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sábado, 22 de junio de 2013

Ando arrastrando al fuego
con las cansadas yemas.
Traigo una tristeza pretérita
un dolor de insomnio
que no me pertenece
y sin embargo me vuelven suya.
Luna, olvidaba cuán raras somos
cuán insaciablemente insurrectas somos
cuán insaciablemente solitarias estamos.

Ando arrastrando un juego llamado tiempo
(o vida o existencia
va savoir)
que volverá a ser brillante
pero de momento no.

lunes, 13 de mayo de 2013

Domingo

Prometo no volver a dormir
los domingos vespertinos
para evitar los ojos entristecidos
checando la mudez del entorno
y sus accesorios.
Prometo no volver a anestesiar
la soledad. 
(¿quién me he creído
tener la libertad de soñar
para acompañarme los domingos?).

Prometo encarar el abandono dominical despierta. 

Abandono

Final de domingo
fantasmas de agua sucia
seis horas perdidas
retorno a1998
su desagradable transcurrir dominical
la subyacente sensación
de que se está mal
y puede ir peor.

Soledad, siempre has sido mi verdugo
mi oráculo, mi pilar
mi televisor en mute
mi playlist entre trastes sucios y agua
la verdad última.

Siempre hablando a la pared
siempre escribiéndole a ella
para ser oída, sentida.

Las pieles, los corazones, adónde.
La ofrenda mía no importa.
Siempre la humilde pared
la inmarcesible soledad. 

sábado, 17 de noviembre de 2012

Edad del sol

Amo a las amantes que tuve
y me dieron nombre
tardes de papel alfombrado
por donde pasa el tiempo
acariciándome la juventud exigua
hasta el orgasmo

Amo las constelaciones nombradas
por alguien disuelto
entre mis pestañas

a los tibios fonemas
haciéndole honor a mi existencia:

SOLedad
llegas
abrasándome
como nunca me amaron.

martes, 13 de noviembre de 2012

Semántica en dos minutos

Y a todo esto para qué
la risa con lustre
los pisos pulidos
estos muros inmaculados
las cremas para dejar de pensar
en las metonimias
los chistes eternizando la comida
esta voz suave
alisando chaquetas a la distancia.

Tú no estás. No estuviste.
Te llames como haya sido
uno, dos, diez mil fonemas
jamás supiste escribirme amor.

jueves, 8 de marzo de 2012

Disparos

Ecos montañas puñado de autos
tigre dormido entre azucenas
tela ocre rasgada por fauces
de una caverna milenaria
abriendo su historia.

Todo ha sido un sueño.
Todo se me queda, aire,
en la palma de la mano.

domingo, 22 de enero de 2012

Rendez-vous

Como las espantasuegras se quedaron sin suegras
y los sacapuntas sin lápices
así los clásicos del rock se quedaron sin tu voz
grave
dilema para reverberar un sábado de laringitis
-afuera no es primavera-.
Se te extrañará
pero es que la amistad siempre gira así.

sábado, 9 de julio de 2011

Trapos

Qué soledad, la de los trapos viejos,
qué soñarán, las turgencias viejas de estos objetos
sobre las cascaritas de pared.
O es que acaso ellos no platican sus pudores
a las camisetas nejas.

Qué pintura puedo darles, nylon, poliéster, algodón,
que no sea esto:
un ojo en la palma de la mano,
una mano en la palma de una playa invisible al ojo.
El dibujo de un somnoliento mercader.

Tal vez, los testigos de una lavada multiplicada:
espuma de la mañana,
tallado intenso del mediodía,
enjuague al anochecer,
ciertas calles observadas por las microfibras durmientes
en las esquinas ocupadas de cajas
peregrinas junto al altero de palabras
de todo eso que ya fue.

viernes, 8 de julio de 2011

Consultorio

Dicen que estoy enferma.
El gastroenterólogo gastritis aguda me detectará.
Desde los doce años la padezco, le diré.
Y el blanco rancio del consultorio guardará
el secreto que llevo cargando conmigo,
sucralfato y ranitidina en las manos:
no me duele nada en tres de,
es mal de amores, lo que yo siempre siento.
No se trata de nombre particular, lo sé.
Simplemente es que veo y veo
y todo es un aparador
con sus ojos ya vendidos, comprados
o apartados a noventa y seis meses sin intereses.
Mal de amor, doctor,
en pleno siglo veintiuno la soledad aún enferma.
Mal de amor, doctor,
no melenas.

lunes, 5 de julio de 2010

A una sensiblera

Qué sensiblera sos
cuando te despertás a las cuatro pé eme,
nena;

y abrís la persiana para ver el gris
y tenés unos ánimos de desgarrar un tango mal cantado
porque resulta que no sos lo que sos
sino más bien un charquito absurdo
en una ciudad sombría y polvosa.

Qué sensiblera sos
cuando mirás inteligencia artificial por la t.v.
y llorás acariciando a tu perro de peluche
y das el cristalazo al futuro
estancándote en el ayer de tus primeros veinte.

Qué sensiblera
y qué aburrida sos
cuando es domingo y cuatro y sin sol de julio
y qué hermosas se ven tus pestañas húmedas
en esa cara cansada de no llorar el resto de tus veintisiete.

sábado, 3 de julio de 2010

Un rayo

Traigo un rayo enterrado en la espalda y es sólo mío.
No pretendo aniquilar justos
ni ajusticiarme a los pecadores.

El rayo es mío y me avanza,
me da más vida por cada minuto desangrado.

Click.

Un hijo de rayo artificial
toma mi foto de frente.

Nadie nota que me estoy yendo.

jueves, 1 de julio de 2010

Todos (los muertos)

Todos
(los muertos)
caminan de este lado
de la acera:

Mujeres con el rencor enraizado,
hombres con la pena crecida
niños de pasado borrado
ancianos absueltos en la despedida.

Este ojito de huracán que ves
son sus cuerpos navegando memorias
en los mares de la otra vida.

Por eso te duele tanto la lluvia
cuando golpea tu santuario, niña,
por eso despiertas como ansiedad
en vez de dormirte hecha vaso de luna azucarada y llena.

lunes, 31 de mayo de 2010

Este cromosoma

Este cromosoma no aplica igual en todas:
se vive la experiencia matriz
formarse el durazno en los pechos
y hasta una corola de luz en las caderas.

Le damos todo lo nuestro
a su esencia.

Pero nos está vedado el amor.

Morimos después de los treinta
viajamos y danzamos
creamos y esperamos la segunda muerte
pariendo nuevas estrellas breves
cantando la gloria de unos minutos
siempre muertas,
siempre muertas,
muertas eternas en flor.

Ojo de tigre sin pupila
fauces de un león resguardando el paraíso.

Se necesita valor y locura
para aceptar la misión
y no hacerle preguntas al mundo
ni llorarle
ni explicarle...

Pues este cromosoma no aplica igual en todas:
se vive la experiencia matriz
formarse la flor en los pechos
y hasta una corola de luz en las caderas.

Pero no hay lugar para nuestro corazón.

Ajedrez

Un corazón bailando en el ajedrez
no es sinónimo de vida.
Alfil, fuego cruzado.
Torre, frentazo sin viento a favor.

Los peones reculan los pesares de su rey.
Alfeñiques del amor
defendiendo el amor
reculando por la lluvia impredecible.

Los caballos galoparán directo al olvido.

El reinado vacante de un día
se desmorona por exceso de espacio
aquí dentro.

Todos quisimos dar lo mejor
sujetándonos al tablero.

lunes, 24 de mayo de 2010

Cruda vida

Cruda vida,
no me preguntes
por qué te nombro así.

Si has hecho coincidir
al beso de la soledad y el premio de consolación
estando yo
sin nombre ni escudo.

El valor de la mariposa en mi atuendo
carga sin fuerza mi destino:
aposté todo a sabiendas que no se puede ganar
y tú me trajiste estas yemas
que me alzaron como la rosa frágil
de todos los tiempos.

Cruda vida,
ambas sabemos que eres
una hermosa y etérea ilusión.

Por eso te hablo de frente,
te escribo poemas
y no me da miedo morir.

martes, 4 de mayo de 2010

Campos azules para celebrar

En los pies cansados
bajo la redonda inmaculada
y entre los ojos del mar del cielo
hay campos azules para celebrar.

Con las manos vacías
y el pensamiento al acecho,
con la memoria de orquídeas
y el corazón medio muerto
hay campos azules para celebrar.

A través de los minutos
con los nosequés enredados en la falda
vaso abierto a la desesperanza
ego furtivo incapaz de saltar.

Y entre tantos y tantos diamantes
sobre el cielo a tono con el canto élfico
no hay otro regalo
que esta soledad hecha hostia y sin dios
porque, en verdad os digo
que únicamente existen
campos azules para celebrar.

domingo, 2 de mayo de 2010

Calandria

Vencida la claridad de la noche
el manto azul debilita los tobillos:
se me olvida la calandria
hay un fuego cruzando el cetro
de la reina de la noche que no fui
y no seré
porque pareciera que ya no estoy viva.

jueves, 29 de abril de 2010

Desert Rose

Dije que desert rose era la que quería escuchar si estuviera ahora muerta
y esa es la canción que escucho.

Revíveme con tu voz uno de estos buenos, extranjeros y ácimos días.

Donde espero la lluvia

Me dijiste que no
y mis manos se volvieron cuencas
donde espero la lluvia
lluvia de ti
o de tu nombre
lluvia de un milagro
-tu corazón tibio, total-
lluvia que abarque y elimine
la iluminada soledad
de mi aún joven rostro.

El mundo se me borró
y aún intento recuperar el aliento
que, ahora recordamos los dos,
fue tuyo desde que aquel día.