sábado, 20 de febrero de 2010

Una oportunidad

Abrí el cajón que guardaba el vestido púrpura
de aquel viernes en que llegaste a mi ciudad lejana:
inevitablemente lloré
tu aroma de hombre cosmopolita y distraído
tus ojos detrás de los ojos de vidrio
esa voz inconfundible
que tanto te choca y a mí me eriza
se arremolinaron en mi regazo
chocaron contra mi pared de viento
y retumbó en mi cabeza.

Todo es demasiado breve
y los errores se pagan al momento
y aún muchos meses después
y tandas enteras de poemas con dedicatoria adjunta.

Debí decir que sí:
nunca imaginé
que te volvieras este alud de amor tan inmenso;
yo sola
ya no lo puedo cargar en mi espalda
ni mucho menos contenerlo en mi pecho.

Ven un rato,
acompáñame a cargar esto
que me da vida y me extingue al mismo tiempo.

Yo te daré algo más
que la sonrisa azul que me caracteriza siempre
me despojaré del disfraz de mujer indiferente

Enviaré a un dragón para que extermine mis miedos.

Mezclaré el olor a frutas de mi propia estación primavera
te daré todas las historias posibles
en un sueño con desvelos.

Te haré el amor como en mi país
las mujeres que no somos humanas completamente
lo sabemos crear.

Amor mío, hombre imperfecto
(pero exacto para mis ojos, mi vientre y mis días):

Danos una oportunidad.

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