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miércoles, 28 de diciembre de 2011

Crepúsculo

Pasa que fuimos muy viejos
así no hay lugar posible para el reproche.
Tu caballito de mar
se hundió entre las nubes
dejándome las manos libres
para cantar otra ave.
A quién puedo ir a reclamar
esta arena silenciosa,
el vestido de otro día se alista
calla, escucha,
observa cómo baila
a pesar de la inercia dormida en mi cuerpo.
Cómo no callar, si fuimos muy viejos
la cobardía es propia de estos años.
A mí me quedan collares nuevos
zapatos verdes para engañar al invierno.

lunes, 27 de junio de 2011

A tu vestido

Que las ramas secas del abandono
jamás tu vestido de noche, luna,
empañen su fulgor.

Imploro también de puntitas
frente a tu cara.

Mientras, escribo:
quiero creer por siempre
en la danza de un sol aguardando por mí.

Cierro mi libreta de hojas silentes.

Por esta noche
me sumerjo
en mi hamaca de lluvia olvidada.

lunes, 31 de mayo de 2010

Ciento treinta

Me viste sola y me enviaste ciento treinta minutos
de magia envuelta en pétalos de loto
frotando mis hombros de metal.

Tu voluntad al final
ha sido magnánima con mi melancolía.

Y yo que te creía sordo, Dios.
Ahora más bien te creo algo caprichoso,
amante de hacerme aquello que tanto nos une.

La terquedad de hacer la voluntad última
y entregarse
sin mediación ni permisos de nadie.

lunes, 24 de mayo de 2010

Cruda vida

Cruda vida,
no me preguntes
por qué te nombro así.

Si has hecho coincidir
al beso de la soledad y el premio de consolación
estando yo
sin nombre ni escudo.

El valor de la mariposa en mi atuendo
carga sin fuerza mi destino:
aposté todo a sabiendas que no se puede ganar
y tú me trajiste estas yemas
que me alzaron como la rosa frágil
de todos los tiempos.

Cruda vida,
ambas sabemos que eres
una hermosa y etérea ilusión.

Por eso te hablo de frente,
te escribo poemas
y no me da miedo morir.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Voluntad/Experimento

¿Qué día será hoy
que no logro distinguir
la voluntad del experimento
ni la impunidad de mi beso de la semilla del maíz?

Probablemente sea uno, amor,
el primero del camino eterno
infatigable como todo lo que yo misma toco.

Las lágrimas nos suceden
a mi cuerpo y a mis manos.

Guardaré los destellos
para mejores canciones
que me traigan tu nombre a mi país
otra vez.

Orquestal cosmos

Gritaba el silencio:
torturas de mares celestes
de nada sirvió la ternura,
el iris es sólo un momento.

Gritaba el silencio:
campanas asfálticas desteñidas
de nada servirá el viento
si mi hombre no está a mi lado.

Se abre un orquestal cosmos
sus instrumentos me tocarán
llegada la primavera de mi ocaso.

Rezo conmigo y no me quedo sorda.

lunes, 17 de mayo de 2010

Séptimo verso

Séptimo verso:

Dominus pater me oye.
Alcanza con sus barbas intangibles
la infecunda noche que modelé con mis manos.

Tríade de colibríes para orar,
el manto de los olivos está listo.

Oro con las manos mojadas para detener el viento.
Oro es el aura que rodea esta luna de mayo.

Equilibrio sin fin y que no llega esta noche.
Equilibrio sin fin y que no vuela de tarde.
Equilibrio sin fin y que no amarra a Soledad.

Éxodo de tres pestañas y un cuarto
hacia el origen de la entropía.

Habrá un campo abierto donde verter las lágrimas.

domingo, 16 de mayo de 2010

Magia de mayo

La magia de mayo
sostiene el trono de un olvido sostenido.

¿Qué será la absolución
si no una tarde de flores copulando granizo?

Huecos sin fin;
remate de verso moribundo.

martes, 4 de mayo de 2010

Campos azules para celebrar

En los pies cansados
bajo la redonda inmaculada
y entre los ojos del mar del cielo
hay campos azules para celebrar.

Con las manos vacías
y el pensamiento al acecho,
con la memoria de orquídeas
y el corazón medio muerto
hay campos azules para celebrar.

A través de los minutos
con los nosequés enredados en la falda
vaso abierto a la desesperanza
ego furtivo incapaz de saltar.

Y entre tantos y tantos diamantes
sobre el cielo a tono con el canto élfico
no hay otro regalo
que esta soledad hecha hostia y sin dios
porque, en verdad os digo
que únicamente existen
campos azules para celebrar.

domingo, 2 de mayo de 2010

Calandria

Vencida la claridad de la noche
el manto azul debilita los tobillos:
se me olvida la calandria
hay un fuego cruzando el cetro
de la reina de la noche que no fui
y no seré
porque pareciera que ya no estoy viva.

viernes, 23 de abril de 2010

Preguntas solubles

Defiéndome contra este olor
a hueco y a vacío.
He cubierto los espejos de mi casa:
no me sirve mi rostro
si no te puede ver a ti.

Hay preguntas solubles
como el big bang en la escarcha del congelador
o una lamparita china entre los recuerdos
de la vieja rica que está por morirse.

Pero hay otras
que calan muy hondo
y son aquéllas que danzan alrededor de tu nombre.

Los por qués son ingratos
los para qués son imprecisos
los qués son inexistentes
los cómos son absolutos
los cuáles son tajantes
y los quiénes, mortales.

Dios me libre de esta enfermedad:
estoy muriéndome
en la realidad de mi mundo sin tu corazón.

viernes, 16 de abril de 2010

Ese meteorito

Ese meteorito desde el youtube
protagonizando los noticiarios por la noche.

Mis dedos entrecruzados pidiendo deseos imposibles.

Casiopea desnuda llorando
por su arete perdido en Wisconsin.

Perséfone lanzando vituperios de lava
en tierras con auroras boreales estremecidas.

jueves, 8 de abril de 2010

Música es el Cosmos

Me aturden las mil trillones
de infinitas galaxias
cantando música al mismo tiempo
atragantando a mi demonio azul
que es más bien un perro draconiano tierno
queriendo probar
una vez más
el kirtan cósmico
que tocaban mis atemporales neuronas cardiacas
cada vez que creía en la posibilidad del todo
a nuestro favor.

Música es el Cosmos.
Nos hemos divorciado del tiempo.

martes, 6 de abril de 2010

Nada

Esa nada
vagando por mi espejo
se parece tanto a mí.

Es que soy yo.

Probablemente
me he levantado miope
(más)
y no me compuse
el resto del difuso día.

Qué lindo
es el aterrizaje forzoso
a la realidad
(esa ternurita de dragón
siempre esperándome
con sus fauces bien abiertas).

Elevadores

Nuestros elevadores exudan olvidos:
por cada piso que ascendemos
un nódulo de nuestra lengua
-esa que con su savia endureció
los pezones de la diosa madre
para alimentarnos con sólo mirar el sol-
se nos va de las manos
se hunde con la altura que vamos dejando
tierra lejana, vestíbulo sin paz.

Nadie nos encontrará
hasta no hallarnos nosotros mismos.
Hoy jugamos a estar ausentes
divididos.
Extraños sin un por qué
pero ajenos a las yemas quemadas
a las lágrimas secas
del otro.

Norte o sur, oriente o lugar
donde yace el sol
algo extraño nos está pasando:
creo divisar algún tremor terrestre
y un beso terrenal
-no virginal-
de estos cielos marchitos.

viernes, 2 de abril de 2010

Luces impuras

La realidad y el deseo
me bailan estrellas
este jueves
como otros tantos.

Dan vértigo,
esas luces impuras
neones copulando con las estrellas.

No apago la lámpara
(noche, no te vayas).

No enciendo la t.v.
(noche, no te duermas).

No puedo escribir poesía
(noche, no te enciendas en mí).

Todavía me pregunto
por qué sigo siendo esta perenne humedad
al doblar la esquina de mi almohada.

Fáctica vergüenza
de una mariposa de una sola ala.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Ciega de palabras calladas

Blancas son las manos bidimensionales
por la carretera.

Mis ojos son esos puntos blancos
que alguien dejó por descuido
en la alfombra añil
de la esferita cantante.
Yo ya no veo si no aparecen ellos
en las noches.

Estoy ciega de palabras calladas.

Estoy repetida
en cada luz tintineante y frágil
y en la esterilidad
de un día común
y sin ley.

martes, 2 de marzo de 2010

Medio oeste

El medio oeste ya no existe
en su lugar quedaron
las naves vacías
de un embrionario planeta
más inteligente
y más magro.

Se erosionó aquel minifilm que yo tenía
de mi niñez
el olor de la tierra
de mis montes achatados por el desierto
la lluvia que no mojó mi lengua
porque salía de los ojos.

En esta fotografía puedo observar
que sólo quedan sonidos sintéticos
algo así como un bótox para la memoria
que se resiste a ser el presente pasado de San Agustín.

E insisto, el medio oeste ya no existe
porque en su lugar quedaron
las naves vacías
de un embrionario planeta
más inteligente
y más magro.

domingo, 14 de febrero de 2010

En éter

Suspéndeme en éter
como tú lo sabes hacer,
bórrame la cara
el corazón y las caricias
con tu capacidad de héroe del olvido.

No muero porque no hay delito de amor
que merezca esta pena no corporal.

Y la flagelación la vivo a diario
cuando tu boca se separa de mis días.

Vénceme

Vénceme uno de estos días
y yo te daré
la libertad del mundo entero,
amiga melancolía,
concubina de la soledad.