martes, 31 de marzo de 2009

Destino del rockstar lunático

La luna vendió su traje
a un rockstar
y de la noche a la madrugada
se volvió sensiblemente agua
que dejó inevitablemente
de vociferar.

Ahora lo ven tendido en la ciudad galáctica
que es este manto cargado de focos de millones de watts
desdeña la trova
pero a Led Zeppelin y a Nirvana
también ha dejado de venerar.

Le han visto cantando boleros y tangos
mientras junta para pagarle el vestido
a la lunaen cueros que se asoma
tras el portal de las nubes cuando a ella
le da por su vientre esperezar.

Ella lo espera así
no quiere sus vestidos de vuelta a casa
quiere el grito del joven animal
mecerle la cuna al menguar.

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