lunes, 15 de septiembre de 2014

Fúnebre
la bandera de ojos salados
visitando el campo
donde el sol reposa su entraña.

Tírame una manzana, Calatea.

Acendrado el eco de Virgilio está
su pezuña sobre la morena
vástagos de mar habitando el aire.

No hay perlas de jugos ventrales
no hay arena dispersa
en el ojo durmiente del enemigo.
No hay elogio, no hay sitio.

Tan sólo llover será
entre nuestros peces sagrados.


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