miércoles, 2 de septiembre de 2009

En el umbral del martes al miércoles

De nada sirve
el triunfo de los Saraperos
que se les dedique un museo
desfile, verbena
taquitos, basura, gentío en desbandada
alegría al vapor.

Anteayer mis golondrinas
quedaron huérfanas de techo
como si supieran que las dos terceras partes del mundo
viven así,
incluso los que tienen hogar.

Ayer justo regresó el agua
desde cuándo se convirtió en tema de capatazgo
no lo recuerdo
yo nací con la impronta de eso hace veintiséis años y un poco más.

Ayer nadie se paró a dar un informe
nadie pensó que fuera necesario presenciar
el espectáculo más tristemente actuado
de toda nuestra vida nacional.
Pero dan ganas de retroceder en el tiempo
y pedir otro instrumento
para no darle al traste con el paseo dictatorial
a lo que una ley dijo sería ley.

Y hoy, no sé,
estoy en el umbral del martes al miércoles
bien dicen que los poetas
o los que intentamos serlo
viven siempre al margen
de toda vida, de toda imagen,
de toda ciudad
y de toda impunidad,
también:
nosotros pagamos lo que otros sufren
porque sentimos el todo
manejamos el sueño.

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