sábado, 28 de marzo de 2009

Adoquines

Iré al centro a ver los adoquines
verás, son mis flores
en este jardín de asfalto
son las sonrisas de los niños
los chicles de los de cuarto
el suelo limpio, bachiento y acaudalado
por centenas de dedos que pisan
sin sus bocas hablar.

Esta ciudad guarda un enigma
que todos sus habitantes
-los que nacimos aquí desde antes
de ser concebidos por nuestros padres
los que renacemos en los duraznos
los manzanos y los nogales-
único en su género
y que sólo nosotros podemos descifrar.

El mensaje es tan sabio
que lo guardamos
para fechas posteriores
el silencio nos recuerda
que habrá tiempos mejores
y que el arte en esta tierra
habrá de volver a germinar.

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