miércoles, 8 de abril de 2009

En el café de Urano

En el café de Urano
un miércoles cualquiera
tiemblan las manos de las monjas
pidiendo auxilio
se levantan las sotanas;

Allá pasa un obrero
que silba una de Pink Floyd
lleva tres años con su maestría en venta
y hoy con Ícaro los vuelos
con la esperanza que ni yo,

Maruquita De Alcurnia se ha quitado las bragas
y un pastor urbanizado
corre en pos de sus sesenta
pastillas azules no hacen falta
cuando de amor se habla
con las manos bien puestas en los pliegues
abajo los grilletes
fuera los caducos pesares.

Un niño juega canicas
mientras pasa la que lleva una llave
cajita vacía que se llenará
tan pronto la vía láctea se dé en ella
para un humano los años son interminables
pero para un ángel hecho hijo
los minutos son cantos de cardenales.

Una maestra llora sus chambritas
mientras cobra su cheque por enseñar karate
pintura en cuerpo humano,
el Marqués de Sade;
y mira cómo le sustituye
una joven de cabellos largos y sin mortificaciones
que no sabe multiplicar la tabla del siete
pero deja que los niños hagan todo un desgarriate.

Un perro platica con su dueño
lo caras que están las croquetas
hablan de la extinta bolsa de valores
y se van a caminar las banquetas.

Y todo esto pasa
en el café de Urano
un miércoles cualquiera.

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