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viernes, 6 de mayo de 2011

Sobre la virtuosidad de los muertos.

Los muertos también mienten.

Retumban sus alitas

de un estatus sin carne

al revolver sus palabras entre el silencio.

No tendrían por qué ser virtuosos. Sólo son muertos.

Es igual el lado nuestro que el suyo:

el estatus se cambia hacia los lados,

no de abajo hacia arriba.

domingo, 13 de marzo de 2011

Instantáneas

I

El niño eternizado
guiado hacia la gran ola
por el perfume de su madre.

II

Inmóvil, altivo,
el manto transparente
reflejando un cielo ansioso:
demasiados son en tan inesperado viaje.

III.

El viento trajo consigo
el cerezo de tus labios;
la ola, se lleva conmigo
tu abrazo sin fin.

IV

La luz nuclear levanta una lengua neptuniana
engendrando el pánico.
Nos volvimos dioses
para extinguirnos los unos a los otros.

sábado, 3 de julio de 2010

Un rayo

Traigo un rayo enterrado en la espalda y es sólo mío.
No pretendo aniquilar justos
ni ajusticiarme a los pecadores.

El rayo es mío y me avanza,
me da más vida por cada minuto desangrado.

Click.

Un hijo de rayo artificial
toma mi foto de frente.

Nadie nota que me estoy yendo.

jueves, 1 de julio de 2010

Todos (los muertos)

Todos
(los muertos)
caminan de este lado
de la acera:

Mujeres con el rencor enraizado,
hombres con la pena crecida
niños de pasado borrado
ancianos absueltos en la despedida.

Este ojito de huracán que ves
son sus cuerpos navegando memorias
en los mares de la otra vida.

Por eso te duele tanto la lluvia
cuando golpea tu santuario, niña,
por eso despiertas como ansiedad
en vez de dormirte hecha vaso de luna azucarada y llena.

sábado, 19 de junio de 2010

La reina impura

La cola aterciopelada embestida de rubíes y sangre
atraviesa el campo férreo
anuncia la llegada de la reina estival.

Es su cetro lo que a todos hipnotiza.

Vagante sepia incrustada en sus pupilas
su piel más blanca que la nada
acoge el final de los días entre sus altivas muecas.

El pálido tremor del mundo a sus pies de porcelana
postrado
encaramado
no redimido
sirve de sendero para que ella lo transite.

Todos sus súbditos saben el nombre
del lugar donde se encuentran.
Alaban a la reina impura
lamen sus ropas:
han caído al señuelo.

Bermejos días de junio:
en tus manos está lo arrebatado, oh, tú,
reina impostora,
traedora de presagios amargos.

Sólo tu antítesis
nos traerá de nuevo el canto de las flores de estío.

viernes, 26 de marzo de 2010

Disertación de la muerte colectiva I

¿Acaso debo yo
alejar mi mano y mi ojo tuerto
de mi país
para poder entender la lluvia y los maizales
teñidos de rojo?

¿Es preciso mentir la tierra
su arado,
ese dedo infecundo
que rasguña,
no canta?

Línea, línea, línea.
Frontera, no,
hoyo de sangre
lo que palpita en el asfalto.

Puede que.

No puedo cerrar los ojos.
No quiero cerrar los ojos.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Golpe de pecho

Tam-tam-tam
golpe de pecho:
hoy es miércoles de ceniza
y la gente evita comer carne
y las armas y la pólvora
y la muerte se esparcen
como biblia al viento.

Tam-tam-tam
golpe de pecho:
hoy es miércoles de ceniza
y yo rezo
por todos los muertos
que no debieron ser.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Extranjera

Para Susana Mendoza
in memoriam

Raíz de viento
te hiciste llamar al final
sucumbir a las espinas
tocar el claro de luna
con tus dedos agridulces.

Sembrar caos y paz era tu idea.

La tierra te nombra propia;
el mundo y el dolor, extranjera.

sábado, 19 de diciembre de 2009

8/XII


Muerte.
y tus rodillas poblando a Dios
en este campo de mirtos
llamado Cielo.

Que todas las amapolas resuellen
en tus caderas:
hoy viajas
príncipe
corazón muertamente
casi azul,

a ese centro
de ahora en adelante
tu nuevo hogar
dentro de esta esfera
tintineando la palabra
Universo.

viernes, 30 de octubre de 2009

Poema de Muerte I. Opus







Poema de Muerte I. Opus


Qué fácil es para ti
envolver de cal y cruz tantos rostros.
Dar por sentado que la luz vendrá
en la satisfacción de tu carne disparando a un hermano.
Soplar con ahínco hasta definir nuevamente
el significado de verde
hasta mirar morado,
hasta oír el inarmónico canto
de lo que dejas a este siglo heredado.

Soplar por otros la muerte.

Cuarenta millones de manos de metralleta no son
el atisbo de la inercia sideral
son, en todo caso,
la herencia de existir en otra casa
Oikós era su nombre,
Kronos ahora prepara lechos emergentes.

Para que las almas que no pudieron unir sus lenguas
lo hagan en la eterna noche,
El Hades tiene recámaras en oferta
para los precoces hijos de Tanatos:
el Mundo de los Muertos no contaba aún con su presencia

Qué fácil es para ti
envolver de cal y cruz tantos rostros.
Dar por sentado que la luz vendrá
en la satisfacción de tu carne disparando a un hermano.
Soplar con ahínco hasta definir nuevamente
el significado de verde
hasta mirar morado,
hasta oír el inarmónico canto
de lo que dejas a este siglo heredado.

Un piano toca tarantelas y réquiems
lo hace solo
y los divierte.

Dime qué queda
de esta carne roja y marchita
la pólvora de nuestros días
las teclas del piano que afuera grita
que la bala no ha de descansar
hasta no saciar su sed de gloria.

Qué fácil es para ti
envolver de cal y cruz tantos rostros.
Dar por sentado que la luz vendrá
en la satisfacción de tu carne disparando a un hermano.
Soplar con ahínco hasta definir nuevamente
el significado de verde
hasta mirar morado,
hasta oír el inarmónico canto
de lo que dejas a este siglo heredado.

Malditos sean todos los hombres
que estando ausentes empujaron a otros
a creer en la libertad
a través de la guerra.

Maldito seas tú, rey sin cabeza ni corona,
el árbol de las lamentaciones ha despertado
sus ramas abrazan hasta cortar el aire.

Espera.



Poemas de Muerte II, III, IV








Poema de Muerte II


Dulce elixir de la existencia
la memoria hace justos a los muertos
e injustos a los que viviendo creen estarlo.
Aquí no hay sombras, hay un hueco en la panza
tu flecha descarga ira y yo no siento diferencia alguna
entre dar y tener, quitar o mentir,
arrebatar o dimitir,
todo está dicho.

Vayamos a aquel parque plagado de bombas
son niños que juegan, ¿los ves?
no saben que están muertos de muerte violenta.
Mano de mujer purpúrea, secuestradora de sus padres
y sus hermanos mayores
y sus esperanzas todas
en esos harapos que igual saben a manto derrumbado en Berlín
que conversión cristiana o guerra musulmana.

Atrás solía haber un columpio
y un olor a nardos invadía la parcela de globo celeste.
Ellos buscan con los ojos en las manos
el tacto de la vida
ellos saborean con la lengua en sus frentes
la soledad catapultada
a mil años luz
desde la primera guerra.

Dulce elixir de la existencia
la memoria hace justos a los muertos
e injustos a los que viviendo creen estarlo.
Aquí no hay sombras, hay un hueco en la panza
tu flecha descarga ira y yo no siento diferencia alguna
entre dar y tener, quitar o mentir,
arrebatar o dimitir,
todo está dicho.

Reposa mi cuerpo tendido en aquél campo.
Sea el abono a la tierra fecunda
que heredo a mis hijos
al momento de morir a causa de ti.



Poema de Muerte III


Levanta la cara, niño,
yo también ando cansada de recoger almas a destiempo
tú sólo te subes a Caronte y ya.

Me empieza a molestar,
-lo digo con vehemencia suprema-
esta maña de pensar por mí,
de vivir por mí,
carajo, de hacer el trabajo por mí.

Nunca pensamos
-lo digo por todos los ojos que miramos
su andar contra la pared desde hace años luz-
que su imaginación inventara tantos artefactos
de muerte súbita y multitudinaria.

¿A dónde la inventiva
para crear la palabra mágica
continente de la belleza del universo
la pintura multidimensional y el sonido imitador
de Dios
-si es que lo hay
no recuerdo cuándo vi su cara en sus rostros-?

¿A dónde la vida en el árbol
a dónde la paz de los arcanos
los sueños, surrealísimos arquetipos,
canción del triunfo de algo que suene a luz
enmedio, a través y a pesar del Creador?

Levanta la cara, niño,
eres un niño aún.

Y el temor déjalo en tus balas.
No tienes permiso de esconderte
en el dedo índice de alguien más.

La libertad era tu condena.

Debiste leer a Sartre antes de encallar este barco.



Poema de Muerte IV. Puente / Intermezzo


Ojalá que mil millones de versos
se cuelen, se claven
y te canten entre tus costillas.

El final ha muerto. Que viva el fin.

Un puñado de estrellas tristes
se funden con el foco violáceo
de mi guarida.

La ausencia es la madre partida.

Que el tiempo te sobre allá
lejos y mejor.


(*3)

Poemas de Muerte V y VI










Poema de Muerte V Esquerzzo


Mira el péndulo
te baila sus caderas
para que lo imites.

El punto focal en esta tierra
se dispersa entre las galaxias
de tus células.
Vuelas sideral,
vuelas esta vuelta de página.

El señor barbudo no está ahí.
Todo es blanco impoluto
y se convierte en big-bang con olor a naranja.

La flor del campo
la dejamos en cualquier otro día
aquí hay sinfónica y es réquiem
y es esquerzzo y es alegría.

Óyela caer.

Miro el péndulo
las manos se me ahogan
la caricatura que soy se difumina
suerte que Alá tampoco esté
ni los dioses de mis eras anteriores
ni estos eones clavados en mis zapatos.

Suerte de materia insensata
regresar al punto inicial
y sentir la galaxia al fin
ser galaxia no,
pertenecer a ella otra vez
sí.



Poema de Muerte VI


Abajo,
dentro del manto sublime
yacen las caras, los gritos,
las infamias.

Los colores, las cobijas,
los poetas sin galaxia,
los pintores con la luna fresca
y uno que otro músico
pendiendo de su guitarra.

Un político ausente
tres acomedidos en recordarle su vida nefasta.

Varios insurgentes,
jóvenes rebeldes
que no creen ya en la democracia.

Una vieja que llora a los ausentes,
una mesa con dos sillas menos:
parlantes apagados que hablan desde el otro lado
de su infancia.

Y este agujero negro que recuerda
lo infinitesimales que son
y se miran
después de cruzar el umbral
para unirse a la nada.

Díganles que no hay motivo
para tener miedo
a lo que ocurre detrás del holograma.




Poema de Muerte VII. Cierre



Poema de Muerte VII. Cierre


No se hizo lo que se pudo.
Se hará lo que uno de los doce destinos
decida:
si pisas o no a una hormiga
si cambias o no de canal en tu vigilia
o si desgranas o no tu pasión
al comerte a besos esa granada

es tu cuento.

Lo digo porque lo miro
la transición tiene más simpleza
que mística de luz, poema o fotografía.

Los vencedores y vencidos
al final del cuento van a donde mismo
al patio de los callados
al lugar más inmensamente hundido
suelo idóneo para creaciones espontáneas
pasaje gratuito
al tren del olvido
ticket sencillo con rumbo
al umbral del continuar erguido
respirando colores y saboreando luz de viento.

Y aunque a algunos de cuando en vez
nos dé por adelantar manecillas
y vivir tal especial momento,

nos aferramos tierra adentro
de nuestros cuerpos
trascendemos en el cóncavo y convexo

creamos criaturas de amor
gritamos la furia a los ocho vientos

morimos y nacemos en el paso abyecto
de la sonrisa-grito-llanto-redención
vivimos, vivimos, vivimos
esperando el único día que tenemos seguro:
un segundo nacimiento
después de la primera respiración.

Cometemos la transición
caminamos hacia ella sin oposición.