Llueve, y de pronto, la infancia,
Miguel admirando desde su torreón
los barquitos de papel en la cuneta.
Calle 26 de marzo, su turgencia
de gelatina de limón en leche.
Llueve la inocencia sin palabras
sin voz de poesía ni novelas.
De pronto, la inocencia
que me mira con este dolor contrito
su miedo cuasiespectral.
Vuelve cada tantas ráfagas de radio
de una bici que a veces no anda.
Miguel mirándome en la cama
preguntándome qué pasará si esta maleta
otra vez, su esquina.
Y qué pasará si hoy yo elijo llorar
a pesar de insistir en que el mundo cambia.
Mostrando entradas con la etiqueta Espiralipstick Voyage. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Espiralipstick Voyage. Mostrar todas las entradas
martes, 8 de julio de 2014
domingo, 16 de marzo de 2014
A un instante
Me siento frente a la computadora
y escribo.
No fui pianista, nunca un concierto masivo.
Y sin embargo, teclas
sé que alguien me dicta una sinfonía.
Es él. Un corazón de tierra rojiza
que habla de la reconstrucción del todo
porque él todo lo cambia.
Lo nutre.
Lo llena de su fuerza.
Alguna vez soñé con la paz.
Es ésta.
Me mira a lo lejos y no siento la ausencia.
Abre mis domingos con austeridad amante
y mi alma se inunda.
Puedo escribirle, escribirme
callarme tejiendo un sonido más
y luego cantarlos.
Todo está en su perfecto orden.
Mi corazón lo ama
y en cada latido le resuena un mundo.
Yo creía que la beatitud se alcanzaba a los ochenta.
Puede ser que haya nacido centenaria...
y escribo.
No fui pianista, nunca un concierto masivo.
Y sin embargo, teclas
sé que alguien me dicta una sinfonía.
Es él. Un corazón de tierra rojiza
que habla de la reconstrucción del todo
porque él todo lo cambia.
Lo nutre.
Lo llena de su fuerza.
Alguna vez soñé con la paz.
Es ésta.
Me mira a lo lejos y no siento la ausencia.
Abre mis domingos con austeridad amante
y mi alma se inunda.
Puedo escribirle, escribirme
callarme tejiendo un sonido más
y luego cantarlos.
Todo está en su perfecto orden.
Mi corazón lo ama
y en cada latido le resuena un mundo.
Yo creía que la beatitud se alcanzaba a los ochenta.
Puede ser que haya nacido centenaria...
domingo, 11 de septiembre de 2011
Paréntesis
Hagamos un pequeño paréntesis
bajo mi cadera.
Hazme una pausa
que dure una vida entera
a pesar de abrir los ojos
y ver que todo sigue siendo hoy.
bajo mi cadera.
Hazme una pausa
que dure una vida entera
a pesar de abrir los ojos
y ver que todo sigue siendo hoy.
lunes, 18 de julio de 2011
Eva Dominical
Me gusta pensar en el viento y su trayecto largo,
como trenzas infinitas
coqueteando al suelo seco de mi casa
un día de tantos,
pienso sentada, casi flotando
en la espalda núbea de Zapalinamé
un domingo de gracia
cuando Eva devolvió la muerte por paquetería
y se dedicó a rebautizar
los regalos de su enamorado invisible y tierno.
como trenzas infinitas
coqueteando al suelo seco de mi casa
un día de tantos,
pienso sentada, casi flotando
en la espalda núbea de Zapalinamé
un domingo de gracia
cuando Eva devolvió la muerte por paquetería
y se dedicó a rebautizar
los regalos de su enamorado invisible y tierno.
Sirena Sabatina
Tornasoladas ventanas,
cola bifurcada de citadina sirena,
azules y platas veo por ti en la arena
cuando tu saliva ríe contenta.
Es el preludio de tu arpa,
la cicatriz llamándose fiera,
los detonadores del golpe
-golpe, suelo, lengua, victoria horizontal y vertical
pero siempre triunfante sobre las horas
las vivas y las muertas-
de los atávicos retratos de ti
que mi mente piensa.
cola bifurcada de citadina sirena,
azules y platas veo por ti en la arena
cuando tu saliva ríe contenta.
Es el preludio de tu arpa,
la cicatriz llamándose fiera,
los detonadores del golpe
-golpe, suelo, lengua, victoria horizontal y vertical
pero siempre triunfante sobre las horas
las vivas y las muertas-
de los atávicos retratos de ti
que mi mente piensa.
lunes, 13 de junio de 2011
Habitación URSS
Hoy viajé a tu tierra, cuando aún era trigueña
la miés de donde comían los tuyos
y la luz dorada de tus ojos era un ceremonial
de la paz de sus bocas satisfechas.
Lo hice sin maletas,
sentada en la silla dura de madera
que me contó las vidas ajenas
visitando dimensiones
hasta dar con el sentido último
de lo que entonces era arte
y resultó que se parecía
a un beso girando sobre dos piernas que bailan.
Los muertos se levantaron.
Los marcos de las fotografías de los sesenta hablaron.
Los gitanos, despiertos, leyeron tu mano.
Los bailarines y sus arcas doradas abiertas de par en par
sus joyas brillando al compás de los giros en silencio
mostraron.
Los actores perfumaron su poesía
leyendo una oración
por toda la frivolidad del nuevo mundo.
República de danza soviética,
te llamé al llegar a tu corazón.
Y una música de instrumento electrónico
cantó tu nombre conmigo
elevando la memoria y los sentidos
hasta dar con el sueño muerto
de tu felicidad en rojo, ocres y duraznos sagrados.
la miés de donde comían los tuyos
y la luz dorada de tus ojos era un ceremonial
de la paz de sus bocas satisfechas.
Lo hice sin maletas,
sentada en la silla dura de madera
que me contó las vidas ajenas
visitando dimensiones
hasta dar con el sentido último
de lo que entonces era arte
y resultó que se parecía
a un beso girando sobre dos piernas que bailan.
Los muertos se levantaron.
Los marcos de las fotografías de los sesenta hablaron.
Los gitanos, despiertos, leyeron tu mano.
Los bailarines y sus arcas doradas abiertas de par en par
sus joyas brillando al compás de los giros en silencio
mostraron.
Los actores perfumaron su poesía
leyendo una oración
por toda la frivolidad del nuevo mundo.
República de danza soviética,
te llamé al llegar a tu corazón.
Y una música de instrumento electrónico
cantó tu nombre conmigo
elevando la memoria y los sentidos
hasta dar con el sueño muerto
de tu felicidad en rojo, ocres y duraznos sagrados.
domingo, 13 de febrero de 2011
Ciudad Carmesí
Oh, mujer,
que crees que la libertad
proviene del carmesí de tu labial,
ojalá que algo más supremo que tu sombra
te proteja a la hora de la revelación:
La ciudad que creaste desde ti y para todos tus reflejos
es una nube desapareciendo
en la oscuridad de la noche.
Está sitiada. Muñequitos de cristal custodian sus muros.
[Porque te erigiste en una torre
creyendo ser princesa].
De agrio merengue son sus paredes.
Muérdete los labios mientras disciernes
lo iluso de la ilusión.
Mientras, te sigo contando
que veré tu ritual desde mi ventana roja.
Grabaré en mis ojos el negro de tus ojos saliéndose por los párpados.
Presenciaré cuando vistas de metal
esa ansia tuya
por controlar la imagen colectiva
que te conoce desde que naciste
[y te verá morir también].
Escupiré en ella por ti
como huyendo de este destino acromático
[y sabiendo por adelantado que no podré].
Maldeciré
tu terquedad
y mi mala suerte
hasta quedarme dormida y despertarme anciana.
¿Por qué creíste,
diva sin nombre,
que eran todos estos días el tiempo de la resurrección?
¿No te bastó saber
que has sido para muchos una vil costilla?
Acaso el culpable fue tu ego
que es más fuerte que tú
y más débil que aquello
invisible,
invencible,
intocable,
pero que nos mira y nos dirige,
marioneta curvilínea de acento dulce.
Oh, mujer,
que crees que la libertad
provenía del carmesí de tu labial,
ojalá que algo más supremo que tu yo chiquito
guarde memoria de lo que un día no fue.
que crees que la libertad
proviene del carmesí de tu labial,
ojalá que algo más supremo que tu sombra
te proteja a la hora de la revelación:
La ciudad que creaste desde ti y para todos tus reflejos
es una nube desapareciendo
en la oscuridad de la noche.
Está sitiada. Muñequitos de cristal custodian sus muros.
[Porque te erigiste en una torre
creyendo ser princesa].
De agrio merengue son sus paredes.
Muérdete los labios mientras disciernes
lo iluso de la ilusión.
Mientras, te sigo contando
que veré tu ritual desde mi ventana roja.
Grabaré en mis ojos el negro de tus ojos saliéndose por los párpados.
Presenciaré cuando vistas de metal
esa ansia tuya
por controlar la imagen colectiva
que te conoce desde que naciste
[y te verá morir también].
Escupiré en ella por ti
como huyendo de este destino acromático
[y sabiendo por adelantado que no podré].
Maldeciré
tu terquedad
y mi mala suerte
hasta quedarme dormida y despertarme anciana.
¿Por qué creíste,
diva sin nombre,
que eran todos estos días el tiempo de la resurrección?
¿No te bastó saber
que has sido para muchos una vil costilla?
Acaso el culpable fue tu ego
que es más fuerte que tú
y más débil que aquello
invisible,
invencible,
intocable,
pero que nos mira y nos dirige,
marioneta curvilínea de acento dulce.
Oh, mujer,
que crees que la libertad
provenía del carmesí de tu labial,
ojalá que algo más supremo que tu yo chiquito
guarde memoria de lo que un día no fue.
martes, 1 de febrero de 2011
Playa Ósculo
Imprégnense los muros
de un polvo como sombra tras el grito
emergiendo su faz entre laburos
corruptos, de cierto cariz fortuito:
otredad, archipiélago gratuito.
[Playa Ósculo, lugar que necesito].
de un polvo como sombra tras el grito
emergiendo su faz entre laburos
corruptos, de cierto cariz fortuito:
otredad, archipiélago gratuito.
[Playa Ósculo, lugar que necesito].
viernes, 14 de enero de 2011
Belleza
La belleza en estos días me confunde.
¿Era bella, fui bella o simplemente lo soñé?
No importa:
crecen mis uñas,
alguna vez oiré
cómo se reabren
estos párpados grisáceos
a la inminente llegada
de algo parecido a la pasión.
¿Era bella, fui bella o simplemente lo soñé?
No importa:
crecen mis uñas,
alguna vez oiré
cómo se reabren
estos párpados grisáceos
a la inminente llegada
de algo parecido a la pasión.
La alegría de estar vivo, v. 2011
Esto que ves y que sube
se adentra y camina
despacito
como serpiente de dos cabezas,
se llama ausencia.
Te la regalo todita.
Para que sepas nomás
la alegría de estar vivo.
se adentra y camina
despacito
como serpiente de dos cabezas,
se llama ausencia.
Te la regalo todita.
Para que sepas nomás
la alegría de estar vivo.
miércoles, 12 de enero de 2011
Cero grados
Habla, noche.
¿O es que hay demasiado invierno en tu boca
como para besar el olor
de lo que duele?
Las instantáneas caducaron en tu falda
el día que el hielo rozó mi sexo.
No sufras, noche.
No hay motivo para dolerse
estando muerta.
¿O es que hay demasiado invierno en tu boca
como para besar el olor
de lo que duele?
Las instantáneas caducaron en tu falda
el día que el hielo rozó mi sexo.
No sufras, noche.
No hay motivo para dolerse
estando muerta.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Eco
Un eco en la piel traza el sonido
quedamos en hueco, yo y la que se refleja en tu rostro,
espejo tibio sin pared.
Deseo ver otra cosa que no sea
el desparpajo de los no amigos,
arañar sus máscaras,
protegerme de todo cuanto yo amé.
Porque, ¡ay!, si yo contara lo que vivo y veo
no me bastaría el cielo para llenarlo.
Sólo sé que alguien me usó
en muchos sentidos
y con todos sus múltiples nombres.
Pudo ser Dios.
No, no pudo serlo.
Él no tiene tanto tiempo
para dedicárselo a eso que digo llamarme
como me dicen los extraños.
quedamos en hueco, yo y la que se refleja en tu rostro,
espejo tibio sin pared.
Deseo ver otra cosa que no sea
el desparpajo de los no amigos,
arañar sus máscaras,
protegerme de todo cuanto yo amé.
Porque, ¡ay!, si yo contara lo que vivo y veo
no me bastaría el cielo para llenarlo.
Sólo sé que alguien me usó
en muchos sentidos
y con todos sus múltiples nombres.
Pudo ser Dios.
No, no pudo serlo.
Él no tiene tanto tiempo
para dedicárselo a eso que digo llamarme
como me dicen los extraños.
jueves, 9 de septiembre de 2010
Merengue agrio
El olvido no es la omisión,
es el fardo que resulta de ella.
Gracias por el regalo en gramos
que me das en cada capítulo nocturno.
Quiero contarte
que su peso no se carga en mi espalda,
el peso de su peso no es nada,
un peso ahora es nada hasta en los estanquillos.
Con decirte
que con este peso no alcanzo a comprarme de nuevo
el silencio del cosmos que tanto amo
para poder oír tus mudas pestañas.
No.
Me dedico a comprar a plazos el estatus reincidente
adquirido por motivos de aire
y costumbres medievales,
hemipléjicas,
hijas de un oscurantismo del cortejo en tiempos de entregar el vacío
(empezando por la sinceridad de la soledad de todos los tiempos juntos,
de toda la sola humanidad,
apelmazados en esta época,
continuando con la desesperanza del norte
que en mi carta electrónica la otra vez te hablaba,
y terminando con este merengue agrio
que se junta en los confines
de algo que se llama amor
y no tiene nada que ver con cogimientos, transacciones,
favores, obsesiones,
limitaciones, o "cositas de nada").
A esta hora,
yo desfalco mi cuenta bancaria de contraluces.
es el fardo que resulta de ella.
Gracias por el regalo en gramos
que me das en cada capítulo nocturno.
Quiero contarte
que su peso no se carga en mi espalda,
el peso de su peso no es nada,
un peso ahora es nada hasta en los estanquillos.
Con decirte
que con este peso no alcanzo a comprarme de nuevo
el silencio del cosmos que tanto amo
para poder oír tus mudas pestañas.
No.
Me dedico a comprar a plazos el estatus reincidente
adquirido por motivos de aire
y costumbres medievales,
hemipléjicas,
hijas de un oscurantismo del cortejo en tiempos de entregar el vacío
(empezando por la sinceridad de la soledad de todos los tiempos juntos,
de toda la sola humanidad,
apelmazados en esta época,
continuando con la desesperanza del norte
que en mi carta electrónica la otra vez te hablaba,
y terminando con este merengue agrio
que se junta en los confines
de algo que se llama amor
y no tiene nada que ver con cogimientos, transacciones,
favores, obsesiones,
limitaciones, o "cositas de nada").
A esta hora,
yo desfalco mi cuenta bancaria de contraluces.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Haikú de medianoche
Yo no quiero ser un haikú de medianoche
ni la medianoche misma, siquiera.
Poesía de largo aliento,
novela de trescientas páginas en tu buró,
tampoco.
Soy franca y no muy perifrástica:
me acomoda más el estatus de mujer viva,
rosa ígnea,
rudeza escrita para saber morir de pie.
ni la medianoche misma, siquiera.
Poesía de largo aliento,
novela de trescientas páginas en tu buró,
tampoco.
Soy franca y no muy perifrástica:
me acomoda más el estatus de mujer viva,
rosa ígnea,
rudeza escrita para saber morir de pie.
viernes, 20 de agosto de 2010
Agudización sensorial parte I
Una paleta con óleos revueltos invade nuestro ventanal.
Óyela venir, sticker no solicitado,
tatuado ya en esta piel iridiscente de puntos en su tinta
(a merced de tu boca olivetti).
Óyela venir, sticker no solicitado,
tatuado ya en esta piel iridiscente de puntos en su tinta
(a merced de tu boca olivetti).
Demasiado pronto
"Hoy ya es demasiado pronto para echar a correr.
Hemos envuelto aquella niebla en nuestra niebla,
copal de luz sincrética entre las medias caladas de nuestra inocencia
caminante de vértigo azul que se adueña
de estos senderos tendidos a mano alzada
-nunca oída-
y tinta
-lugar donde florecen los otros yoes-".
Fue entonces cuando tu cara
se pegó a mi vientre
y desde lo más ígneo de mi espejo de zorzal
emití un acuerdo con mi rebeldía feminoide,
abarcando tu cuerpo con estos fonemas en flor.
Hemos envuelto aquella niebla en nuestra niebla,
copal de luz sincrética entre las medias caladas de nuestra inocencia
caminante de vértigo azul que se adueña
de estos senderos tendidos a mano alzada
-nunca oída-
y tinta
-lugar donde florecen los otros yoes-".
Fue entonces cuando tu cara
se pegó a mi vientre
y desde lo más ígneo de mi espejo de zorzal
emití un acuerdo con mi rebeldía feminoide,
abarcando tu cuerpo con estos fonemas en flor.
jueves, 3 de junio de 2010
Este era una vez
Este era una vez un sueño
que no pudo despertarse
porque estaba enjaulado en mis pestañas.
Lo engarcé para hacerlo mío
gritarlo con el silencio cansado
de mi solitaria garganta.
Así, cuando llueva la desesperanza
abriré el mágico alivio de su seno:
la lluvia infinita sideral agarrará mares magentas
el mundo se volverá libre y bondadoso.
Me dije.
Y el mundo en un sueño fue mío.
Este era una vez un sueño
que no pudieron robarse
porque era a prueba de balas y aguas lodosas.
Lo registré a mi nombre, lo tatué
con mi silencio y mis penas.
Flotando como regalo de estío
mueve mis caderas en flor
y no le da pena mostrarse altivo
ante mi pobreza vestida de soledad.
Así me llueva sobre mojado
este sueño será uno sólo y el mismo:
rematerializar lo que me puso en pie
y con un solo verbo,
sembrar la fe en las violetas amarillas
y en la existencia de los pájaros nacituros
voladores de la hora justa
en que emerge Horus para platicarme al oído.
Me dije.
Y el mundo en un sueño alguna vez fue mío.
que no pudo despertarse
porque estaba enjaulado en mis pestañas.
Lo engarcé para hacerlo mío
gritarlo con el silencio cansado
de mi solitaria garganta.
Así, cuando llueva la desesperanza
abriré el mágico alivio de su seno:
la lluvia infinita sideral agarrará mares magentas
el mundo se volverá libre y bondadoso.
Me dije.
Y el mundo en un sueño fue mío.
Este era una vez un sueño
que no pudieron robarse
porque era a prueba de balas y aguas lodosas.
Lo registré a mi nombre, lo tatué
con mi silencio y mis penas.
Flotando como regalo de estío
mueve mis caderas en flor
y no le da pena mostrarse altivo
ante mi pobreza vestida de soledad.
Así me llueva sobre mojado
este sueño será uno sólo y el mismo:
rematerializar lo que me puso en pie
y con un solo verbo,
sembrar la fe en las violetas amarillas
y en la existencia de los pájaros nacituros
voladores de la hora justa
en que emerge Horus para platicarme al oído.
Me dije.
Y el mundo en un sueño alguna vez fue mío.
martes, 1 de junio de 2010
Forajida
Encubro mi debilidad
forajida de mi propio ánimo.
Vuelas hacia dentro
hacia dentro,
yo no lo grito porque es mío
el proceso de esclavitud
de mi ser a tu nombre.
Que me quede libre la dignidad
de soñar que soy de hierro
-aunque ambos sepamos lo contrario-.
Y en esta soledad marchita de junio
yo te pregunto
si las rosas también crecen los martes
-como hoy-
y es posible creer en la belleza de abril.
forajida de mi propio ánimo.
Vuelas hacia dentro
hacia dentro,
yo no lo grito porque es mío
el proceso de esclavitud
de mi ser a tu nombre.
Que me quede libre la dignidad
de soñar que soy de hierro
-aunque ambos sepamos lo contrario-.
Y en esta soledad marchita de junio
yo te pregunto
si las rosas también crecen los martes
-como hoy-
y es posible creer en la belleza de abril.
lunes, 24 de mayo de 2010
Cruda vida
Cruda vida,
no me preguntes
por qué te nombro así.
Si has hecho coincidir
al beso de la soledad y el premio de consolación
estando yo
sin nombre ni escudo.
El valor de la mariposa en mi atuendo
carga sin fuerza mi destino:
aposté todo a sabiendas que no se puede ganar
y tú me trajiste estas yemas
que me alzaron como la rosa frágil
de todos los tiempos.
Cruda vida,
ambas sabemos que eres
una hermosa y etérea ilusión.
Por eso te hablo de frente,
te escribo poemas
y no me da miedo morir.
no me preguntes
por qué te nombro así.
Si has hecho coincidir
al beso de la soledad y el premio de consolación
estando yo
sin nombre ni escudo.
El valor de la mariposa en mi atuendo
carga sin fuerza mi destino:
aposté todo a sabiendas que no se puede ganar
y tú me trajiste estas yemas
que me alzaron como la rosa frágil
de todos los tiempos.
Cruda vida,
ambas sabemos que eres
una hermosa y etérea ilusión.
Por eso te hablo de frente,
te escribo poemas
y no me da miedo morir.
viernes, 21 de mayo de 2010
Tonsuremos
Tonsuremos el pelaje de la noche,
otras cuestiones nos esperan por la mañana.
Los búhos abren sus ojos,
sí,
pero la dama nocturna
le acaricia con la palma suave y desnuda.
Quiébrense los cristales de la entrepierna de Celeste
yo quiero escribir nuestros nombres
en el suelo que es sueño y es pecado de espera infinita.
Tonsuremos el pelaje de la noche.
Otras cuestiones nos esperan por la mañana.
¿Por qué no hemos de asistir
al regreso prístino
que siempre está allí
y no es
porque nos envuelve el destino?
La ciudad nos aniquila con su feroz mordida.
(pero es que tú y yo estamos acostumbrados
a respirar el fragmento).
Yo sé que puedo vencerla porque has nacido.
otras cuestiones nos esperan por la mañana.
Los búhos abren sus ojos,
sí,
pero la dama nocturna
le acaricia con la palma suave y desnuda.
Quiébrense los cristales de la entrepierna de Celeste
yo quiero escribir nuestros nombres
en el suelo que es sueño y es pecado de espera infinita.
Tonsuremos el pelaje de la noche.
Otras cuestiones nos esperan por la mañana.
¿Por qué no hemos de asistir
al regreso prístino
que siempre está allí
y no es
porque nos envuelve el destino?
La ciudad nos aniquila con su feroz mordida.
(pero es que tú y yo estamos acostumbrados
a respirar el fragmento).
Yo sé que puedo vencerla porque has nacido.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
