Ser mecida por tu canción,
oh señora de agua dulce.
Hoy te escuché correr
por mis ojos
me leíste como la palma de la lluvia.
Fuimos exactas y serenas.
Nada en el mundo nos lo impide.
Ser mecida por tu canción,
te dije.
Porque tengo a un niño que llora
porque a veces también me pongo triste.
Fui mecida y entonces el sueño.
Llegaron las fotografías de abril primero:
vale la pena alzarse al viento
y luchar por la hegemonía
de sus cuatro puntos cardinales.
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martes, 19 de agosto de 2014
La lluvia que es un cigarro
almendra
la lluvia que nace como un bramido.
La lluvia que es pan sin oído
y lengua dulce para los nacituros.
He tomado todos los cafés
de un mismo octubre
bajo la lluvia
su labial carmesí impuesto en mis labios.
La lluvia como una flor de agua turquesa,
la lluvia que lava y despercude los huesos.
almendra
la lluvia que nace como un bramido.
La lluvia que es pan sin oído
y lengua dulce para los nacituros.
He tomado todos los cafés
de un mismo octubre
bajo la lluvia
su labial carmesí impuesto en mis labios.
La lluvia como una flor de agua turquesa,
la lluvia que lava y despercude los huesos.
sábado, 24 de septiembre de 2011
Reloj de arena
Con un reflejo azul
brilló la tarde.
Esperanza del ayer,
orfebre, mi bello púbico
acaba de crear un nuevo término
para dialogar con la fantasía
engendrada
en la raíz de mi carne.
Yo sabía que al final estaría hablándole
al reflejo de mi corporal agua.
Yo sé que al final
nada más yo entiendo
el significado de subirse a un asteroide
y encenderse con él en un grito.
Sólamente yo sé
lo que mi boca no dijo
cuando brincó el núcleo carmesí
acompasando la arena de mi reloj.
brilló la tarde.
Esperanza del ayer,
orfebre, mi bello púbico
acaba de crear un nuevo término
para dialogar con la fantasía
engendrada
en la raíz de mi carne.
Yo sabía que al final estaría hablándole
al reflejo de mi corporal agua.
Yo sé que al final
nada más yo entiendo
el significado de subirse a un asteroide
y encenderse con él en un grito.
Sólamente yo sé
lo que mi boca no dijo
cuando brincó el núcleo carmesí
acompasando la arena de mi reloj.
lunes, 18 de julio de 2011
Eva Dominical
Me gusta pensar en el viento y su trayecto largo,
como trenzas infinitas
coqueteando al suelo seco de mi casa
un día de tantos,
pienso sentada, casi flotando
en la espalda núbea de Zapalinamé
un domingo de gracia
cuando Eva devolvió la muerte por paquetería
y se dedicó a rebautizar
los regalos de su enamorado invisible y tierno.
como trenzas infinitas
coqueteando al suelo seco de mi casa
un día de tantos,
pienso sentada, casi flotando
en la espalda núbea de Zapalinamé
un domingo de gracia
cuando Eva devolvió la muerte por paquetería
y se dedicó a rebautizar
los regalos de su enamorado invisible y tierno.
jueves, 2 de junio de 2011
Y dices que eres un viajero empedernido
Y dices que eres un viajero empedernido.
Y tienes razón.
Pero olvidaste decir
que eres maestro de libros no escritos,
cantante de operetas visibles en el iris
de un gato africano que te cuenta la leyenda
de cómo inició la historia del mundo,
bailarín de iguanas y venados gobernando
las tierras que moldeas como plastilina en tus dedos,
escultor de viento en praderas rusas,
fotógrafo de rostros ajenos
y muso de banderas tímidas,
esas piernas de seda silentes
que aguardan tu arribo cada vuelta de Sol.
También eres el cuadro nunca visto de Dalí
porque sólamente él lo soñó,
la bota del espeleólogo que sumergió
su inocencia en un charco de agua prehistórica
y un montón de listones
uno para cada día del año,
según se muestren las circunstancias
-pero más bien, las estaciones-
cálidos, para la tristeza
fríos, para hacer llover lunas que sonríen.
Sabemos que eres más que un viajero empedernido.
Eres multifacético en lo que ese día te toque
y hoy te toca ser abrazado
por la fuerza de los cumpleaños.
Te queda bien agregarle a tu cuenta meses por adelantado:
tú planeas a mano alzada el destino de cada día-zapato,
los demás esperamos ver la sorpresa de tu personaje
y los dioses callan, porque tienes crédito abierto
en el área de los imposibles.
Y tienes razón.
Pero olvidaste decir
que eres maestro de libros no escritos,
cantante de operetas visibles en el iris
de un gato africano que te cuenta la leyenda
de cómo inició la historia del mundo,
bailarín de iguanas y venados gobernando
las tierras que moldeas como plastilina en tus dedos,
escultor de viento en praderas rusas,
fotógrafo de rostros ajenos
y muso de banderas tímidas,
esas piernas de seda silentes
que aguardan tu arribo cada vuelta de Sol.
También eres el cuadro nunca visto de Dalí
porque sólamente él lo soñó,
la bota del espeleólogo que sumergió
su inocencia en un charco de agua prehistórica
y un montón de listones
uno para cada día del año,
según se muestren las circunstancias
-pero más bien, las estaciones-
cálidos, para la tristeza
fríos, para hacer llover lunas que sonríen.
Sabemos que eres más que un viajero empedernido.
Eres multifacético en lo que ese día te toque
y hoy te toca ser abrazado
por la fuerza de los cumpleaños.
Te queda bien agregarle a tu cuenta meses por adelantado:
tú planeas a mano alzada el destino de cada día-zapato,
los demás esperamos ver la sorpresa de tu personaje
y los dioses callan, porque tienes crédito abierto
en el área de los imposibles.
Para Alejandro Coronado.
En su cumpleaños
En su cumpleaños
lunes, 21 de marzo de 2011
Marmóreo canto:
Yo podría permanecer
en el vórtice de tus ojos azules,
pléyade bendita de palabras extraviadas.
Y ver y comprender
y admirarme (otra vez)
del origen de los ritmos
del canto primigenio entre los hombres
y los pétalos endecasílabos
con que se enamoran las mujeres.
Si tan sólo estuvieras cerca.
Si yo supiera que es para mí,
mar sin sal
laberinto marmóreo pero turgente,
el remolino con el que caminas la Tierra
...aunque fuera unos segundos.
en el vórtice de tus ojos azules,
pléyade bendita de palabras extraviadas.
Y ver y comprender
y admirarme (otra vez)
del origen de los ritmos
del canto primigenio entre los hombres
y los pétalos endecasílabos
con que se enamoran las mujeres.
Si tan sólo estuvieras cerca.
Si yo supiera que es para mí,
mar sin sal
laberinto marmóreo pero turgente,
el remolino con el que caminas la Tierra
...aunque fuera unos segundos.
lunes, 28 de febrero de 2011
Cumpleaños
Pequeñas marejadas
guardadas en el silencio de un intenso añil,
tu equilibrio.
El fonema divino
rescatado del escombro,
tu palabra.
Alguna verdad cósmica
que levanta los platos rotos y pone en orden la Casa,
tu pensar.
Una hora cualquiera
y al final de febrero,
el minuto universal
donde se anula el escenario de lo artificial,
haciendo
la elipsis del dolor en la tierra sin estrellas propias,
tu bienaventurado camino.
Un postdata divino
exhalado mientras Él estaba de buenas,
la temperatura y la fecha perfectas,
tu llegada a este páramo
abundante de luces muertas.
guardadas en el silencio de un intenso añil,
tu equilibrio.
El fonema divino
rescatado del escombro,
tu palabra.
Alguna verdad cósmica
que levanta los platos rotos y pone en orden la Casa,
tu pensar.
Una hora cualquiera
y al final de febrero,
el minuto universal
donde se anula el escenario de lo artificial,
haciendo
la elipsis del dolor en la tierra sin estrellas propias,
tu bienaventurado camino.
Un postdata divino
exhalado mientras Él estaba de buenas,
la temperatura y la fecha perfectas,
tu llegada a este páramo
abundante de luces muertas.
sábado, 3 de julio de 2010
Nave regordeta
Nube, nave regordeta y lacrimosa:
deja ya de joder
y devuélveme el tremor asfáltico
que inicia
cada que lo encuentro
solo
agazapado entre mis ideas
durmiendo la clásica siesta de los casi héroes
que van en un auxilio insufrible
de mis actividades de semidiosa extraviada.
deja ya de joder
y devuélveme el tremor asfáltico
que inicia
cada que lo encuentro
solo
agazapado entre mis ideas
durmiendo la clásica siesta de los casi héroes
que van en un auxilio insufrible
de mis actividades de semidiosa extraviada.
jueves, 1 de julio de 2010
El insomnio
El insomnio, aquí, sólo sirve
para dar muescas de filminas
apostando estos diez dedos
-de los cuales sólo la mitad marchan: los otros
duermen bajo el aroma del femenino nocturno-
a rodar por esa escalera
infinita, intangible...
Regalo de dioses discretos
que fue envuelto
en mis cabellos disueltos en la plata de un junio llorón.
El insomnio, de este lado, es útil
para formar edificios de cristal azul
y luego derrumbarlos con la risa de las dos de la mañana
que construyes sin proponértelo muy en serio
El insomnio me seduce por hacerme creer
que soy la cursi y rosada princesa encantada
por un cuento especialmente no ficticio y gris.
El insomnio, vaya, me gusta y lo busco
para sobrevolar todo el tiempo de agua anegada
que ya no va a regresar
y espero no vuelva
porque en serio que me está gustando de veras
los negativos de mi postura serena,
atenta de la hora que me regala tu anunciación.
Este insomnio que ves
(tan loco
tan fútil
tan como salido de mí)
me devuelve a la otra
que se dejó vencer un día ordinario de luz incaindecente
y camina fodonga por las tardes de plaza de pueblo chico.
para dar muescas de filminas
apostando estos diez dedos
-de los cuales sólo la mitad marchan: los otros
duermen bajo el aroma del femenino nocturno-
a rodar por esa escalera
infinita, intangible...
Regalo de dioses discretos
que fue envuelto
en mis cabellos disueltos en la plata de un junio llorón.
El insomnio, de este lado, es útil
para formar edificios de cristal azul
y luego derrumbarlos con la risa de las dos de la mañana
que construyes sin proponértelo muy en serio
El insomnio me seduce por hacerme creer
que soy la cursi y rosada princesa encantada
por un cuento especialmente no ficticio y gris.
El insomnio, vaya, me gusta y lo busco
para sobrevolar todo el tiempo de agua anegada
que ya no va a regresar
y espero no vuelva
porque en serio que me está gustando de veras
los negativos de mi postura serena,
atenta de la hora que me regala tu anunciación.
Este insomnio que ves
(tan loco
tan fútil
tan como salido de mí)
me devuelve a la otra
que se dejó vencer un día ordinario de luz incaindecente
y camina fodonga por las tardes de plaza de pueblo chico.
sábado, 29 de mayo de 2010
Éter-hombre
Movimiento telúrico sin petición de por medio,
tus yemas tomando la fragilidad de mis huesos.
Puedo caer de rodillas ante aquel dios
porque me ha dado este lapso.
Irrádiame los tiempos,
éter-hombre:
Yo ya fui más allá del espejo contigo.
tus yemas tomando la fragilidad de mis huesos.
Puedo caer de rodillas ante aquel dios
porque me ha dado este lapso.
Irrádiame los tiempos,
éter-hombre:
Yo ya fui más allá del espejo contigo.
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