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jueves, 23 de octubre de 2014

De esta risa quiero que te vistas siempre
hijo, hombre mío

de luces de neón compuestas de salmos
entreverados en los tiempos
que no ocultan, que no deben ni quieren ocultar

que la vida es una y a ti llega siempre
cargada de plata, de especias
de lugares de lotos y de estrellitas caninas.

De esta risa quiero que me unjas siempre
lucero que pende yerbas de aroma brujo
de aroma bonito que llegan al cielo.

Es esta la vida que quiero para ti
y no otra
es esta la vida que quiero oír
cada vez que te sientas cansado.

Si la risa viene a ti, entrégamela un rato
yo la bendeciré como a tu perfume

porque nada más se ama una vez en la vida
y nada más una vez se nos confiere la magia
a las mujeres que amamos.


viernes, 15 de marzo de 2013

La muerte del invierno

Espuma, por qué no callas
si la muerte del azul está cerca
Espuma, por qué no aceptas
que la rabia está débil
de verter tu nombre en los ojos de los otros.

Espuma, alguna vez te vi partir
y era todo oro
y la música reinaba.

Juro que no fue infancia
sino gratitud por el futuro.


viernes, 4 de enero de 2013

-1°C

Una estepa cubierta de tanques
monóxido y humor en las casas
el vidrio de cada una empañado
como un cielo sin dividir.

Todos los huérfanos reconocemos
el mismo trozo de páramo
donde cohabitamos con nuestros padres. 

Saltillo, cuando enfrías
eres el mausoleo adonde vamos
y vivimos estando en tierra.
El himno ebúrneo desquebrajado
caminando por nuestras pieles,
un recuerdo ígneo entre la niebla. 

No me odies.

Sabes que te amaré siempre
que te escribiré mi rencor toda la vida
que eres mi nido estéril
y me devolverás todo lo sentido
aunque de momento 
no tengas vuelto para tanto amor.  

domingo, 23 de diciembre de 2012

Al espacio

Querido espacio,
tengo la bala cubierta de carmesí
temerosa de ti
incendiando el trayecto.

Nada nos une a mi palabra pretérita
ni resquemor ni fortuna
ni melancolía ni esperanza.

Nada, excepto la limosna de creer
que hemos sido música
a pesar del viento.

Nostalgia 23 30

Dentro de mí,
estas puntas de la raíz
uniéndose hasta formar el eco

dentro de mí
el paso abierto del perfume,
acaso ya soy este sándalo mudo
esta mirada, una seña de aire.

La esquirla con la que bendigo la ausencia.

Dentro de mí,
la llama triple, un beso innombrado
aquella luz por el espejo del auto
tallando a imagen y semejanza
el domingo

dentro de mí
la parábola del escarabajo
tres vidas, un océano a punto de espejo,
el hermoso silencio.


domingo, 26 de febrero de 2012

Sismo

Yo oí tus gritos en la sala
y me inundé con las ondas abruptas
emanando del comedor.
Tengo miedo de mirarte
en el resquicio de todas las palabras
inundando la casa.
Hay un golpe cercando la puerta.
Poco a poco se va borrando
el país de mi infancia:
se cocinaba con cansancio y lágrimas;
las flores de la desesperanza
dormían en la enredadera.
Pero nunca se cantó el espanto.
Tu sismo es algo que comparto
con las gotas de sangre
cayendo entre mis piernas.
Hay coros esta noche
abriéndome los huesos y la carne.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Amnesia

Recuerdo el vago canto
cuando veo al ave.
Revivo el confuso aroma
al despertar al mediodía.
Renazco la niebla
si pronuncio tu carne.
Háblame de ti esta tarde
como si fuésemos desconocidos.
Olvidaré tu nombre
mientras recito tus besos a pie juntillas.

viernes, 8 de abril de 2011

Canción de arena

Canción de arena para mecer adversidades
fosilizadas en un rostro múltiple,
lleno de historias:

La marea va,
el calor de fuego perenne viene.
El tremor del tiempo acontece,
la distancia su propia cauda devora.

Es el aire lo que trae cantos y voces.
Insufla vida y recrea temores
y lo mismo se acurruca en la impermanencia de las cosas.

Ahora que todo viaja y está por despegar
no llores más, niño,
no llores más.

Que los dioses jónicos atraviesan la luz y la sombra
y los budas de la casa de tu abuela
un guiño de esperanza cuando duermas
te darán.

Arru-rú, duerme ya,
que los dioses todos
su copa en tu nombre alzarán.

Canción de arena para adorar
la impermanencia de las canciones:

Porque eres finito en el aliento universal,
grábate este canto
y luego tíralo al mar
al mar
al mar
al infinito, estrellado mar.

Que lo atrapen los labios azules de la playa,
deja que se ocupe ella de cantar.

lunes, 21 de marzo de 2011

Marmóreo canto:

Yo podría permanecer
en el vórtice de tus ojos azules,
pléyade bendita de palabras extraviadas.

Y ver y comprender
y admirarme (otra vez)
del origen de los ritmos
del canto primigenio entre los hombres
y los pétalos endecasílabos
con que se enamoran las mujeres.

Si tan sólo estuvieras cerca.
Si yo supiera que es para mí,
mar sin sal
laberinto marmóreo pero turgente,
el remolino con el que caminas la Tierra

...aunque fuera unos segundos.

Nureyév

Nureyév salta por la ventana:
abre sus ebúrneas alas de pluma de ganso
e intenta volar.

Nureyév cae de bruces
en el manto floreciente.
Escupe el pasto
se levanta y oculta en sus muslos la debilidad.

Esto no debería ser así.
Mi naturaleza es sempiternamente triste.
Soy un bocado de asfixiante blancura,
mi destino es dispersar la melancolía
en el viento.

Tomas un espejo
y arrancas del llanto la memoria.
Entras otra vez a casa.
Llena de luz, una luz de nieve blanca.
Limpia de ti como quisieron tus parientes.
Libre de tu nombre
aunque vivas en ella.

Nureyév toma aliento. Sube las escaleras
que dan al primer piso.
¡Hermoso marco de madera!
Si incendiarte a golpes con mis labios pudiera
no pisaría tu cuerpo con mis pies.

Abres la segunda ventana.
Te dispones a volar otra vez.

Y cuando del manto florido
libre te creías,
su piel envolvió tu fracaso.

Nureyév dispara en sentido inverso
todas las melodías de su abuelo.
La canción con la que su padre sedujo a su madre;
el arrullo del mar congelado
que mató a su hermano pequeño.
Todas le estallan
todas le arrugan por dentro.

Nureyév escucha un himno floral casa adentro.
Regresa y vomita al ver los nardos de una peli en la tele.
Abre la gaveta. Todo se ha esfumado.

El invierno se ha ido.
El gran bloque de hielo se ha descongelado.
Nureyév trae un leotardo sucio y blanco,
su rubio pelo atestigua
su despegue de aquel mundo, desangelado.

Nureyév piensa que no recordaba nada cuando era niño:
él era una rueca pequeña tejiendo minutos postreros.
Filas y filas de ideologías.
¿Adónde se fueron?
¿Por qué vendieron sus cuerpos
a la primaveral colorimetría?

Seca sus lágrimas con sus dedos tan blancos
como la cara pétrea de papá
al dejar el corazón en el vidrio.

Sube con sus mallas raídas
la inhabitada ala de la casa
que al ático conducía.

Todo es como un caleidoscopio colorido,
¿o es que tu mirada te engaña?
Salta, Nureyév, salta.
No hay nada más cansado
que arrastrar el invierno de todo el mundo.

Salta, Nureyév, salta:
la gente se olvidó de ti
y te cambió por frases con el arcoiris integrado.

Nureyév salta otra vez.
El manto de flores absorbió su rabia roja.
Todos los pájaros
volaron hacia donde dicen que está Japón.

Nureyév, alguien más cierra tu boca de nieve
por ti.

domingo, 20 de marzo de 2011

Mellow

Let the blind put some colour
in the Life
and our own March
will flow into a mellow,
inmortal word,
forever.

viernes, 11 de marzo de 2011

Canto

Canto a la vida en medio del escombro:
la sinfonía cinética se ha instalado
en el negro de quien todo lo puede ver
y por eso lo canta.

Canto del blanco al ausente,
canto que atraviesa al oro de la palabra furia.
Canto de las aves de la inocencia
y de un lado a otro del universo.

Canto mortuorio.
Canto de los vencidos.
Canto de una luz divina cuyo nombre no ha dicho.
Canto impenetrable por egos marchitos.

Canto inamovible,
canto de laúdes a reyes recién nacidos.
Canto que no se anula en el tiempo.
Canto que le huye a la humillación y el desencanto florecido.

Canto a la vida en medio del escombro,
himno a la naturaleza muerta que deja lo ingrato
en el alma pura.
Canto a contracorriente
para enmendar la sumisión de las sonrisas precedentes.
Canto a prueba de muros
y letras suspendidas.

Canto a prueba de disfonías pasajeras
y de pausas desiertas.

Y si el silencio arriba
es porque trae la nota precisa.

Y si el silencio arremete
y se incrusta en tu sala
y hasta en la cuchara con la que comes
estos bocados de fe de hace meses,

es porque descifra en tu canto, ¡oh, diosa de las esferas!
la perpetuidad de tu reino
por sobre todas las musas efímeras de este mundo.