jueves, 30 de abril de 2009

Desayuno a la carta

Por favor, tráigame una docena
de bicolores que no usen máscara
tres dioses griegos a la baja
Platón desayunando Corn Flakes.

La paleta de DaVinci para aguantar
los treinta y cinco de temperatura
El agua sexual de Neruda para
a Picasso picarle la cresta
un gallito para pintar pintura abstracta
subastada frente a encopetadas con analfabetismo funcional.

El chelo de Bach y la orquesta entera
la tambora de Joan Sebastian
y la sinfonola de mi abuela,
las manos de mis diecisiete
en la ventana de la veintena
un ramo de gardenias cantado por la santanera
el cigarro de Sabines
nomás para acordarme que no quiero fumar
el aroma del que yo quiero
nada más para el día ambientar.

Luego, me trae el desayuno
americano no,
si lo hace,
lo estrangulo;

Tráigame el sol rojo y azteca que me pesa a ratos
pero que amo tanto
que no hago otra cosa
que cantarle a mi piso seco
retobarle mientras le zapateo marcado
porque no tengo nada más para darle
porque sólo sé escribirle esto
que al mediodía
-y pensando en mi héroe mortal-
le he de cantar.

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