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domingo, 10 de abril de 2011

Efe Eme

Anoche,
anoche soñé contigo.
Soñaba que me querías
y que me hablabas
y platicabas conmigo
como esos julios del bicentenario
donde el intelecto fue luto inmerecido,
como esas llamadas
que me turbaban hasta el amanecer.

Lamento tanto todo lo que te he dicho...

Me cortaría la lengua
-al cabo me retoña, soy caso perdido-
secuestraría a mi boca
y mataría las palabras
que dibujaron con tiza invisible,
invencible,
la soledad de verbos
con la que me has dejado,
ahora que tu voz
en mi campo desaparece una y otra vez.

Anoche,
anoche soñé contigo...

Acabo de escuchar
la versión nueva
de la canción dolida.
El chachachá no marca mi punto de partida.
La Efe Eme no marca historia
y yo a mi música
no la oigo si no la tocas,
niño.

Yo mi música la lloro al anochecer.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Herida y ofensa

Flores sombrías se dispersan
en el filo de la espada húmeda y roja
sorda
lejana
brutal
de la boca.

Cuando lo sagrado es muerto
a mano de cemento
y grava en la boca,
imposible es recordar la inocencia
ni la fragilidad del amor universal
musicalizando el aire que espera ser oído.

Alguien que merodea este espacio
ha roto la ley divina de la armonía.
Alguien olvidó la ley primera.
Alguien ha escupido ira
a la estructura etérea del tiempo
en manos libres y llenas.

Se ha roto una ley más, inmensa
divina:
deja de doler la herida primera.
Es la ofensa
la que rebasa el umbral del dolor.
[Porque se sabe que duele más
el ofender al sentido único de lo universal en el amor
que recibir una herida
de la materialización de lo no sagrado].

Llueven estrellas rotas en la lengua aún afilada.
Se muere otro poco del sentido de dios en los ojos de un ser amado
cuando se ha combatido sin sentido ni fin.

lunes, 18 de octubre de 2010

Psicotropismo

Fue el psicotropismo del arcángel ajeno de mis neuronas
tal vez el verano
el impulso felino de mis piernas,
la copiosa soledad ataviada de un anónimo nos.

Hoy, la diáfana tela acaricia
los resquicios de una cordura
más marginada que aquel ritual atávico olvidado
en el lienzo de Tanguy.

Ya puedo tentar el ridículo,
me hormiguea la soledad en medio de tantos sin apellido divino.
Restriego mi nombre contra mi sombra y aprieto mis hombros.

He sido un mal sueño.
Desperté la omisión y el miedo en el otro
queriendo morir mi lastre fecundo.

Hacer la resurrección apareada cantando apologías al desencanto
desenredar lo pintoresco de aquella urbe
en el jugo dialogado de dos olvidados recién nacidos...

Fue el psicotropismo del arcángel ajeno de mis neuronas
tal vez el verano diluido y a distancia.

Hoy, la soledad que en octubre me avanza
me ubica en la realidad de aquello que no acepto
no soñé ello
y me lo gané como el tesoro más bendito
otorgado por el Cosmos
a cambio de la infertilidad de mi tierra magenta.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Eco

Un eco en la piel traza el sonido
quedamos en hueco, yo y la que se refleja en tu rostro,
espejo tibio sin pared.

Deseo ver otra cosa que no sea
el desparpajo de los no amigos,
arañar sus máscaras,
protegerme de todo cuanto yo amé.

Porque, ¡ay!, si yo contara lo que vivo y veo
no me bastaría el cielo para llenarlo.
Sólo sé que alguien me usó
en muchos sentidos
y con todos sus múltiples nombres.

Pudo ser Dios.
No, no pudo serlo.

Él no tiene tanto tiempo
para dedicárselo a eso que digo llamarme
como me dicen los extraños.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Éxodo

Ya nos vamos:
mire cómo se borra lo indecible.
Escuche cómo se expande lo contrito.

No hay magia sin fe.

No hay religión sin un beso.

No hay angustia sin alguna realidad perfectible.


Ya nos vamos.

Si desea burlarse del tiempo a contratiempo de esta mujer,
de su caótica belleza
o de su desenfrenada entrega semimaniática;
si desea guarecerse de lo que a otros no se les puede decir
o desea confesarse humanamente sensible y harto del mundo;
si simplemente tiene ganas de ser usted mismo,
llámela a su casa.

Ella siempre le contestará:
el falso orgullo es para las Barbies.

Amor Universal es lo único que flota en su casa con olor
a fresas persas de otra época, provenientes de un dulce mundo paralelo.

Merengue agrio

El olvido no es la omisión,
es el fardo que resulta de ella.

Gracias por el regalo en gramos
que me das en cada capítulo nocturno.
Quiero contarte
que su peso no se carga en mi espalda,
el peso de su peso no es nada,
un peso ahora es nada hasta en los estanquillos.

Con decirte
que con este peso no alcanzo a comprarme de nuevo
el silencio del cosmos que tanto amo
para poder oír tus mudas pestañas.
No.

Me dedico a comprar a plazos el estatus reincidente
adquirido por motivos de aire
y costumbres medievales,
hemipléjicas,
hijas de un oscurantismo del cortejo en tiempos de entregar el vacío
(empezando por la sinceridad de la soledad de todos los tiempos juntos,
de toda la sola humanidad,
apelmazados en esta época,
continuando con la desesperanza del norte
que en mi carta electrónica la otra vez te hablaba,
y terminando con este merengue agrio
que se junta en los confines
de algo que se llama amor
y no tiene nada que ver con cogimientos, transacciones,
favores, obsesiones,
limitaciones, o "cositas de nada").

A esta hora,
yo desfalco mi cuenta bancaria de contraluces.

martes, 7 de septiembre de 2010

Hit

Las frases cortas son el hit de nuestros días:
ahí cabe perfectamente la crueldad literaria
y nadie debe morir de amargura, porque se trata de jugar a ser Hércules, no bufón.

La vanidad ahora viene en un kit de 4x2 pulgadas
que no siempre se digna a salir de la cajita
pero exigirá un sentimiento empático y total, destinado a ser olvidado en un lapso de luz...

Se le olvida a mi poesía
que yo soy postmodernista y no debo buscar amor.
No debo dar amor,
no debo escribir la palabra amor
-tan universal, incomprendida y temida-.

Pero es que yo no escribo para ser amada ni feliz
sino porque yo no soy yo si no me lo escribo en la cara,
con todo el tiempo que me comparte la soledad de este mundo.

Fragilidad

La marcha de los pies desnudos entre los cardos inicia:
yo veo cómo nos la parten
ellos vendrán a mí con laureles secos para darme la victoria.

La fragilidad no es para quien la escriba,
sino para aquél que sepa llorar
en la soledad indicada, en el momento adecuado.

Cáeseme el alma hasta las rodillas.
Confesión número uno.

No duermo pensando en todo y en nada,
reformulación de una verdad sabida.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Diario de una ambiciosa

Arribar cuando a uno le plazca.
Desmembrar una estrellita underground a la hora de la cena.
Adoptar el fruto de la historia con la entrepierna.
Mirar dos caminos sin bifurcarse una la gloria.
Besar a deseo y a ternura por su nombre.

Las cinco puntas zen de mi loto ya son poco.
Yo quiero más.
Látigo sideral.
Yo quiero más,
refugio del sol.

Más. Más. Más.

La negrura de selva urbana que te avanza el labio en mi diario sin candado.
Tu olvido vuelto esclavo y lazarillo de mi ceguera.
Tu abrazo de salmón en mi vestido de bolas café.
Un rizo tuyo entre los míos y en mi ropa recién lavada, un día cualquiera.
Tu cuerpo en mi alacena
o tu derrota dentro de mi alcancía sui géneris, volcánica, total.

Bien dicen que querer no cuesta nada.

lunes, 23 de agosto de 2010

Respuesta a la confusión:

Espero un milagro.
No la lluvia de siempre.

Una nave para poner mis cachibaches querendones,
una estela maya para tatuármela en el pecho
y salir oronda de la batalla a cuerpo a cuerpo
con mi amante de planta, Soledad.

Espero decibeles tiernos de un tlatoani del siglo XXI
en el ombligo de Coyolxauhqui.

Un beso afortunado en tiempos de llorar la mala suerte
de nacer con el almíbar en los entreshijos,
un latido de amor con fagot adjunto que me haga saber que sigo viva.

Eso espero, confusión a medianoche.

domingo, 22 de agosto de 2010

Babilonia

Qué plasta sueñas,
rojo compacto entre mis añiles tiernos.

Qué relojes desarmas con tus labios
o qué sueños desgarras con tus fauces de luz.

La Babilonia que construiste a lo largo del valle
ahora es un pantano de plúmbagos,
jardín botánico para una zombie
que no deja de llover tu nombre
porque no es septiembre y yo tengo hambre de tu carne.


Ayúdame.

Incéndiame.

Háblame.


O no: mejor olvídame.

Solo así se fulminan las historias ovales
la universalidad de la elipsis del sol
y los esteros de mi patria privada y absorta en nosequés de medio tiempo.

Cúmpleme otra vez la maldición escrita en mi lunar en triduo:
aún siendo tú quien eres, no dejas de ser hombre.

Y tampoco has estado en mí.

viernes, 20 de agosto de 2010

Agudización sensorial parte I

Una paleta con óleos revueltos invade nuestro ventanal.
Óyela venir, sticker no solicitado,
tatuado ya en esta piel iridiscente de puntos en su tinta
(a merced de tu boca olivetti).

Demasiado pronto

"Hoy ya es demasiado pronto para echar a correr.
Hemos envuelto aquella niebla en nuestra niebla,
copal de luz sincrética entre las medias caladas de nuestra inocencia
caminante de vértigo azul que se adueña
de estos senderos tendidos a mano alzada
-nunca oída-
y tinta
-lugar donde florecen los otros yoes-".

Fue entonces cuando tu cara
se pegó a mi vientre
y desde lo más ígneo de mi espejo de zorzal
emití un acuerdo con mi rebeldía feminoide,
abarcando tu cuerpo con estos fonemas en flor.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Estoy ávida, sí.

Estoy ávida, sí.

De platicarte que llevo
tus fonemas cadenciosos en mis faldas.
De presumirte que de nuevo soy un amanecer
con labios de granada.
De llevar tu sonrisa en mi pezón prendada.

De sembrar tu voz en la entrepierna de mi madrugada
momentos antes de vivir una tarde de cine mudo.
De ser un manto de amarillo cisne
que te cubra cuando estés solo
y pienses que en el silencio no habito
porque mi casa está solamente en las palabras.

Estoy ávida de soplarle al viento, tu padre,
este núcleo de besos y deseo,
esta esfera de mar con el yin de todos mis nacimientos.

De untarme la parte de ti que más fluya
-aparte del tintero.
De reírme otra vez
mientras mi deseo de ver morir al mundo detengo.

De muchas otras cosas estoy ávida.

Hablaré de ellas el día
en que tu lengua y tu voz pueblen el reino de mi cuerpo.

martes, 17 de agosto de 2010

Avidez

Avidez de algo, no sé.
De mirarte sostenidamente un día entero.
Sacudir nuestros marasmos
pensar en todo aquello categorizado
como el simple qué sé yo
y luego vivirlo, decirlo, tocarlo.

Avidez de besar tus labios.
Avidez de oírte a mi lado.

Avidez de juntar carreteras,
avidez de jugar a ser un sol que no queme jamás.

Avidez de perpetuar
el minuto tierno de esas noches
en que no hablamos nada
pero nos abarcamos intransigente y rojamente.

Avidez de sembrar tu voz entre mis piernas
parir un nuevo cielo
gritar la palabra vida y estar viva y contenta.

Tengo avidez de ti,
de presumirle al mundo
que inesperadamente he vuelto a nacer.

lunes, 16 de agosto de 2010

Un algo

Un lucero diminuto
un meteoro portátil en tus pupilas
un single ochentero
una flor que jamás se marchita
una cajita sin música ni bailarina
ni lluvia de abril
pero repleta de besos quedos.

Mi cepillo de dientes
mi pastillero rojo
mi Kerouac, mi Fausto y mi Quijote en miniatura
mi dije de la buena suerte
aquel espejo de Angel Face bordado en la India que jamás nadie toca;
el bloc donde comienzo a tapizar sus renglones
con tu nombre orfebre.
Esa pluma que no soñamos poseer
pero perseguimos a diario en cada escrito.

No lo sé.
Deseo darte algo,
enviarte donde tú estés algo.

Un algo, que pronunciado con mi voz acallada
te haga llorar
por todas las cosas pequeñas
artesanales, delicadas,
como perfumadas a detalle
vivientes en este mundo.

Un ejemplar a escala
que te haga saber y sentir
lo que le estás haciendo al mío
con tu nube, tu planeta y tu voz
desde que les abrí las puertas de mi templo.

Contabilidad Financiera. Introducción

La diferencia entre el debe y el haber
son los besos que no me has dado
y me sirven de pretexto
para figurarme como una creyente más
de tu lengua hechicera;
o para confesarme prendadísima
de tu cerebro derriteñoñas
y de tu alma de hombre bueno
entre tanta gente sin piedad.

La diferencia entre el debe y el haber
son los minutos veraniegos que pagué
para conocer tu luz a pesar de la pintura triste,
el beso puesto bajo tus lentes
y en tus ojos
tu boca...
y ese sarcasmo milagroso
por el cual podría gastarme
otro minuto más,
antes de que se nos vaya el sol.

Máculas de maíz

Hay yunques preciosos en el horizonte,
imberbes máculas de maíz
arrancando su deidad del estupor de occidente:
-esa refracción de luz en tres centímetros de diámetro,
zafiros de un unicornio que duele
mientras se adentra en la bolsa roja de una mujer sempiterna
de carne semioscura
y tacto triste-.

Yo no los lancé desde el suelo llagador,
no soy dios, sólo soy anecdotaria de veinticuatro horas
y un fragmento de espina universal.

Agóbianme las manchas en el Sol.

Necesito oírme contigo, pluriafortunado entre las mujeres.
Guárdame de la ceguera causada por tan maléfica
artificial luz de los agobiantes días.
Bésame cualquier pestaña:
mis ojos todos atestiguan desde mi singular siempre
el temblor de mis garras de papel entintado.

sábado, 14 de agosto de 2010

No hizo invierno

No hizo invierno
sólo viento.
Tu barba y tu cabello pudieron mecerse ahí.

Y mi sangre tan sola
de tu boca de león erguido, pero hambriento...

No hizo invierno
sólo viento.

Ícaro es un estúpido
Pan un consumidor de fantasía
y los aviones unos gandallas
que se llevaron mi potestad
de saber volar
a ojo cerrado
y con tu nombre en la tercer rayita
de la palma de mi mano.

No hizo invierno
sólo flores de un monte arriba
que es mío.

Ego te absolvo de la incuantificable distancia:
existes porque mis neuronas
te nombraron con el viento de la una de la tarde
y ahora te piensan a las dos y cacho de la mañana.

viernes, 6 de agosto de 2010

Los Capitalistas de la Euforia

Aquí viene la alegría pedaleando una bicicleta.
La has traído tú.

Vuelve a marcar mi noche
con tu risa fuereña.
Juguemos a ser Los Capitalistas de la Euforia.

Yo produciré más
si tú traes la materia prima:
el color de tu voz pintando azules de estío
en mi cielo-corazón otra vez iluminado.

Así, abrazaré tu horizonte
cada vez que quieras llorar.
Promoción válida solo para ti,
sólo tú vales la hazaña.

Aquí viene la alegría pedaleando una bicicleta.
La has traído tú.
Es bueno volver a creer en los milagros.

Es un regalo sideral saberte cerca de mí.