El cansancio duplicado esperando
otra lluvia
no bajó Parménides
Arquímedes
Herodoto o Toth.
El techo desnudo
de vainilla vieja
pobló sus ojos:
los signos estaban dormidos
viajando
1975, cuántos higos
se dejaron sin comer
2013, hubo un examen indolente
preguntas con saña al calce
algunos hijos varios espolones
y su vida no trascendió.
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lunes, 20 de mayo de 2013
miércoles, 23 de enero de 2013
Canción de cuna
Vamos a dormirnos, niña
muñeca
mujer
amante
loca
poeta
sobreviviente.
Afuera los lirios de la noche
cantando vendrán
para tejernos la red del sueño.
Afuera los grillos dormidos
en el invierno de la memoria.
No hay más ecos
palabras o cantos.
No más promesas ni cuentos cortos
o guiones para vivir en la tierra.
Vamos a dormirnos, niña.
Ya todo queda atrás.
muñeca
mujer
amante
loca
poeta
sobreviviente.
Afuera los lirios de la noche
cantando vendrán
para tejernos la red del sueño.
Afuera los grillos dormidos
en el invierno de la memoria.
No hay más ecos
palabras o cantos.
No más promesas ni cuentos cortos
o guiones para vivir en la tierra.
Vamos a dormirnos, niña.
Ya todo queda atrás.
jueves, 8 de noviembre de 2012
Delivery
Lágrimas de sal para la nevera
sacos, plumas
dientes de tigre, de ángel
y ciertas cadenas
para escribir historias.
No importa cuántas medias
pestañas ciruelas
uñas brillantes
libros y proyectos
acá el almacén
está lleno de heridas
y de sueños escritos
en un papel que olvidé
en la banca de los ilusos.
sacos, plumas
dientes de tigre, de ángel
y ciertas cadenas
para escribir historias.
No importa cuántas medias
pestañas ciruelas
uñas brillantes
libros y proyectos
acá el almacén
está lleno de heridas
y de sueños escritos
en un papel que olvidé
en la banca de los ilusos.
miércoles, 3 de octubre de 2012
Nap
Al final de la siesta
el hueco para llenarse de acedia
hora acedia
caminante, no, tránsfuga
río corriendo tras de los faros
siguiendo el rastro
de lo que era este amargo tambor.
el hueco para llenarse de acedia
hora acedia
caminante, no, tránsfuga
río corriendo tras de los faros
siguiendo el rastro
de lo que era este amargo tambor.
martes, 25 de octubre de 2011
XL
Que naden en mi lengua
estos cristales nuevos de colores como dulces
y el sabor amargo de aquellas esferas
olviden que su casa estuvo en mis labios.
estos cristales nuevos de colores como dulces
y el sabor amargo de aquellas esferas
olviden que su casa estuvo en mis labios.
domingo, 27 de marzo de 2011
Latir monocorde
Decimonónico arbitrio del corazón,
en la tarde te vi luchando contra ti mismo
y me diste pena.
La tarde es así, un durazno a medio ámbar;
la edad es una bicicleta olvidada por ahí
y esta consciencia de no ser lo que se debe
es un vestido ceñido a la piel, transparente.
Pero tú no dejas de latir.
Decimonónico latir monocorde,
algún día me sentaré a explicarte
por qué es mejor ocultarse y crear
que esperar una llama paralela, siempre viva,
única.
No será en esta ocasión.
Estoy cansada.
De cansarte a ti con mis indolencias;
de mortificarme por tus exabruptos.
La lluvia y la miel, las flores y sus estambres
no son para una cara a cuatro ojos.
Son mis manos las que así lo entienden
y así lo escriben.
Flamígero girón del corazón,
suéltame esta noche.
Yo te juro que a cambio cantaré
todo el conocimiento silenciado del mundo.
El mismo que de chiquita sentí
y me ha dado la única piel
más leal de todas las que he vivido.
en la tarde te vi luchando contra ti mismo
y me diste pena.
La tarde es así, un durazno a medio ámbar;
la edad es una bicicleta olvidada por ahí
y esta consciencia de no ser lo que se debe
es un vestido ceñido a la piel, transparente.
Pero tú no dejas de latir.
Decimonónico latir monocorde,
algún día me sentaré a explicarte
por qué es mejor ocultarse y crear
que esperar una llama paralela, siempre viva,
única.
No será en esta ocasión.
Estoy cansada.
De cansarte a ti con mis indolencias;
de mortificarme por tus exabruptos.
La lluvia y la miel, las flores y sus estambres
no son para una cara a cuatro ojos.
Son mis manos las que así lo entienden
y así lo escriben.
Flamígero girón del corazón,
suéltame esta noche.
Yo te juro que a cambio cantaré
todo el conocimiento silenciado del mundo.
El mismo que de chiquita sentí
y me ha dado la única piel
más leal de todas las que he vivido.
domingo, 23 de enero de 2011
La batalla
La batalla por retener al viento entre los dedos avanza
cuando dos bocas se huelen
huyen y se asoman
desde sus espejos frontales.
El duelo inicia con la intersección
de todo lo dicho y no olvidado;
de clonados perdones acumulados en cajitas de cereal, mitos, alhajeros y planos;
del rencor en las esquinas arremolinado
en la casa-templo/ mezquita inmune-altar/ lugar común-verso;
del sabor a eucalipto que besa el fracaso anticipado:
nadie sale vivo después del amor.
Alguien dibuja la estampa de una batalla sufrida
por mentes invadidas de entes abstractos y tristes
en bancarrota y sin sueldo.
No ríe. No se asombra. No reza ni se acongoja.
Desliza su grafito por inercia.
[Porque el beso resultó extinto, sobrevino la inercia].
Ya nada impresiona a los sobrevivientes del tremor
-aquel que derrumbó el centro de la alegría.
Ya todos están con sus labios besando, boca abajo, del mundo lo agreste.
Viene otro día,
hay nuevas excusas
para recordar lo que no fue.
Y los labios en lucha, ceden
rompiendo contra el viento su fracaso.
cuando dos bocas se huelen
huyen y se asoman
desde sus espejos frontales.
El duelo inicia con la intersección
de todo lo dicho y no olvidado;
de clonados perdones acumulados en cajitas de cereal, mitos, alhajeros y planos;
del rencor en las esquinas arremolinado
en la casa-templo/ mezquita inmune-altar/ lugar común-verso;
del sabor a eucalipto que besa el fracaso anticipado:
nadie sale vivo después del amor.
Alguien dibuja la estampa de una batalla sufrida
por mentes invadidas de entes abstractos y tristes
en bancarrota y sin sueldo.
No ríe. No se asombra. No reza ni se acongoja.
Desliza su grafito por inercia.
[Porque el beso resultó extinto, sobrevino la inercia].
Ya nada impresiona a los sobrevivientes del tremor
-aquel que derrumbó el centro de la alegría.
Ya todos están con sus labios besando, boca abajo, del mundo lo agreste.
Viene otro día,
hay nuevas excusas
para recordar lo que no fue.
Y los labios en lucha, ceden
rompiendo contra el viento su fracaso.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Poiesis
Como cualquier sueño,
el añil también se difumina
en el regazo de lo ausente
y la materia de lo que no fui
porque hay algo mejor que hacer
que una simple fémina
a manos de su propio fuego.
Transmutaré las llamas.
Poiesis, es mi vida.
el añil también se difumina
en el regazo de lo ausente
y la materia de lo que no fui
porque hay algo mejor que hacer
que una simple fémina
a manos de su propio fuego.
Transmutaré las llamas.
Poiesis, es mi vida.
viernes, 12 de noviembre de 2010
A anhelo y semejanza
La tristeza es primigenia
dentro de la voz residente
[en este canto.
Podré no recordar la causa
primera
de tan encuentro total.
Más, tridimensional y cierta,
ella me palpita
con el sol más brillante del otoño;
con el olor de aquella fábrica asesina
llena de químicos sin amor volátiles;
con la lluvia de estrellas
[que no vendrá
y cada poeta insiste en invocarla
la describe
la suda
la espera
a anhelo y semejanza.
dentro de la voz residente
[en este canto.
Podré no recordar la causa
primera
de tan encuentro total.
Más, tridimensional y cierta,
ella me palpita
con el sol más brillante del otoño;
con el olor de aquella fábrica asesina
llena de químicos sin amor volátiles;
con la lluvia de estrellas
[que no vendrá
y cada poeta insiste en invocarla
la describe
la suda
la espera
a anhelo y semejanza.
domingo, 22 de agosto de 2010
Babilonia
Qué plasta sueñas,
rojo compacto entre mis añiles tiernos.
Qué relojes desarmas con tus labios
o qué sueños desgarras con tus fauces de luz.
La Babilonia que construiste a lo largo del valle
ahora es un pantano de plúmbagos,
jardín botánico para una zombie
que no deja de llover tu nombre
porque no es septiembre y yo tengo hambre de tu carne.
Ayúdame.
Incéndiame.
Háblame.
O no: mejor olvídame.
Solo así se fulminan las historias ovales
la universalidad de la elipsis del sol
y los esteros de mi patria privada y absorta en nosequés de medio tiempo.
Cúmpleme otra vez la maldición escrita en mi lunar en triduo:
aún siendo tú quien eres, no dejas de ser hombre.
Y tampoco has estado en mí.
rojo compacto entre mis añiles tiernos.
Qué relojes desarmas con tus labios
o qué sueños desgarras con tus fauces de luz.
La Babilonia que construiste a lo largo del valle
ahora es un pantano de plúmbagos,
jardín botánico para una zombie
que no deja de llover tu nombre
porque no es septiembre y yo tengo hambre de tu carne.
Ayúdame.
Incéndiame.
Háblame.
O no: mejor olvídame.
Solo así se fulminan las historias ovales
la universalidad de la elipsis del sol
y los esteros de mi patria privada y absorta en nosequés de medio tiempo.
Cúmpleme otra vez la maldición escrita en mi lunar en triduo:
aún siendo tú quien eres, no dejas de ser hombre.
Y tampoco has estado en mí.
sábado, 14 de agosto de 2010
Inocencia
Bendita inocencia,
espejo humeante
que todo lo desarticula en sus fauces dulces,
imponiendo la fe para vivir otro poco
en la línea divisoria
del jamás y el siempre.
Habrá que jugar otra vez a la matatena
con las piezas de una gloria
que es arena movediza conjugada en tiempo futuro.
Bendita inocencia,
traslúcido crisol que regala una cara amorfa y buena:
por ti pude ver otro rostro ajeno a mi realidad.
Bendita inocencia...
tomada de la mano me tienes
y por eso,
voy que vuelo para santa
en tiempos de carestía de dientes de marfil
y agonías de princesas prístinas,
habitantes todas de cuentos medievales y algo decadentes.
espejo humeante
que todo lo desarticula en sus fauces dulces,
imponiendo la fe para vivir otro poco
en la línea divisoria
del jamás y el siempre.
Habrá que jugar otra vez a la matatena
con las piezas de una gloria
que es arena movediza conjugada en tiempo futuro.
Bendita inocencia,
traslúcido crisol que regala una cara amorfa y buena:
por ti pude ver otro rostro ajeno a mi realidad.
Bendita inocencia...
tomada de la mano me tienes
y por eso,
voy que vuelo para santa
en tiempos de carestía de dientes de marfil
y agonías de princesas prístinas,
habitantes todas de cuentos medievales y algo decadentes.
viernes, 30 de julio de 2010
Ulular de búhos
El prístino ulular de búhos amamanta
la no total superficie de la tierra.
Se ha ido.
Ha muerto.
Hay una noche sin un pedazo de noche.
La cristalina lluvia prometida
sólamente alcanzó para humedecer la rabia:
son instintos, no proezas
los castillos regalados desde tu sombra-luz,
mujer ígnea.
Dime por qué lo has hecho.
O mejor no me lo digas:
Escarificarías el surco que dejaste cuando niña.
Porque tú y sólo tú
sabes el sabor del grano de azúcar en mi lengua acre
tras el paso del mistral, horas antes de tu nacimiento.
En canon repito la oración de mis días:
El prístino ulular de búhos amamanta
la no total superficie de la tierra.
Se ha ido.
Ha muerto.
Hay una noche sin un pedazo de noche.
Lo tengo dentro de mi vientre.
En días voy a parir otra noche
al otro lado de este mundo.
la no total superficie de la tierra.
Se ha ido.
Ha muerto.
Hay una noche sin un pedazo de noche.
La cristalina lluvia prometida
sólamente alcanzó para humedecer la rabia:
son instintos, no proezas
los castillos regalados desde tu sombra-luz,
mujer ígnea.
Dime por qué lo has hecho.
O mejor no me lo digas:
Escarificarías el surco que dejaste cuando niña.
Porque tú y sólo tú
sabes el sabor del grano de azúcar en mi lengua acre
tras el paso del mistral, horas antes de tu nacimiento.
En canon repito la oración de mis días:
El prístino ulular de búhos amamanta
la no total superficie de la tierra.
Se ha ido.
Ha muerto.
Hay una noche sin un pedazo de noche.
Lo tengo dentro de mi vientre.
En días voy a parir otra noche
al otro lado de este mundo.
lunes, 5 de julio de 2010
Parálisis
Junté los pies para caminar despacio
el sendero blanco de vidrios dispersos.
Así, me dije, la herida sería una sola.
Como una rajada en la cola de una sirena.
En vano libré la batalla
capítulo 1, me arrastro en una arena falsa;
capítulo 2, anegué mis teorías;
capítulo 3, compré otras apócrifas;
capítulo 4, regalé el azul de la inocencia en tiempos de mares ignotos;
capítulo 5, la herida se repartió entre mis dos piernas.
Éste es el génesis de mi sexo
bienaventurados los que hoy asisten al evangelio de mis días.
el sendero blanco de vidrios dispersos.
Así, me dije, la herida sería una sola.
Como una rajada en la cola de una sirena.
En vano libré la batalla
capítulo 1, me arrastro en una arena falsa;
capítulo 2, anegué mis teorías;
capítulo 3, compré otras apócrifas;
capítulo 4, regalé el azul de la inocencia en tiempos de mares ignotos;
capítulo 5, la herida se repartió entre mis dos piernas.
Éste es el génesis de mi sexo
bienaventurados los que hoy asisten al evangelio de mis días.
miércoles, 30 de junio de 2010
Muerte saturnina
La lluvia al son de una falda ladeada
enganchada por los picos del viento
tejen para mis ojos una cama:
mi cuerpo de mujer guerrera va dejando
trocitos de talones y palabras dichas a diario;
ella, con su red de hilos de luna
me procura la salvación por un día,
me suspende en el éter de la solitaria noche.
Qué lindo es dormir entre tus brazos, niña,
pareciera que ya estabas esperando
mi tan cantada muerte saturnina.
Arrúllame en el espejo hermético
de los tiempos feligrises de mi pueblo,
enganchada por los picos del viento
tejen para mis ojos una cama:
mi cuerpo de mujer guerrera va dejando
trocitos de talones y palabras dichas a diario;
ella, con su red de hilos de luna
me procura la salvación por un día,
me suspende en el éter de la solitaria noche.
Qué lindo es dormir entre tus brazos, niña,
pareciera que ya estabas esperando
mi tan cantada muerte saturnina.
Arrúllame en el espejo hermético
de los tiempos feligrises de mi pueblo,
sábado, 19 de junio de 2010
Esa palabra
Yo jamás he escuchado esa palabra
en mi cuerpo.
Jamás han discurrido mis faldas
objetado mis silencios
burlado mi placer de platicar directo con el sol.
Esa palabra no está en mi osario.
Todo cuanto he querido
ante mi deseo se ha anunciado
saciando hasta el último de mis caprichos castaños.
Yo jamás he escuchado esa palabra
en mi alma.
Jamás han puesto a prueba mis creencias
sustituido mis anhelos por falacias
suprimido el arte de volar lejos estando en tierra viva.
Esa palabra no está en mi rosario.
Todo cuanto he necesitado
ante mi estatus de purificación se ha anunciado
desatando los grilletes de las penas mortales.
Yo jamás he escuchado esa palabra
en mi corazón.
Jamás han desgarrado sus venas
sustituido su latir con bagatelas
reprimido el regalo de su luz.
Esa palabra no está en mi corsario.
Todo cuanto he necesitado
ante mi posición de amante universal se me ha dado
asumiéndome como la más feliz de las evas.
No, esa palabra no está en mi glosario.
Y porque nunca he experimentado
la asonancia de su nombre
te pido guardes silencio
mientras escarbas las razones
por las que niego tanto
y río a contraluz, agradeciendo
todo el dolor que me ha sido vedado
desde el momento que fue mío.
en mi cuerpo.
Jamás han discurrido mis faldas
objetado mis silencios
burlado mi placer de platicar directo con el sol.
Esa palabra no está en mi osario.
Todo cuanto he querido
ante mi deseo se ha anunciado
saciando hasta el último de mis caprichos castaños.
Yo jamás he escuchado esa palabra
en mi alma.
Jamás han puesto a prueba mis creencias
sustituido mis anhelos por falacias
suprimido el arte de volar lejos estando en tierra viva.
Esa palabra no está en mi rosario.
Todo cuanto he necesitado
ante mi estatus de purificación se ha anunciado
desatando los grilletes de las penas mortales.
Yo jamás he escuchado esa palabra
en mi corazón.
Jamás han desgarrado sus venas
sustituido su latir con bagatelas
reprimido el regalo de su luz.
Esa palabra no está en mi corsario.
Todo cuanto he necesitado
ante mi posición de amante universal se me ha dado
asumiéndome como la más feliz de las evas.
No, esa palabra no está en mi glosario.
Y porque nunca he experimentado
la asonancia de su nombre
te pido guardes silencio
mientras escarbas las razones
por las que niego tanto
y río a contraluz, agradeciendo
todo el dolor que me ha sido vedado
desde el momento que fue mío.
Ya no me duele el mundo
No.
Ya no me duele el mundo.
Es su falta de color lo que lastima la vista.
Vertamos un poquito de justicia
junto a un minuto de silencio asoleado
lleno de todo este amor que no se pudre más en mis entrañas
porque lo regalo a pesar de la equimosis que traigo en el alma.
Ya no me duele el mundo.
Es su falta de color lo que lastima la vista.
Vertamos un poquito de justicia
junto a un minuto de silencio asoleado
lleno de todo este amor que no se pudre más en mis entrañas
porque lo regalo a pesar de la equimosis que traigo en el alma.
viernes, 18 de junio de 2010
Punto azul
Punto azul
el mundo llueve docenas de historias fritas.
Un allegro despojado de la esperanza corre
por un valle sin tiempo y plagado de flores como labios.
Se le salen los zapatos.
Luego, flota en el éter existente
entre la memoria y la desgana por la vida.
Se aleja el tiempo
se añeja el terciopelo rojo que me llamó
todas las tardes
las buenas intenciones
recostadas en la tauromaquia de aquel pecho.
Cantan laúdes a lo más vertiginoso
que aún pervive en mí:
Corre. Rápido.
Que la centrifugadora del universo dos te alcance
y le arroje nadas blancas
-como etéreas-
a los pies de tus cortinas de metal.
Una densa niebla de sol
envuelve mi alma:
No puedo
-le dije
en cinco idiomas
y a tres versos acompasados
con mi restringida respiración-.
No puedo.
La salvación la llevo tatuada
antes de todos los tiempos
en mi hoguera purpúrea
y en la preñada soledad
de cada vida que atestigua y se registra
en la línea tal de mi palma ambidiestra y disléxica.
el mundo llueve docenas de historias fritas.
Un allegro despojado de la esperanza corre
por un valle sin tiempo y plagado de flores como labios.
Se le salen los zapatos.
Luego, flota en el éter existente
entre la memoria y la desgana por la vida.
Se aleja el tiempo
se añeja el terciopelo rojo que me llamó
todas las tardes
las buenas intenciones
recostadas en la tauromaquia de aquel pecho.
Cantan laúdes a lo más vertiginoso
que aún pervive en mí:
Corre. Rápido.
Que la centrifugadora del universo dos te alcance
y le arroje nadas blancas
-como etéreas-
a los pies de tus cortinas de metal.
Una densa niebla de sol
envuelve mi alma:
No puedo
-le dije
en cinco idiomas
y a tres versos acompasados
con mi restringida respiración-.
No puedo.
La salvación la llevo tatuada
antes de todos los tiempos
en mi hoguera purpúrea
y en la preñada soledad
de cada vida que atestigua y se registra
en la línea tal de mi palma ambidiestra y disléxica.
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