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miércoles, 30 de septiembre de 2009

Blanca ciudad

Como un altazor blanco
así imagino su apremiante vuelo:
Usted desmorona versos
y me unge con su encanto
la policromía de su universalidad.

Yo bailo un-dos-tres, un-dos-tres
y siento pertenecer a otro ritmo
uno lento, casi como de blanca ciudad.

Cómo puede ser tan ciego un músculo
una sustancia cerebral
y qué magnificencias resultan
de su equívoco:
volvería a enamorarme
si tan solo se pudiera el tiempo recortar
y dejar lo que emerge
como premio a mi propia poesía.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Toc-toc

Toc-toc:
tocan mi puerta
sus versos navegantes
y yo lo imagino
mi amigo, mi poeta de cabecera,
mi compañero, mi maestro
mi interlocutor
y algo más
que este desenfado
de declararlo
mi más profundo y sincero
amor platónico.

domingo, 27 de septiembre de 2009

No me crea tan sola

No me crea tan sola
platico con la silueta que dibuja la silla
a eso de la segunda vigilia de los romanos
danzo con los libros a medias
los envueltos para no ser regalados
-como los suyos, sus poemarios-
los adoptados, los prestados, los comprados;

y tengo presente su dialéctica
muy dentro mío
adónde, no sabría exponerle
esto es un poema
-un intento de-
no un croquis de mi interior.

También tengo un sonido raro
que me habla de un cielo callado
de tanto ruido cantado, de tanto oír su voz.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Esta tarde sabe

Todo pasa
ahora que soy joven y policromática
quiero decir lo que es mío
la sinceridad en el discurso
antes que morir en el anverso
de la revista que no soy
de la solapa del libro que no he vendido
porque resulta que la poesía no vende
y yo tampoco vendo el corazón.

Así que lo que he amado
a todo el mundo se lo he dicho.
Le tocó la mala suerte, mi estimado,
ya me volveré anciana un día
y el sentimiento será este poema
y la sonrisa de haberlo vivido, nomás.

Esta tarde sabe a su boca
y jamás la he probado.

Magra noche

La disculpa es un adiós
en la boca de un caballero.
Entiendo el disgusto
andar crispado como los gatos
con una lunática que busca lobos.

Al menos eso parezco.

Hoy por la noche
grité el nombre de mi padre.
Luego recordé que el mío decidió no serlo.
Llamé a mi abuelo.
Y ambos estaban muertos.

Llamé al amor de mi vida
la primera de todas.
Llamé a mi guía, ahora mudo y tuerto
bote de aluminio que es un pedestal.
El segundo amor.
Llamé su nombre
el tercero y último.

Flashazo flechazo
olvídese de su nombre:
tal vez su cerebro,
tal vez su cuerpo, sus canas,
su porte, su voz.
Su mano amiga, su silencio que duele.

Ninguno contestó.

El yang a veces sale prohibido
para ciertos linajes.
Y yo, después de esta magra, magrísima noche
me he dado cuenta del mío.

Una ola arrastra con la esencia de mi cara
sucede que todos juegan a interpretarme
de quimera a estorbo
no hay punto intermedio
no hay punto en la i.

Y yo juego a perderme.

Esta hora, una que se alarga como mis medias
duró una eternidad
gracias por este lugar escrito.
Le dejo este enorme y atemporal beso.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Tetrabrick

A qué horas la cena, no lo sé
pero a mí se me ocurriría pensar
que después de la batalla que coloca nuestras fichas
frente al reto -valor diez puntos del juego del niño dios mimado-
de transitar del gris asfalto
al barro casa -bloque casa, teja casa, motel o condominio,
la cosa es pensar en el hogar-
habría que platicar la manada
-las uvas en el yogurth para ser feliz
y cantar por las mañanas
creerse el comercial en el trono
mientras se lee la nacional-
quitarse el impermeable cubierto de babas
hacer el amor mirando el lunar de enfrente
sin que éste sea precisamente el espejo:
harina o maíz, cuchara o tenedor.
Bromear, sacar mis sapos y mis culebras a que les dé el fuego de la estufa
comer los tréboles de cuatro hojas
una que otra flor que se riega a la hora de dormir con tu presencia
de fuego blanco
y pensar en la posibilidad de un sí que cambie mi absurdo
a absoluto y válido.
Sacarle los mocos al del noticiario
los nuestros no, los suyos, los que le combinan
con la corbata italiana;
agarrar el pre-texto del libro reciente
enseñarle a la curvilínea de la tele
que yo sí soy feliz porque tengo esa piel
sobre mi cuerpo y en mi mente y en mi tic-tac
y ella sólo un labial indeleble.
Jugar a las cartas con la ropa
jugar memorama, perder los dos.
Planear la bomba a la mañana siguiente
ser la bomba frente a Selene,
olvidarse de la bomba, hervir el café
a las cinco de la mañana.
Reiniciar esa novela -ese tetrabrick
con empaque de aluminio sideral
de corte circular y con final abierto:
todos los días serían lo mismo
pero no frente a tus ojos, tus soldados negros,
los reacios, los irónicos, los verdaderos,
esos que yo amo, Señor Invento.

Olor

La pelota de la infancia
-fe, inocencia, estupidez infantil
marginación, la causa,
esa que llueve adentro
adentro no hay más casa-
la endurecida, negra pelota come deseos
te ha dejado como blanco
en día de feria y dardo para tirar.

Estás hueco.
Sucede que nadie está preparado para decirlo
es de mala suerte reconocer que nos vamos
apocalítptica charla de café
estar uno bien gracias, la mano del otro estrechar
ahí vamos, ahí dónde, ahí y no sé, ahí y ya.

Pasa que eres mascada y te mascas el cuento
te sabe a paja
te sabe a freno.
Otro día para reciclar.

No estás mal
no hay culpables, ya te lo he dicho:
la tierra está cambiando la vibra
esto va a tronar.

La nariz colectiva, la de la gente huelepalomasnegras
toca el filo otorrino de la muerte.
Todos callan
porque resulta que es el non plus ultra
que nadie quiere estrenar.

Vacío más vacío
es igual a cante hondo.
Yo te propongo
sostener el cántaro de nuestra agua de otros días
más violetas, más ñoños si prefieres,
transitar y cantar, amor, transitar y cantar.

martes, 22 de septiembre de 2009

El anverso

Yunque en la falda,
estoy cansada.
El furtivo furor
ahora yace bajo el suelo seco
asfalto, subterfugio y túnel:
no hay luz afuera de cada tantos.

Una caricia no es tan cara, caro
y los kilómetros no miden menos de mil metros.

Miden un día entero más
jugando ala-víbora de la mar
junto a varios autitos;

El montículo de gnosis
que agarro
y las otros dos que vomito.
No me da la gana mi cuerpo idea adaptar.

También miden rasgos en el anverso
de nuestras caras:
yo no sé adónde la mañana, caro,
si no la divido con Usted.

Equinoccio de Otoño

Equinoccio de Otoño
hay cuentas pendientes por poner
en la balanza
nuda justicia
libertad de prostíbulo.

Algún vendaje algún andamiaje algo
que le sirva de soga al ministro.

Y las bocas de dos generaciones
cantasen libertad y amor
al unísono.

Suerte

Suerte de pájaro con ramos de orquídeas en el pecho
ellos suelen volar
cantan, y no recitan verbos.

Suerte del león que sabe cuál es su reino
ruge, suele morder
y la paz se expande
entre los huecos del silencio.

Suerte de mi oscuridad morena
que halló su mano.
Suerte de mi oído que supo desmenuzar su desmenuzado canto:
Usted no canta, Usted es el canto mismo.

Suerte de ser lo que soy
y sonreír como idiota
entre tanto acto inhumano.

Suerte de tener ojos
y estas manos
suerte de ser algo boquifloja
y decirle que lo amo.

Monotrema

El todo fragmentado
el todo indispuesto,
poema monotrémico
a saber qué será eso
un sueño con un pájaro tajado
me lo expuso.

Todos afilan la espada
todos queriendo cortar cabeza...

Me escapo para releer la mano
de su letra:
todo sigue en mí,
Usted es mi corazón, mi canción y mi bandera
aunque no tenga país.

Y yo aunque no quiera saber
más nada de la patria
ni pretenda salvarla
de lo que no quiera salvarse ella
lo quiero así.

Usted sigue en pie de guerra
usted se confunde a esta hora del monotrema
justo al centro de mí.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Surco

Ardor de surco la espalda media, baja
qué clase de ardor
sentencia y rayo
fuego al frente abierto,
absorbe la luz y la convierte en sudor
imperfecto, cuasimatinal;

qué sueño de estertor
culebrea destino adentro, seco
y al mismo tiempo
lo incita a ser agua y hasta vital...

Verboide

Debería traerme más seguido
el oxígeno de su galaxia
acá todo se empantana
Usted hace milagros
con sus palabras.

El agradecimiento
no conoce de verboide aún.

Todo el día, toda la noche

Todo el día
toda la noche
pensando en la misma idea en el corazón.

Maldito Cronos
malditos kilómetros
maldito Eros
Malditos griegos

Inadaptada yo.

Destino

Quién sabe si haya destino
donde no se entienda que hay
-o peor aún,
qué es eso.
La luz en el páramo
desde Usted,
eso sí existe y de sobra
para mi bien.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Una canción, doce canciones

Y nada:

resulta que hoy quiero abrirme
como el viejo sol que soy
-uno de anacreóntica belleza
y por decreto saturnino;
mostrarle la utopía que es mi bandera:
me gusta tener un motivo
para ser feliz.

Una canción, doce canciones
florecen al final de Estívalis
y el Otoño promete guardarle mi beso.

Yo me encargo del resto,
hombre transgresión, señor invento;

Quiero girar en mi eje y hacerme ver
como la sui géneris flor de mis primeros veinte
cuando mi mente y mi boca celebren
el que Usted viva en mí
y sin anunciarse previamente.

Allá afuera de mi maleza interior hay un parque sideral
todo suyo,
verdad que es
todo
suyo;

Salgamos a caminar las estrellas
oler las nubes, probar las lunas de las carreteras...

Emitiré su voz en mí.

Venció la línea de la horda (pero...)

Se me acabó el agua
de la pecera donde creía
que yo realmente era el Mar.

Venció la línea de la horda
siempre línea, siempre horda, siempre gorda
esa de la que pasas, paso
esa que se cree materialmente marginal
y ridículamente asesina.

Ellos son los que debieran morir.

Pero el sexo beso corazón deseo implícito
desde mi nombre para su presencia
desde este raro frenesí//
pero su arte poética filosofía aguda
mi conexión al universo que no encontraba

Eso se queda aquí
Eso palpita en mí.

Yo sólo les hago creer que fui derrota.

jueves, 17 de septiembre de 2009

También pertenezco al club del hommo videns



Cancionera
o poetisa
también pertenezco
al club
del hommo videns:

si le digo
que
su fotografía
incita
a
perder
la vía

comprendería
que
cincuenta y tantos
enamoran
muchísimo más
que la mitad correspondiente
a
mi
posición.

Qué clase

Qué clase de hipnotismo
genera su leve pluma de plata
arrogancia de lava que no fue
volcán a punto de erupción.

Qué clase de resistencia amiga
me deja a mi suerte
y para colmo vencida
el lugar común era verme sin suéter
ahora estoy desnuda
bajo su creación de Sol.

Qué clase de reajuste a la cara
la sonrisa es tesoro que no se malgasta
el acto místico y no solemne
es leerle su voz.

Qué clase de fémina enturbiada
se lava en su lava
y le entrega el corazón.

Qué clase de poetisa
se vuelve lo que soy
y sin coloridos reclamos.

Canta Sideria

Canta Sideria
hoy hay canto en Sideria.

Qué suerte de morado y verde ha sembrado

es de indiscutible ausencia
de conocimiento.

Danzar la tierra,
danzar el olvido,
danzar la Era

en que todo parece libre

y está como prohibido.

Danzar su cara,
danzar su cabeza,
danzarle a mi manera

los minutos
de mis caderas
que nadie toca
porque soy algo más que un jarrón.


Libro de buró -Rayuela

su verso -mi fuerza cinético-sideral

mi canción -el beso de todas mis bocas

que algún día le he de regalar.