
Voy a regalar las cenizas de mí
a las aguas que corren descalzas.

Venceré y nunca la soberanía del horror.
Sin manos, sin lengua negras.
Venceré el corazón ahíto de amor.
Y el corazón no habla: expuesto se entrega.

7 am

Tu rostro contra el ancisno mundo
Tu rey astro maravillosamente entre la nariz y la vida.
Tu corazón dormido sobre lo imposible ya gobernado.
Tu cuerpo renunciando a ser uno sin mi cuerpo.
Tu amor como quinqué para el llovido verano.

supongo

Que el amor se muestra con na piel enferma de una línea de autobús
la náusea que se origina contra el mundo
Par terre
Mi infección es saber que no soy tan fuerte
y tú me llamas para danzar los últimos cinco minutos
como una flama que anhela a perpetuidad quedarse
Como la terquedad de amar porque sí y esto es el cielo a mitad del mundo.

Que tu forma de amarme es brincando entre farmacias
Y yo, amarilla, tengo ganas de arrodillarme ante tu encanto.

jueves, 14 de agosto de 2014

Amar tu voz de oro cribado.
Amar la canción de tus pulmones
vitalizando la espiga.
Tu rostro se ensancha sobre las ondas de los charcos
y es tu cabello un competidor
de la luna.
Llevo bajo mis manos carmines
para los días venideros.
Llevo una bolsa con globos para inflar
en cada gemido.

Tu rostro de niño bueno y hombre aguerrido.
Toma una bandera de todas aquellas
con las que pintas a diario mi cielo.

Verás que no hay galleta de la suerte
haikú u oráculo:
en todas estás tú, versado o libre,
ignoto o sublime
dormilón y eterno.

Verás que mi cielo es polícromo por ti
y ya sólo me restan para tu amor
los besos de mi vida entera.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Ríeme siempre los ríos
del Elba hasta el Suchiate
y de tu corazón al mío.

Ríeme, sándalo divino
con el corazón ardiente
y la nube en tu pan de boca.

Nubes

Hoy no vengo a hablarte
de los rincones de la piel
acordados para ser tuyos y míos.
Hoy vengo a hablarte del verano
de la flor que responde
al inmenso grito del estío.
Sobre las nubes vamos, alma mía,
y te pregunto los ojos en monosílabos
y tú me respondes uno o dos dientes
antes de tocarme.
Habrá o no frontera para ellos
no lo sabemos,
te lo digo con el destello del sol
sobre la carne firme.
Habrá oportunidad para los hombres
de crear algo mitad heliotropo
mitad perfume de sándalo,
no lo creo.
Dices con tus yemas untadas en fuego,
dices con la lágrima de niño travieso
y el hambre pantera de tu cielo.
Hoy vengo a decirte que el día es nuestro
siempre que al día
no le pongamos nombre ni hora.

Sueño de una noche de verano

Mi amor retumbaba en tu oído ventral
y tu corazón me dormía
sobre la paz de las cigarras y los trenes.

Mi amor era tu ala de viento en paraíso
y tu paraíso me tomaba
por la salvedad de la tristeza.

Mi amor y tu amor reían.

Alegría de los panes:
nuestro amor, soñado o no,
siempre es alegre.

martes, 12 de agosto de 2014

Olor a tu cuello sudado de guerra
decorando mi cuello.
Olor a tu sangre latiendo entre los sacos
de la fértil tierra
Olor a tus muslos en la Alta Mar
María Magdalena y puta
acariciándose el monte venusino
para humectar tu mañana.
Olor a tu labio superior ensalivado
de piel de pantera y ojo de venadito.
Olor a tu labio inferior acorralado
por la fuerza que tira al hervor
desde la raíz de nuestro cuerpo.

Traigo tu olor como fruta
pegado a la niña,
tu olor rodeando la espina
que va saliendo de mi hoguera.
Traigo la mecánica del sol
y de la luna sus maravillas.

Pero esta noche en especial
traigo tu olor de hombre
que reventa en mi cuerpo la playa seminal.

Gitana, ven a tocar mi calma
con tus dedos mojados de plata
y placer de amplia falda
donde la inocencia se guarda
dejando bailar el deseo de la noche.

Tu cabello ondule sobre mi pubis,
tu sentencia divina
me bese los lejanos labios.

Purpúrea, carmesí latente,
ven a mi rostro silente
para hablar del concierto de dios
cuando dos seres se entrelazan.

Gitana, ven a tocar mi agua.
Llévatela bajo tus senos
y en tus glúteos su voluptuosidad derrama.
Noche plateada, zorra danza,
leerás mi mano como a mi vientre
hasta que puñado de estrellas
tierna mía,
el amor de tu niña a mi corazón
le hagas.

Canción de Luna para Mon

Sobre tu cuerpo en calma
bajo la paz de tus tiempos
plateada, alta como ninguna
viene a mimarte la mujer del cielo. 

Cielo, cielo, luna
Luna, luna, puente
Eres mi niño 
eres mi suerte
me pones arriba 
de la rueda de la fortuna. 

Y al amanecer te vestirá
de la guerra triunfante.
Y por la noche me traerá
el punto único donde somos 
un único beso. 

Mon, muna, Señora Luna. 
Mon amour, Señor Ramón. 
Eres mi diosa
eres mi amor. 


Sereno

Ven a mí, acomoda todas las ropas del viento
bajo la escalera del tiempo y su cruz,
Ven como agua de río y de noche
siéntate sobre mi música.

Un andante o una columna de arena,
eso soy mientras te busco
y tu corazón me nombra.
Una ola sin final
que nos mueve a nuestros vientres
a decirle sí al magma
a su canción de hervor y costilla molida.

Ven a mí, acomoda las cenizas del mundo
bajo mi lengua con tu lengua
para que me sepan a rosas
que vienen a perfumar las lágrimas de los otros.

Ven a mi encuentro, paja, hilo,
corazón de ángel embestido por la luna.
Toma mi enredadera, trépame
unge mi cuña con tu savia.

Y después dime que no volverás la cara
a las tinieblas
y después rescata mi voz
para que de tristeza no sufra,
pues si tú lloras, yo me deshago en mi columna
y si eres feliz, mi puerta al paraíso del viento
abro.

lunes, 11 de agosto de 2014

O quizá porque te encanta la lluvia
cribas la alegría
Ven acá, niño mío,
guárdame el papalote
para cuando la tormenta pase.
Que hoy no preciso
abrigarme en tu risa
que hoy preciso
ser tu abrigo, triste hombre.
La vida es y no puedo quitar
o decir o callar
lo que la Estrella nos tiene:
somos de barro y sal
las lágrimas de dios y su madre
el juego del niño supremo
que olvidó que la arcilla
de tanto en tanto, se disipa en tierra.
Pero sí puedo decirte
que mientras seamos la arcilla caminando
nuestro propio camino
al deseo y lo inaudito
a la experiencia del grito de vida
en cada árbol y en cada sombra,
te amaré como se ama una sóla vez
en la vida.
Ven acá, niño mío,
déjame cargar con tu dolor un ratito.
A la noche de nuevo las madreselvas
la leche tibia de luna casi llena
mi medida abierta para ti
esperando siempre que entre el sol
y no te deje nunca.
Por si no entendieras
que la dulzura de tu cuerpo
quitó la amargura de mi alma,
que estás aquí, los pliegues de tu cara
mostrándome la ternura
que la vida se llevó cuando nací,
que te busco en la memoria
para reprenderte algo
y sólo encuentro tu amor
disparado, contenido, recorriéndome
mirándome, silenciándome con besitos.

Por si olvidaras
que para mí eres algo más
que un hombre amando mi cuerpo:
eres el amor de mi vida
lo más enérgico y dulce a la vez
que dios, porque sé ahora que existe,
me trajo en esta vida,

Por si pensaras
que juego al amor contigo
y tengo para ti sólo el desencanto
o te atrapo en mi tristeza innata,

lee estas líneas, que no son versos,
pues la poesía eres tú,
mi gorrión y mi cielo entero.

Y te amo, niño o no
bandido o no
héroe o no.
Hermano triste o no,
te amo con la torpeza de tanto amor
y la felicidad cercándome la tristeza.

Te amo y la muerte no es para mí
el fin de mis días
sino el a veces no hacerte ver
que mi corazón te pertenece.
Si el viento es el paraíso
entonces mil besos míos
conocerán los nombres de tus flores.
Se puede reír con las hojas marchitas
bajo los pies.
Se puede recordar la tragedia
y mirar de frente la belleza del sol
en el cenit de mismo sol.
Soy sobreviviente al mundo
cuando me amas
y aunque no me amases
también lo sería
porque te amo.

Ofrenda de fe

Desnuda de mí 
apartada del silencio materno
y el rencor de mi pasado anterior a tus besos
me guardo en el templo de tu amor
y me regocijo con tus ojos
oh, amado mío,
alma mía encontrada 
a pesar de la rabia del mundo. 


Cantos a Ramón Rey (VII)

Y surgió el aroma en la estepa
porque el rey la pedía
entre las arenas nocturnas
por su beso clamaba.

EL TIEMPO ES UNO
dijo el hombre rey.

Ella volteó su tristeza
como vasija de barro ofrendada
al altar de las estrellas
del hombre que la espera y ama.

Ella desnudó su carne
y a su alma le dijo libérame.

Suavemente, como perfume de amor
ella se desliza al fin
completa
por el corazón de su señor.

Canciones a Ramón Rey (VI)

Profunda es la línea
que surca tu nombre con mi esperma.

Has dicho poesía
y te he dado el amor.
Has dicho el miedo
y te he dado el amor.
Has dicho tormenta
y te he dado el amor.

Cuanto más débil te veo
mis ojos lloran.
Levántate, mujer
y ámame
porque no quiero tu poesía
ni tu miedo ni tu tormenta
sin tu corazón erguido
para mi corazón.


***

Profunda es la gloria
que acerca a mi alma
tu venida a mi vientre.

He dicho poesía
y te he dado mi amor
he dicho el miedo
y recibí tu misericordia
he dicho tormenta
y me abrazaste con tu lengua dulce
y tus brazos de fuego bueno.

Cuanto más débil me he mostrado
más amaneceres la vida
y mi corazón tan grande ahora.
Mi corazón que es tuyo
como la primera vez de mi vida.

domingo, 10 de agosto de 2014

Canciones a Ramón Rey (V)

Me invitas a comer chocolate
o castañas o frutos de palma.
Metiendo tu dedo a mi boca
y a mi oscuridad
comprendo el sabor de la vida
su ternura.
Su fragilidad y su danza espontánea.

Me vuelves a invitar
a degustar el todo
y entro a tu mundo
por la puerta de tu lengua.

Entonces la tierra no es tierra
ni el aire su virtud de viento
lleva ya ese nombre.

El todo se vuelve tú
y yo me siento a tu lado
en la montaña de tu amanecer.

Canciones a Ramón Rey (IV)

Qué va a ser el día
en que mi país no te escuche.
Nunca mueras de mí
nunca reposes mi locura
entre los sauces llorones.
Nunca me cases con la nada.
Nunca te olvides que nací para ti
y preciso ser tu alumna.

Cantos a Ramón Rey (III)

La pretensiosa luna de agosto
no puede brillar más que el dorso
de tu mano lenta sobre mi fuego.

La pretensiosa canción de tu mujer
es nada cuando tú gimes adentro.

Cantos a Ramón Rey (II)

En estos hilos habitan
las olas de tu semen
creando castillos de vida plena.

En estos hilos habla
la fragancia de mi pubis
al caer la noche.

Cantos a Ramón Rey (I)

En tus orejas, señor
he vertido los mares de mi infancia.
En tus ojos,
la luna puso su nombre.

A favor

Tu risa es mi país
tu piel es mi última frontera.
He sabido volar por ti
he de guardar al tiempo
para amarte con el tiempo.
Tus rosas marcan la vía del sol
sin decir el nombre del camino.
Tu amor marca mi periplo hacia mí
y te bendigo por ello.

sábado, 9 de agosto de 2014

El árbol del pirul
nos resguarda de las brujas.
Sus hojas perfuman la paz
y sus ramas anidan al ave.
El árbol del pirul
no sabe su nombre
ni sus ramas.
Se sabe.

viernes, 8 de agosto de 2014

La gente es de cielo lento, amor
hoy amaneció una ola en la persiana
y nadie veía nada
sólo agua.

Yo que te amo pude a los peces.
Chiquitos, como cosidos por un mismo mar
o un mismo hombre hecho Neptunia.

Yo que sé que me amas te mando la postal.
Cuenta los peces, mi amor,
las octavas de otro mundo.

8 Lux

Pido que seas feliz
que te rodee el amor de tu Madre
y de tu Padre
tapizando para ti nubes
como alfombras y alfombras
como flores.
Pido que rías siempre así
y que al levantar el sol
te inunde la canción de dios
con la que se crearon los versos
del Padre Tiempo.

Pido hacerte feliz
rodearte con mi axila
alimentarte con mi vientre y mi leche.
Pido que rías para mí
porque yo te canto a esta hora
y te bendigo y te amo
y te alabo, niño florido mío
porque me haces llorar azúcar.

8 León

León de mar
león de viento
león de sol
león de fuego
tráeme a mi hombre
a mi corazón moreno
tráeme sus lunares envueltos
en amante piel de lucero
tráeme su amor bonito
que sin él yo me muero.

jueves, 7 de agosto de 2014

Amor de gasa en Arabia
amor de nube polveada de sales
de sirenas enamoradas
y un delfín riéndose de Shakespeare.

Te amo de aquí hasta la agonía
del mundo
la que se oye cuando no estás
la que se muere cuando me amas.

Amor de todas las naciones,
tuyos son mi género
mi sonrisa y mi novela nunca escrita.

Canciones para mi niño en agosto (III)

Un hilo basta
para sostener la raíz
de los que se aman en este mundo.

Caminamos entre piedras
hoy nos toca una alfombra
de floridas nubes.

Canciones para mi niño en agosto (II)

Guerra y sombra
ayer contraje nupcias con la vida
tiré los lotos putrefactos
y en el canto de mi hombre
dormí hasta verme
en mi vientre llena.

El presente me llega sin días
el presente de su amor es mi regalo.
Solía maldecir a los enamorados
y hoy sueño con advertirme
que despierta también
sigo amando.

Canciones para mi niño en agosto

Mi dulce niño,
te acaricio sin saber
las coordenadas del mundo
su tacto es indiferente a mí
cuando tú no ríes
y su risa me pertenece
si tú triunfas en la risa.


Triunfal

He sido algo más que tu mujer
tu niña, tu madre, el chicote 
con el que a veces despiertas
tu retratista, tu fanática 
que estira las nubes blancas
hasta quedarte dormido. 

Ayer brinqué, no sé si por augusta cursilería
o por saberte al fin 
en el lugar que te tenían deparado
el daemon y dos o cinco dioses. 

Cayó la noche, he sido algo más 
que tu mujer: 
tu caprichosa consentida. 

Todavía tengo un millar de listones
para aventar al cielo contigo esta noche. 

Dame cinco horas luz
y haré del universo la fiesta
que jamás tuviste de niño. 

miércoles, 6 de agosto de 2014

Qué haré los siguientes eternos meses
la poesía seguirá su curso infinito 
como lo hace mi saliva rumbo a tu verga
o mi saludo al sol pensando 
cantando, evocando tu corazón. 

Hay quienes dicen 
y dicen mal
que la miel ocurre un año 
y después un nunca más
a la Allan Poe. 

Debieron ser insectos
dromedarios sin astrolabios
paquidermos sin lubricar. 

Yo te amo
yo escribo
nací para escribir y no ser otra persona
nací para amarte y no ser otra persona. 

Todo está resuelto. 

Mil versos más
habrán de formularse
mientras nos encuentre la vida. 

Otro ocho

Sigues siendo el misterio
mi niño dormido entre la luna
la habitación desnuda en azul
la canción de alivio para las lagartijas.

Sigues siendo el lucero
mi amante mano fragante
en flagrante delito de Eros sobre mi cuerpo.

Mi bebé de cincuenta y tantos
el amor que truncó mi carrera
rumbo a la intelectual amargura.

Y sigo diciéndome cómo
si apenas el aire me comprende
si apenas hoy la tierra se rindió
si siempre la luz fue mi cómplice

y nadie más puede enunciar
lo que por ti me cabe dentro.

Sigues siendo mi materia de verso
mi material de sueño
el amor de mi vida.


Feliz octavo mes, Amor

Ocho

De tiempo en tiempo, de loto en loto
las ranitas del parque
omitiendo nuestro delirio
y las astromelias de tu cuerpo
mirándonos caer
de tiempo en tiempo, de gota en gota
por la palabra éxtasis
después del amor.

De tanto en tanto, de ojo en ojo
te exijo un universo total y mío
de tu sexo en mi sexo, de tu corazón en mi corazón
porque he de ser tuya
de mi amor en tu amor, de década en década
antes y después de acostumbrarme a la tierra
yo te amaba desnuda de todo nombre
de tiempo en sexo
de herida en silencio
de explosión en regalo.

De dedo en dedo, amor,
mi saliva amorosa te va ungiendo
de toro en alivio, de embestida en celo
de papel en seda
y de atardecer en ternura.

Ocho meses son la medida justa
igual que el siete y el décimo eterno
para decirte que te amo, Ramón,
absolutamente entero
y en todos los intervalos posibles.



Para Ramón Córdoba Alcaraz, 
por hacerme tan feliz en mi número favorito: 
el ocho. 

martes, 5 de agosto de 2014

Tu verga paseando por mi boca
habla de mi gemido estando en mí dentro
Tu verga rodeando mi cuello
fuerza de serpiente encantadora de pezones erectos
Tu verga humedeciendo mi memoria
Y este dedo sucio y dulce
su uña con ganas de contar
las cuentas negras del brazalete
con el que adoré enhiesta tu verga
Hablando de salvedad y locura
a la prominente perla que se alzó
Perdida y pronunciadamente tuya.
Tu verga humedeciendo mi barca negra.
Esta mañana tu verga.
No interrumpo el esquerzo
diáfana alegría del zorzal
entregado al canto de mi garganta.

Óyeme gorgear
pasea mi cuerpo húmedo bajo tu axila.

Hay días, vida mía, hay ramas
de caliente sol y un bramido vacuno
cuasi galáctico
barriendo las funestas teorías

que si hay que sufrir para tener
pero éste se detiene cuándo.

Hay vías, alma mía, hay llamas
de estrellada falda y un lunar entre los senos.
Hay ofrenda de tus dos templos
donde el pi toma lógica
y el placer se repite como presagio
a la fecundidad de tu estirpe.

Por eso te pido que me oigas gorgear
como quien nunca ha sabido de algo
llamado amante lluvia.

Por eso es que te canto entre los ladrillos
y la espuma y tu espuma
y las orejas de dios y sus dientes.
Tres vueltas al sombrero de maíz,
amor, lo único que debemos esperar
es más amor.

Estamos más cerca que lejos,
una flor inmune al tiempo,
una explosión seminal
germinando en mi pubis punketo.

Tres vueltas al sombrero de maíz,
amor, lo único que nos aguarda
es la risa, incluso de los tuertos.
Un cerdito volando volando va
la vida como ópera y beatitud
el lodo converso en agua risueña.

Luciano y tú aplacan mi marea.
Me saben enternecida
y por eso, la granja disparada.

Juntos (dejemos al cerdito)
somos una galaxia de buena voluntad,
un granero a la mitad del cosmos
tan lleno de traslaciones y canciones de órbitas.

Un cerdito volando volando va
yo a punto de poesía y risa.

Luego, el dulce, calientito sueño.

lunes, 4 de agosto de 2014

Manzana, sandía, lluvia,
cereza y chocolate,
las palabras arden si las decimos
entre nuestras bocas.

Nuestras soñadas églogas

Tengo sed, abriré mis labios
para que vengas a mí
con la fuerza de tu semen.

Tengo amor y un puerto,
aluzaré este demasiado campo
para que, en verde agosto,
tú llenes de besos nuestras soñadas églogas.

Tuve sed y me diste tu semen.
Tuve miedo y me cobijaste entre tus manos.

No tengo más sed excepto la sed
de tenerte siempre dentro mío.
No tengo más miedo excepto el miedo
de no saber decirte lo mucho que te amo.
El primer beso de la tarde
para ti lo guardo.
Será antologado para tu cuerpo
con astromelias adornaré mi regalo.

Seré tan tuya y dejaré de ser triste
seré tu amante boca y fulminaré el espasmo.

De no verte tanto y tanto este día
acomodo mis cuatro labios:
he de entregártelos todos a cielo abierto
y mi nombre lleno de amor por ti
a tu hombría se habrá entregado.
A las cuatro veintidós
un cisne se esconde entre las nubes
dos o tres patos suenan a radio de corazón
y yo voy volando hacia ti.

A las cuatro veintidós
la filigrana del tiempo se me clava en el cuerpo
y lloro, amor
porque te sé muy lejos.


Tu amor me libera como al perfume las flores. 
Quédate siempre enhiesto, dulce
magnífico y lucero en mí, 
Amor de mi vida. 

Te prometo el otro cielo 
y también una alcancía que se alimenta 
de ti.

Te prometo el sereno, como esta madrugada
y dos gotas de papel entintado
hablándote de mi amor en verso. 

Salmo para mi amado amante

Como un roble rodeas mi alma.
Señor mío, niño mio, 
en tus alabanzas diarias 
procúrame la tierra. 


Beso, beso, cuerpo, pestaña humedecida
por tu beso
húmero enfebrecido por tu diente
diente de león soplaré sobre tu rostro
hasta ver millones de partículas danzando amor.

Beso, beso, alma, eternidad enmudecida
porque no hace falta
decir que te amo ayer y hoy y mañana,
la mañana es tibia y bailará con tu peroné
la canción de las maravillas celestes
ocupadas por un gran beso, beso, cuerpo corazón
más allá de la noticia de las partes.
La cajita de música sigue sonando
espera por ti
como los niños creen saber
que volverán los héroes
en el punto más purpúreo de la noche.

Y que mi bailarina alma te dé un beso
con duración de un día y ciento veinte huesos luz.
He despertado bajo la soledad.
Antenoche aún lo hacía bajo tus costillas.

El mundo me sabe amargo a esta hora,
Amor, si no ibas a despertar a mi lado hoy
para qué acariciarme con ternura sexual
en mi sueño.

O quizá es por esa caricia que aún la vida tengo
y es por el ansia de ti
que transformo el vacío en ave canora.

Soy un Mar de agua angustiada,
arrastro la noción de las aguas con calma tal
que sus marinos locos de ansiedad se volverían.
Son muchas horas el sedimento de mi país acuífero
son muchos kilómetros y mi guerra para estar en ti
en esta madrugada no alcanza.

Voy a intentar dormir y voy a depositar mi fe
en todo esto
alto, amplio, abierto, alucinante amor
que me cubre de paños suaves ante las lágrimas.

domingo, 3 de agosto de 2014

Declaración de amor

Pareciera que el árbol sabe de cortezas
tan sólo por ser árbol
o que el sabio sabe de datos complejos
porque lo engendró la filosofía.

Puede ser.
Pero por si las dudas,
vengo a decirte, poesía aparte,
que te amo con la fuerza de mi rayo loco
y la ternura de mi pelo.
También con la locura de mi niña
y mis ojos atentos al sol, tu sol
cuando abres la puerta del cielo
y me das tu erótico abrazo.
No amo la flor
como a su esencia atrapada
en mi cuerpo atravesando
al tiempo de dios y el viento.

No amo tu cuerpo
sin la esencia que te hace nacer
y morir en mí
y matarme la angustia
y engendrarme la vida.

Amo, pues, el todo desde sus partes:
así me enseñas a hacerlo
así me amas, Maestro.

Poema tamizado por un traductor hindú

Tú me pedías algo 
que en el instante me dieras
era lluvia de besos
un volcancito sublimado en primavera.
Alcatraces para tus ojos
que entregaban a mi cuerpo su mirada
tres cardúmenes de amor marino
cuatro lotos para la llegada
de un agosto enloquecido 
de páginas impregnadas
caminas y hueles a niño 
paseado entre madreselvas,
te duermes y la vida resurge desde su entraña. 

Tú me dabas algo 
que en el instante yo recibiera
era la raíz del amor
y con ello la certeza
que la vida nueva me dieras

Regis lunae

Vimos la luna aparecer
montada en la silla regia,
su cuerpo húmedo y plateado
como tu pelo escurriéndome sal
pues a mi luna ya tenías montada.

Entonces los pétalos del norte
brotaron como peces en nuevo Mar.
Entonces la lluvia de tus besos
anunciando un diluvio para mi vientre.

Nos asumimos como seres felices
y sumidos el uno en el otro
llamamos a Dios
pero él ya estaba en la habitación
abrazándonos con una llama
de amor que humedece al suelo.

Vimos la luna en nuestros cuerpos:
no dimos un nombre ni nos preguntamos
si serían felices los solitarios marinos.
Nos abrimos al mundo
y julio renació entre la risa.