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martes, 21 de octubre de 2014

Volaba a tu paso
diosa
la dulce frente del castillo
donde París fue amor
por encontrarse
bajo el dedo de Náusicaa.

Eras cuentas rojas
lágrimas de asbesto
sonámbula de sal hiperbolada.

Tus manos se deshacían
bajo los montes sorprendidos
por las ciudades.

Entonces giraste
como un clavel como una flor
al final de la zapatilla
como la copa volátil
del vestido con que bailabas

Mágica
nunca santa
dolida siempre desesperada
dulce tallada ennoblecida.

viernes, 3 de octubre de 2014

Ventana o gruta
la voz del aire resquebraja
los naipes de dios
erigidos como casita.

Y adónde las muescas
por dónde las avenidas,
si todo es aire y es sucio
como a la espera de un beso
que dirima su aire pecado.
Los fragmentos se deshacen
como lluvia de hojas en la cocina.
Vapores que son perfumes
que son alondras
que cobijan las mil muertes
sus madres, sus mares,
sonidos de la nostalgia
por la línea futura que no ven
los ojos.

Tengo un haz de imágenes
clavándose en mi muslo
en mi núcleo de omóplato
distanciado del cielo.

Tengo un puente de heliotropos
que a las primeras vendo
y me quedo ya sola con el riñón
a punto de cebolla
o secuoya
o llanto extranjero
extraíble de mis glándulas todas.

Tengo un señor y un sueño
y también un dios y un espejo,
la piel que huele a mediodía
sin agua,
los caminos de locura
plagados de Cempoala.
Soledad que vaga
en los ojos del autor
de los tatuajes bajo la sombra
un día de estío
acomodado en las costillas
del invierno.

Abro los ojos y está usted
abro la memoria
y ocurre que mi mente
su mente la procedía...

miércoles, 1 de octubre de 2014

El pulso de la flor
anidado en el cuello
nunca antes
la luz del reverso
nunca antes
la luz de otoño.

Mis pestañas cantan:
he visto a dios
y no pasó con sentencias.

1 de octubre

Pero he de tomar esta perla
y le escribiré la vida
a quien concierna.

A verdad sabida, luna plata
tu verdad saldrá por la vía láctea.

Ya vuelve la luz calma,
calma, ya viene la paz del alma.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Las flores son cristales
que son agujas
que son paja
que son mares
que son campos
que son flores.

Y yo en ellas
naufrago y resucito.

He de encontrar la vía.

Sólo tengo un corazón.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Trenes de mi vida
que oí vengar
la sinfonía del abandono. 

Bajaré la luz y el agua
para escuchar 
a Circe viajando por la playa
la seca playa
que abre su hocico de cristal
y le rompe el corazón
a las doncellas sin palabras. 

Se curarán las heridas, 
las dudas que no son mías
pero que juegan conmigo 
porque me las dieron mis padres. 

Se curarán las heridas,
las deudas del mundo 
por cada ser que nació 
con tres corazones y cinco mentes. 

jueves, 18 de septiembre de 2014

Páramo, me voy de ti. 
Si mi sonido no gusta
al latido de tu tierra
déjame ir.
Tengo las manos ataviadas
con piedras de río y minas. 
Piedras caras, blancas
de insólitos colores,
piedras que me aventarás
si permanezco
llana, impertérrita. 
Mi rostro aún es bello. 
Mi corazón está habitado
pero escindido 
por el compás del viento
la tierra que lo ve caminar
y lo abraza antes que yo, 
la mujer que eligió este año
para no sé cuánta vida. 
Páramo, me asfixio de ti
estoy dormida y no duermo
el llanto es una memoria 
más escrita que táctil
y mi cuerpo se cubre de llagas.
No quiero eso para mi alma. 
Páramo, déjame ir
soy tu princesa liberta
la que nunca quisiste.
Ni querrás
como puede ser 
que el resto del mundo tampoco.
Páramo, déjame morir de ti
prescindir de ti
de tu bofetada silenciosa
de tu camisa de fuerza. 
Quiero vivir,
me deben la vida. 
Me debo la vida. 
Páramo, la ruta es blanca
más difusa que nunca. 
Pero el corazón no ríe
y yo necesito respirar. 
El roce de yerba
apostada en las columnas
de dios
su color de marfil
tiñendo pureza
para los ojos.

El roce del agua
de los campos galácticos
provenientes,
su sonido como de caravana.

Alivio
melancolía.
Dudas
un poquito de desgana.

Ya no busco ser niña
sino vida.
Ya no busco ser mujer
sino alma.

Estoy aquí
bajo el umbral de todo lo que ya es
o hubo sido.
Nunca en el instante,
ese se arrastra
al escribir mi propia sombra.
Me voy a parir
este aire en otro llano.
Nadie me sueña
sólo tú
y a veces, callas.
Me voy a volver aire
para distinguirme
entre las ramas.
Me voy a soñar
la dermis ahíta de ti
para nunca más el llanto
para siempre la llama.
Te llevo conmigo a París
para que me leas la fortuna
y me escribas cada mañana.
Los niños que juegan
a ser dios
bajo el sauce
o en el matorral
que ya murió
porque los parques
son ascépticos
y no duelen.

Los hombres que de pronto
llevan cuatro patas
y se arrastran, mendigos
de la insuficiencia del aire.

Hay demasiado aire acá.
No se necesita mover el cuerpo
en dirección a la horca.

Las madres que juegan
a ser felices
y toman selfies de arroz con leche
y mojan sus nalgas
en la lavadora
en lo que llega el amor

otra vez

si alguna vez vino.

La música que juega a ser rock
rompiendo las olas
de esta paz
tanto silencio que hay
una catarina durmiendo
a la espera de marzo.

Septiembre,
siempre deberías quedarte.

O tal vez no,
porque entonces, qué pasaría
con las siguientes lunas.
La filigrana de tus pechos
no te harán
más blanca o etérea.

Septiembre.

Toma ese labial
y píntame las ganas.

Cara de sol,
cúbreme la entraña.
Deshago los hilos
del viento negro.
Filigrana
café tostado
ultramar.

Ahora ya sólo
la transparencia
su anverso sin vértigo

su corazón guardado
en los pies de la ninfa.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Fúnebre
la bandera de ojos salados
visitando el campo
donde el sol reposa su entraña.

Tírame una manzana, Calatea.

Acendrado el eco de Virgilio está
su pezuña sobre la morena
vástagos de mar habitando el aire.

No hay perlas de jugos ventrales
no hay arena dispersa
en el ojo durmiente del enemigo.
No hay elogio, no hay sitio.

Tan sólo llover será
entre nuestros peces sagrados.


miércoles, 10 de septiembre de 2014

Déjame hablar con lobos
oírlos 
morder su biliar rastro
a la hora del nunca
de mis hermanos. 

Déjame rasgar mi sitio
con su colmillo
clavarme su encuentro
como luz de galaxia 
para estas noches
ocultas en la multivocidad. 

Déjame extraer su vacío
para dársela a mi tarde
porque tarde es ya
para terminar lo que duele:

Amanece, quiero vivir
en el aullido solariego. 

lunes, 1 de septiembre de 2014

Vente,Venecia,
venís de siempre
con tu llave puerta
y las volutas de oro
en tus faldas de agua turbia.

Estoy en la esquina del viento
y no espero mirarte
sino entrar en tus ojos
cuando haya amado
los ojos profundos de mi amado.

Ven, corazón acuoso,
que hoy de trenes y fábricas
mi tiara está repleta.

Quiero abrirme como lo haces tú
cuando llega la tardía primavera,
quiero iluminarme para envolverlo a él
que es a veces
mitad niño y mitad capricho.

Vente, Venecia,
sin nosotros eres nada,
nunca un fuego de dos bocas en una,
nunca este grito de bruja y fiera
cada vez que sus labios me braman.

Venus de siempre
aniquila el tiempo.
Ven y te muestro
los mapas de mi corazón
para dar cada noche
con mi hombre.
Vine aquí
a destruir lo último que me queda
de esta niebla sedienta
de mareas negras.


Pero el trueno tiene su voz
más allá de la luz que lo antecede

adónde van, cayendo
verticalidad del espíritu de dios
su sentencia de agua. 

Pido perdón por la tierra
que pisé haciendo ruido
un ruido animal de ira
y su palma despellejada 
como mirando al infierno. 

Perdono a aquel 
que escindió mi estancia
dentro del vientre de dios
y lloró mi alma
porque no he vuelto a verla

salvo cuando escribo
salvo cuando beso
salvo cuando sueño
salvo cuando soy
como este día. 
Retorna a mí
el jugo de la amapola
bebido por la diosa madre
la que jamás me vio vencer
porque mi casa era el signo
y no la costumbre.

Mi amor extranjero se instala
no hay freno
no hay yugo
mi fósforo de piel
se abre
ama
oye y se expande

y como una hoja llena
declamaré la vida
porque sólo llevo eso.