domingo, 5 de abril de 2009

La realidad (ando vendiendo un sueño)

Di el salto cuántico
subida en mi palomo blanco
crema de luna en la mano
al dar la vuelta por Saturno
en la noche de un sábado sin otra verdad

más que aquella que interiormente
nos dice
que todo estaba ya escrito
y que jugamos al escritor de principios de siglo
porque escribimos nuestras manos
y no lo que ha sido la realidad.

Pero quién sabrá si la realidad
sean estos lentes carentes de aumento
para aminorar las elegías de la vida
y para con sonetos de flores
su corola ensalzar;

o si sean los pies del que corre
para que no se le escurra el tiempo
y así las cotizaciones
no dejen de divisas generar;

o en un descuido sea la del filántropo
con de misántropas osadías:
apaga la oscuridad con la luz de Atenea y Artemisa
y luego ante la nula acústica
de tus buenas premisas
ponte a llorar.

Ando vendiendo un sueño muy bonito
en él los no son imposibles
y los sí nunca dejan de cantar;
lo vendo porque hay un trampolín que me llevo
muy adentro
y un salto cuántico
me hace que lo deje en las manos
de alguien que lo sepa valorar.


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Sé que no hay compradores
no hay almonedas
ni contrato de compraventa:

Retiro lo dicho
mi sueño es lo que persigo
y nadie podrá perseguir
lo que para ser libre y feliz
cuesta tanta sangre y soledad.

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