De entre tu piel tomé la tiza
y escribí en la mía tu nombre,
mujer páramo.
Después grabé tu relato.
y era de oro y sed,
un ocre salido entre la niebla
No dijiste nada.
Me volverás la cara al lloverte,
guerrera amante
corazón de átomo y el todo.
Yo te daré
esta alegría enferma y sola
danzando la letra dentro de tu lengua.
y no nos curaremos nada
porque la muerte es también
a veces
la poesía.
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viernes, 22 de febrero de 2013
domingo, 30 de diciembre de 2012
Bienvenida
Tengo treinta
hilaré un sueño para mi bebé
escondido entre las montañas azules
compraré varios dátiles
para mi amante amado
que me llama en sueños
brincaré una cuerda hecha con mis cabellos
la inocencia de esperar
y mejor escribiré la uña
el ojo, el labial
los leggins
esta libertad, la sinfonía
de vivir para contarlo.
hilaré un sueño para mi bebé
escondido entre las montañas azules
compraré varios dátiles
para mi amante amado
que me llama en sueños
brincaré una cuerda hecha con mis cabellos
la inocencia de esperar
y mejor escribiré la uña
el ojo, el labial
los leggins
esta libertad, la sinfonía
de vivir para contarlo.
Memoras 3:30
Cierro los ojos
mamá columpiándome
acariciando mi fleco
en la dulzura del álamo
a eso de las seis treinta
un domingo.
Primer recuerdo falso de la noche
mamá sacrificó a la niña
para que el padre la columpiara.
In versum site
Papá alguna vez me columpió
pero mi fleco era impecable.
mamá columpiándome
acariciando mi fleco
en la dulzura del álamo
a eso de las seis treinta
un domingo.
Primer recuerdo falso de la noche
mamá sacrificó a la niña
para que el padre la columpiara.
In versum site
Papá alguna vez me columpió
pero mi fleco era impecable.
30 de diciembre, 3:30
Te miro. Cierro los ojos
bajo mis párpados,
el zorzal que vuela por mi cadera
la raíz del eco
la dulzura del dátil
otro invierno azul
tallado a imagen del amante viento.
Afuera las cosas siguen
girando, tierra
atrayendo, luna
llamando, mar.
Mis ojos recién se cubrieron
con la gasa
de esta década de mujeres tristes/
generaciones infecundas
me abrazan con su cariño:
un disco sin bocina
una blusa a rayas fiuchas
en la cocina.
Yo sé que sigo siendo
demasiado amor
demasiada inmadurez
demasiada alegría en la piel
para triunfar la acedia;
es sólo que la melancolía
de las caderas
y las penas anchas
no dejan de conmoverme.
Abro los ojos. Estás ahí, sensual como la ola
bailando el rock de nuestros padres.
Encajo las uñas en mis palmas
pido un deseo a los ángeles
entre el tabaco sabatino:
que seas tú y sólo tú
el que me indique cómo hacerle el amor
al amor
el que silencie mi herida con silencio de amor
el que barra mi casa con su cabello amoroso.
Ojos, ojos. Los tuyos siempre.
bajo mis párpados,
el zorzal que vuela por mi cadera
la raíz del eco
la dulzura del dátil
otro invierno azul
tallado a imagen del amante viento.
Afuera las cosas siguen
girando, tierra
atrayendo, luna
llamando, mar.
Mis ojos recién se cubrieron
con la gasa
de esta década de mujeres tristes/
generaciones infecundas
me abrazan con su cariño:
un disco sin bocina
una blusa a rayas fiuchas
en la cocina.
Yo sé que sigo siendo
demasiado amor
demasiada inmadurez
demasiada alegría en la piel
para triunfar la acedia;
es sólo que la melancolía
de las caderas
y las penas anchas
no dejan de conmoverme.
Abro los ojos. Estás ahí, sensual como la ola
bailando el rock de nuestros padres.
Encajo las uñas en mis palmas
pido un deseo a los ángeles
entre el tabaco sabatino:
que seas tú y sólo tú
el que me indique cómo hacerle el amor
al amor
el que silencie mi herida con silencio de amor
el que barra mi casa con su cabello amoroso.
Ojos, ojos. Los tuyos siempre.
viernes, 28 de diciembre de 2012
Oda a los treinta
Treinta son demasiado amor
demasiado rencor
demasiada esperanza en el otro.
Treinta son demasiados recuerdos elaborados
varios columpios
hablando de la tristeza que presentía.
Treinta son demasiadas caricias
demasiadas mentiras
demasiado cansancio
demasiadas vidas en una misma jarra de agua
demasiada agua brotando
desde donde no pudo brotar la vida
demasiadas pláticas
demasiadas casas, personas
demasiadas páginas subidas a mi caravana.
Yo no perdono al tiempo
pero él insiste en que deje de odiarlo.
Me ha dado una piel ajena a los años
yo sólo quería hombre, casa, dos hijos
tres o cuatro bailes, canciones para la tarde
leche tibia para dormir a mis vástagos
azucenas para cuando él regresara muy cansado.
Yo no perdono al destino
pero él insiste en que deje de manipularlo.
Me ha dado estrellas para mi camino.
Yo nada más quería tres libros
una casa grande en la playa
sus ojos ígneos
tres toneladas de papel, una mesa
y las plumas que mi Tigre le robara
al atardecer.
Yo no perdono al amor
pero él insiste en que me vuelva universal.
Me ha dado un corazón a prueba de abandono.
Yo sólamente quería
tres canciones de cuna
una madre inocente
un padre vivo
una hermana libre
un hermano músico
un hombre enamorado de mi cabello
y una manzana feliz
para compartir al indigente.
Treinta son demasiado amor.
Comenzaré de atrás para adelante
hasta quedar de nuevo vacía.
demasiado rencor
demasiada esperanza en el otro.
Treinta son demasiados recuerdos elaborados
varios columpios
hablando de la tristeza que presentía.
Treinta son demasiadas caricias
demasiadas mentiras
demasiado cansancio
demasiadas vidas en una misma jarra de agua
demasiada agua brotando
desde donde no pudo brotar la vida
demasiadas pláticas
demasiadas casas, personas
demasiadas páginas subidas a mi caravana.
Yo no perdono al tiempo
pero él insiste en que deje de odiarlo.
Me ha dado una piel ajena a los años
yo sólo quería hombre, casa, dos hijos
tres o cuatro bailes, canciones para la tarde
leche tibia para dormir a mis vástagos
azucenas para cuando él regresara muy cansado.
Yo no perdono al destino
pero él insiste en que deje de manipularlo.
Me ha dado estrellas para mi camino.
Yo nada más quería tres libros
una casa grande en la playa
sus ojos ígneos
tres toneladas de papel, una mesa
y las plumas que mi Tigre le robara
al atardecer.
Yo no perdono al amor
pero él insiste en que me vuelva universal.
Me ha dado un corazón a prueba de abandono.
Yo sólamente quería
tres canciones de cuna
una madre inocente
un padre vivo
una hermana libre
un hermano músico
un hombre enamorado de mi cabello
y una manzana feliz
para compartir al indigente.
Treinta son demasiado amor.
Comenzaré de atrás para adelante
hasta quedar de nuevo vacía.
Santamaría del Olvido
Grito
grito
llanto
estornudo
envejecida ando
entre los libros
y tu cara
sin caricias
este cabello anidándose
en mi pluma
alguien ha dicho o visto
el brillo de tu guante ígneo
alguien me ha contado
que es breve tu ausencia
aunque yo me tema
que nunca el retorno
alguien me ha exhortado que rece
a SantaMaría de las olvidadas
prefiero leer a Sor Juana,
Virginia o Schopenhauer,
alguien me inunda con sus ojos tristes
y yo en verdad
quisiera quemarlos
en estos días
no tengo pomadas para la cura.
Alguien me dijo mentiras
haciéndose pasar por sabio
yo me compré un seguro contra espinas
y de cualquier modo
evito los espejos.
Canto
canto
hay alguien más aparte de la oficina
¿?
Alguien me dijo que brillaría
pero es que olvidó contarme
de una caja de zapatos...
grito
llanto
estornudo
envejecida ando
entre los libros
y tu cara
sin caricias
este cabello anidándose
en mi pluma
alguien ha dicho o visto
el brillo de tu guante ígneo
alguien me ha contado
que es breve tu ausencia
aunque yo me tema
que nunca el retorno
alguien me ha exhortado que rece
a SantaMaría de las olvidadas
prefiero leer a Sor Juana,
Virginia o Schopenhauer,
alguien me inunda con sus ojos tristes
y yo en verdad
quisiera quemarlos
en estos días
no tengo pomadas para la cura.
Alguien me dijo mentiras
haciéndose pasar por sabio
yo me compré un seguro contra espinas
y de cualquier modo
evito los espejos.
Canto
canto
hay alguien más aparte de la oficina
¿?
Alguien me dijo que brillaría
pero es que olvidó contarme
de una caja de zapatos...
Letra posible para un tango
Música para la amnesia inducida.
Aún tengo cristales
sueños
zapatos sin la tapa izquierda
llanto para una pintura
postales de mi pelo rojo
la sonrisa de mi otra lengua
(extraño París desde que aprendí
a hablar de mi patria)
dos calendarios sin sincronía
tatuados en mis nalgas
y tres o cuatro terrones
para cuando arrecie la ceguera.
Aún tengo cristales
sueños
zapatos sin la tapa izquierda
llanto para una pintura
postales de mi pelo rojo
la sonrisa de mi otra lengua
(extraño París desde que aprendí
a hablar de mi patria)
dos calendarios sin sincronía
tatuados en mis nalgas
y tres o cuatro terrones
para cuando arrecie la ceguera.
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