domingo, 14 de febrero de 2010

Eres importante en este mundo

Eres importante en este mundo
y en el mundo de mi caos interno
quizá para que le aumentes las revoluciones
a su centrifugadora
o tal vez para girar dentro de su centro
sin padecer vértigo.

Mi historia estelar
se alimenta de tus gestos involuntarios.
Como cuando, por ejemplo,
le da un portazo a mi transparente corazón
(sobre todo en los días
cuando te da por no mirar al cielo);

O cuando me haces sentirme llamada
por ti, por tu cuerpo,
por tu vibra, por tu sangre,
por todo lo que hay de ti

y yo sucumbo y te respondo
y brota la telepatía de mí hacia tu nuca
convenientemente en la madrugada
-y si puedo, a otras horas,
la cosa es reponder a tu señal de onda corta-
escribirte, escribrirte tanto
hasta que concilies el sueño.

Hasta que te creas que en verdad
estoy contigo -aún sin tocar mi cuerpo-
y que todo estará bien porque yo lo he dicho
-aún sin ser dios-.

También los hay, días en que te gusta
dejarme pasar
sabiendo que volverás de rato
para despertarme en medio de la noche húmeda
robarte lo único que es enteramente mío
e inspirarme la veintena de poemas
que te escribo por telepatía
mientras imagino -o supongo- que recibes
por tu ojo y tu brazo izquierdos.

Eres infaltable en este mundo
y en el mundo de mi caos interno
por las cosas que ya te he dicho
y por otras que me callo para no perderlas nunca
ni siquiera entre tus ojos:

Son signos y señales y símbolos que nos regalamos
-lo neguemos o no-
el uno al otro a campo sideral abierto...

Y aún más importante que todo esto
es el te amo de todos mis días:
sin ti, el absurdo ya me habría tomado por esclava
y la nada reinaría en mi reino rojo azul.

Eres insustituible en este mundo,
hombre extraño, regalo de cuando estaba de buenas
un buen día nuestro extraño dios.

Contigo todo, amor,
por ti, la vida misma y la siguiente,
corazón.

No hay comentarios: