Hombre tibieza mano de lino encendiendo
los bordes de mi continente
dime adónde tus papeles
el tic tac tu paciencia
o por qué no pronuncias ahora esta marea
y terminas de una vez con el pronóstico de mis tiempos
se avecinan lluvias manantiales desbordándose
hasta unirse con tu río
la tempestad de mi saliva esta sed de limpiar las piedras
cinco arcángeles recitando a coro la fortuna
de nuestros cuerpos que se gritan
la burocracia de nuestro tedio eximida
dentro del pan comido entre nuestros muslos.
Acaba ya de romper la tramitología
con el chasquido quiero que seas maremoto, risa,
fuego tierno.
No me preguntes por qué te llamo si no he tocado
tu frente y tu carne esta volatilidad de serte mía dentro de mí.
Afuera hay pájaros y son negros
dame un arcoiris ahora que todavía puedo parir amor.
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viernes, 15 de febrero de 2013
sábado, 9 de febrero de 2013
Homenaje a un preludio
Que desarraiguen la llaga del viento
la inteligencia desierta de color
aquellos besos de los indignos labios.
No quiero casa ajena
sino matria
yo no seré útero,
sino templo.
Que extraigan tu pasado y mi duelo
y en la hoja te llamen y me digan
piel ígnea o combatiente.
Trinchera de tiempo
hecha de nudos y placeres.
Te quiero bala de amor
atravesándome el cuerpo,
un día de febrero
como éste.
.
la inteligencia desierta de color
aquellos besos de los indignos labios.
No quiero casa ajena
sino matria
yo no seré útero,
sino templo.
Que extraigan tu pasado y mi duelo
y en la hoja te llamen y me digan
piel ígnea o combatiente.
Trinchera de tiempo
hecha de nudos y placeres.
Te quiero bala de amor
atravesándome el cuerpo,
un día de febrero
como éste.
.
martes, 16 de octubre de 2012
Señor Numeralia
Ventanas amplias para transparentar
la imaginación a galope
cuando tú pasas
señor numeralia
paso de equilibrista entre mujeres hielo.
Un día llegarás y me dirás
cursimente
secretamente
que la flor de tu solapa
es mi fotografía
y preguntarás que adónde
mis piernas torneadas y solas
que si no se les ofrece
salir a pasear entre las estrellas tristes
de una ciudad triste
y yo te diré que sí
porque me gusta que termine
en sílaba aguda tu nombre
siempre y cuando me sepas contar
los espacios que viví aguardándote
como hoy
detrás de esta amplia ventana.
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