Muy adentro de mí
la esquela
su tersura de inmortalidad aliviadora
brillante copa donde abrevan
los trazos percudidos del pasado.
Muy adentro de mí
el abrazo
de un canto de mi Madre sin fin
el calor
de una palma protectora del Padre.
Muy dentro de mí
el segundo que nunca acaba
y es siempre dádiva de reyes.
Muy dentro de mí
el perdón de los dioses que fui
y hoy escucho.
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jueves, 8 de enero de 2015
miércoles, 7 de enero de 2015
En mi día, los listones
cellos entonados
en las cajitas torácicas que soy
cada vez que un beso o dos
cada vez que mi respiración
le nombra el amor a nuestro cielo
Y yo te oigo latir
inmortal o fruta amarga
niño inquieto o fuga
Y mi sentido del amor
sigue siendo el mismo
O quizá una almohada dulce
un almíbar para tu camino
nubes para el reposo
brújula para tu alma exacerbada.
En mi día, los mantras de Dios
colocados para ti en mi lengua.
cellos entonados
en las cajitas torácicas que soy
cada vez que un beso o dos
cada vez que mi respiración
le nombra el amor a nuestro cielo
Y yo te oigo latir
inmortal o fruta amarga
niño inquieto o fuga
Y mi sentido del amor
sigue siendo el mismo
O quizá una almohada dulce
un almíbar para tu camino
nubes para el reposo
brújula para tu alma exacerbada.
En mi día, los mantras de Dios
colocados para ti en mi lengua.
Instrucciones para servir el té
a eso de las diez
junto a las almendras.
Tomar la medianía y el meridiano
el paralelo entre dos bocas
las muescas de cielo sabiendo a cal
y las de la tierra con sabor a nube.
Luego cerrar los ojos.
Extender la mano.
La mano ausente en realidad
es el alma.
El alma jamás se ausenta.
Las manos siempre están
con la brújula correcta.
a eso de las diez
junto a las almendras.
Tomar la medianía y el meridiano
el paralelo entre dos bocas
las muescas de cielo sabiendo a cal
y las de la tierra con sabor a nube.
Luego cerrar los ojos.
Extender la mano.
La mano ausente en realidad
es el alma.
El alma jamás se ausenta.
Las manos siempre están
con la brújula correcta.
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