miércoles, 30 de septiembre de 2009

La batalla campal terminó

Sonreímos.
Yo me acordé cuando fuiste mi todo
piedra multicolor
rebelde sin tiempo.
Y hasta el primero de noviembre
me supo al sabor de tu loción;
nadie me dijo que después de esa noche
no habrían más besos.

La batalla campal terminó:
hay demasiado fango para atravesarlo
y decirte que si te vuelvo a ver
igual te devolvería la llave
de mi apartamento ventricular izquierdo
y no porque seas más mi yang
sino porque fuiste lo mejor de septiembre
uno de hace un par de años.

Seguimos caminando
el saludo se repitió
y las nubes bajaron como etéreas
felices de verme tranquila al fin.

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