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viernes, 25 de noviembre de 2011

Es otoño,

Puede que caigan las hojas.
Pero no mi fuerza.

Que se borden las orillas del mar
con la luz de estas lágrimas
y no vuelva jamás la antítesis de la esperanza.

Espinas como estrellas
me hablan de la turgencia
de las bocas marinas.
Apáganse las esquirlas del mes undécimo.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Domingo 15:45

Con un aplauso te despidieron, niña,
era el proscenio sacro
donde se iluminó tu cara.
El mismo donde yo no hablara
y aún así recibiera
el agua que me hizo pertenecer
a una religión que pareciera no entenderte.

(Violeta abnegada,
ruega por nosotros,
Dulce princesa,
abandónanos a nosotros
Madre de todas las sonrisas,
olvídate que fuiste de aquí).

Para Jaquelin.

Negación

Voy a negar que lo hiciste,
nena,
voy a formar un calendario
con noviembre de 29 días.
Voy a volverme ciega y desmemoriada,
tú no dormías anticipada,
tú no quedaste embarazada de eternidad.
Oro en polvo llovía
la noche en que marchaste.
Era el llanto del sol.
Voy a negar que tú la invocaste,
nena,
voy a sentir que sigues siendo parte
de los dátiles del desierto.

Para J.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Para la Dama Invierno (que se ve llegando a lo lejos)

Fuego es esta brizna invadiéndome la carne.
Me rendiré a la plata de tu aliento, dama,
el día que consigas borrar este canto
de mi corazón.

Y el corazón me lo devoró
un millar de ojos archivados
en mi frente.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Bitácora de las balas no. 7

Miedo es lo que roe los huesos / Ánima buscando a otra ánima / tejido de letras cantando un misterio: / estoy aquí, banca, bala, espacio en cruz / otra noche para esperar el día / otra canción para abandonarme a la existencia de tu nombre. / Porque sé que existes / porque por ti yo canto a diario / a la nada.

martes, 1 de noviembre de 2011

Manos

No sé si me duelen las manos
por dentro o por alguna parte del alma,
pero resulta que de un tiempo para acá
ya no puedo cargar las férreas mañanas,
ni arrastro con la gracia singular de antes
la amargura de abril.

Pero me duelen las manos,
los dedos.
Me duelen desde que nací hasta la otra punta del insondable universo,
las uñas azules,
el frío durmiendo en mi casa digital
que se va hasta muy entrado el sol.

Tengo miedo de no escribir más cuánto he amado todo
casi sin pensarlo.
Me entorpece la furia de saber
que quizá mi mano izquierda
no sepa un día contarle a la diestra
el dolor placentero que es jugar con el teclado,
la tersura del papel antes de ser pintado,
la temperatura del otro cuando me fundo en él.

Sí, eso es lo que me duele más
de que me duelan tanto las manos:
otro invierno se asoma,
otro hielo me dispara la carne en mil fragmentos:
mis manos saben gritar ya basta
y yo, necia, voy perdiendo el freno
de esta agridulce fiesta...

jueves, 20 de octubre de 2011

Pez

Estás muy triste.
Nadaré, mar de tu boca adentro,
hasta tomar un pez llamado esperanza.
Te daré de comer su carne en trozos pequeños,
no importa si los escupes en mi cara
y no deseas volver a ser agua limpia jamás.
Te leeré sus espinas como si de una nueva doctrina
tratara su esqueleto:
amor, palingenesia, y esas cosas
que tanto adormecen a tu corazón y aburren a tu cerebro.
Esperaré a que la lluvia maine en tu cuerpo
y seas sinfonía otra vez.
Descansaré en la terquedad de tus gafas,
absurdamente un nuevo cielo
te coceré.
Estás muy triste.
Te diré que estas cosas pasan y es lo único cierto.
Cerraré mis labios si a estas horas duerme tu lamento,
planearé la ida a tu boca, mar adentro
atraparé un pez llamado infinito sueño
y por la tarde te volveré a dar de comer de él.

domingo, 16 de octubre de 2011

Cadencia

Salías por una cerveza tibia,
la cajita donde vives cruje de tan pequeña.
De atrás vinieron los sonidos
de otras aves buscando piedras preciosas.
Tú no eres más un canario,
olvídate en su canción:
ella viene a decirte cómo el pasado
tiene la cara de un pez rojo
cantor de las noches turquesas
engendradas por la gemela de la luna.
Uno, dos, tres
con cadencia se nace en la melodía
y con ella nos vamos
al cerrar los ojos a la estrella más luminosa
colocada por azar
en el horizonte.
Recógete los cigarros, llévate una estampa
de saliva y smog
la impronta de tu fracaso
sobre la foto de tu licencia vencida.
Te espera la canción de tu vida
para llevar.

sábado, 15 de octubre de 2011

Visiones (I)

Globos metálicos no,
corazones de niños que van muriendo la inocencia
en la plaza de la ciudad desierta
donde el maíz se largó
dejando cactáceas y piedras.

Puse mi carrito de madera
frente a sus bibes de cristal abandonados.
El viento es testigo
de cómo me voy alejando, prendada de ella.

jueves, 13 de octubre de 2011

Escafandra

Altas olas envolventes
de un cálido furor en sus manos,
rojo, historia,
un cajón para los rosarios.

Alto es el ruido de la gente
en las catacumbas de una melodía
sin fin ni destino,
clavándose profundamente en sus osarios.

Bala perdida,
lluvia de esquirlas a grito batiente,
esto no es la guerra
es la ceguera de mis hermanos.

Necesito encontrar otra playa,
donde permanezcan de abril a octubre
las flores blancas en el cielo.
Necesito buscar nuevas sayas
para guarecer a los niños de leche
y a las palomas de azúcar y miel.
Necesito un amor verdadero,
una escafandra con dedicatoria al centro:
te quiero, te quiero,
hermano, jamás te dejaré de querer.

sábado, 8 de octubre de 2011

La luz propia de las estrellas

Die Eine eingen-
sternige
Nacht.
Paul Celan


Y dolía tu canto en los almendros
donde Dios bebe su aceite
para rehacer el amor en el mundo.

Has bebido la luz propia de las estrellas.
La eternidad se pinta la cara
para bailar contigo.
Ahora, sigue orbitar en soledad.

martes, 4 de octubre de 2011

Don't regret (el día más terso del mundo)

No me queda otra ropa,
me queda el destino.
Ese caballero que se rindió a tus pies
amado amante amigo,
el día que lo tocaste con la furia dulce de tus trompetas
y el excelso sabor de la libertad convertido en vino.
Este día yo viviré
para siempre
para mí
para lo que quise ser y tal vez no seré.
No me arrepiento
de haber amado cuanto paraje extraño
con mi miopía a cuestas pude ver.
Tampoco me arrepiento de la soledad
que me arrojó a este nuevo espacio,
porque supe entender
que para amante solamente estabas tú,
y a ti me entrego,
antes de mudar esta piel.


Para Arte

martes, 27 de septiembre de 2011

Piedra

Pero tu voz es piedra
y en ella quedaron grabados
los signos de mis gemidos y mi canto
Y por tu voz de piedra
mueren
los pétalos de la pasión
que día a día tu filo pétreo arrastra
hasta volverlo tuyo y dejarme en blanco.
Tu voz es mi piedra
aunque ninguno de los dos ya crea
en los amuletos mágicos.
Tu voz es mi piedra,
roca donde me abandoné,
marfil donde vibraron mis cuerdas,
marmóreo sitio que visito a diario
cuando constato
que tú, lumínico asteroide,
vuelas lejano de mi piel,
diáfano vocablo de dios griego
olvidándome, ya.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Piedra de la paciencia

La poeta escribe de un poeta
que escribió poemas
en la boca de una mujer de alma cansada.
Se los decía a su hombre,
eran salmos y reclamos,
la catarsis del viento que le reclamaba
tener una voz un segundo
allá, en las tierras de arabia.

Piedra de paciencia, se llamaba.

La poeta me pregunta
cuál sería la piedra de paciencia
para esta nación en llamas.

"Apilar los diarios de la franja norte,
rezarles un poema a cada esquirla
que la vida de mi prójimo
cada segundo arrebata"
dije.

Y no estoy muy segura,
pero creo que haría falta
inventar un nuevo rosario
hecho de versos con la saliva
de los que lloran la pena
y salen a trabajar y regresan y ya no hay nada.

Piedra de paciencia,
Lumínica... ¿por qué se habrá ido?
Piedra de paciencia,
poesía, tú no te vayas.