viernes, 26 de febrero de 2010

Agreste mujer

Soy la agreste mujer
de la tierra infecunda
en apariencia
mientras tú no estés aquí
para tomarme de la mano
para encajarme tus uñas y dientes
en la espalda
para marcarme con tu huella agridulce
la carne, el alma y el nombre.

No estoy interesada
en desnudar mi fragilidad ante el mundo
llorar como la Magdalena escondida
detrás de mi apócope
contar relámpagos hasta dirimir las mazorcas
sin cosechar en esta tierra baldía
sin Elliot y sin rey (tú).

Me conformo con que sepas
que muy adentro hay un fuego de tristeza
que me quema
y estoy sufriendo
y muero de a poquito
y no intento ver nada que refleje
mi dura mirada,
escudera de las lloronas de clóset
como yo.

Soy la agreste mujer
de la tierra infecunda
en apariencia.
Deberías aprender a leer
mi corazón y mis labios,
hombre de mi amor.

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