Soy toda verso
uno muy suyo, señor
uno muy rojo, uno muy insípido,
uno muy caro:
me cuesta
peldaños
recibir su ojo izquierdo
con la palma de mi mano...
me cuesta
reírme
de la impureza del viento
con los sentidos estrenados a lo cierto
después del alumbramiento de su huella
en este vaso
que es mi ciudad, uno lamoso.
Y más que a ninguna hora pienso
que no hay
mejor verso, creación o canción
que aquello que
no se ha escrito
y se respira
en el prana/
el poquísimo prana
recibido-dado y heredado
para vivir después
de Iroshima y Perestroika.
Aquello es mejor
porque es el todo
es amor inocuo
(ego frente a te)
consciente de la piedra
pequeña
no mármol, nunca escalera,
mucho menos estrella
para aparearse
con su sol.
sábado, 12 de septiembre de 2009
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