martes, 8 de septiembre de 2009

Despierte, Voz de Trueno

Despierte,
Voz de trueno se solicita a mi costado
y sobre la cara anterior de mi cuerpo.

Hoy los árboles danzan
la nueva corriente poética
que enarbola lo artificial de la naturaleza
y se llama como su nombre en mí
a la una de la mañana.

Al mismo tiempo, frente a su casa,
Flora, su amiga eterna,
le prepara el desayuno:
lealtad de una loca yin que corre a su barba blanca
ansiedad de ser media luna
y musa, y papel en blanco
para no saber qué hacer
de tantas palabras que me recorrería el vientre
de tenerlo a Usted.

Despierte, hombre de sur
que quiero viajarle un regalo a la Luna:
escríbame los cantos
mándeme una onda sideral de desencanto
o de pena
y yo haré el milagro
como en los AA: sólo por hoy
me desvisto el fatalismo incompatible
según los estereotipos,
con mi sexo
y me dedico a ser libélula
caléndula o cuenquita de sándalo
mano elástica, libertad para crear y creer.
Que al fin es lo mismo en sus labios.

Despierte, Voz de trueno
es solicitado
los bosquecillos con seres imaginarios
nos quedan cortos
piénseme un rato
todo lo mío este día es de Usted.

Procuraré tampoco ser New Age...
Resulta que soy índigo, pero no estúpida:
dios se olvidó de mí, de Usted, de todos.
Pero nadie dijo necesitar a ese acartonado dios
y menos si su Voz me evoca cinco minutos.

Despierte, Voz de trueno,
loquilla en desbandada lo llama:
simplemente para darle mi nombre
una postmoderna novata
sabe que a un vanguardista trascendido
su sonido le hará bien.

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