sábado, 20 de febrero de 2010

Abre nuestros mundos

Si es perdón lo que necesitas que te pida
entonces te ruego extiendas tu misericordia
y absuelvas todas mis imperfecciones

-incluyendo la de amarte así,
opacando a la palabra tanto-.

Perdóname lo que haya hecho
y te haya obligado a ser tumba y distancia.

Y ahora que ya los dos estamos a mano
(yo también perdoné tus crueldades
y la voz que me falta en el día
y la ausencia de tu carne y de tu alma;
de tu corazón y de tus manos),

dile que sí a la posibilidad
de cantarnos algo bueno y libre:
tam-tam, por ejemplo,
tic-tac, si prefieres,
el sonido de las pieles
platicando con las leyes de la fricción,
la bondad de algún dios
que nos dió nuestros nombres
a cambio de aguantar el mundano hastío.

Abre nuestros mundos,
amor,
reconstrúyelos
compartiendo la luz de tus labios a los míos.

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