Mostrando entradas con la etiqueta Cantares. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cantares. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de mayo de 2013

A los pies del Señor lloré.
Ya no tengo más mejilla
ni ímpetu de blandirme.
Era la última capa y caía
Fortaleza, sin la luz eres soberbia.

Dolor insistía
su hueso perfecto embestía
mi alma.
Luché por su no retorno.
Grité un lo siento sostenido
un alto al tiempo.

Con la oblea deshaciéndose en el paladar
entregué dieciocho años.
No más dolor
(injusticia)
no más dolor
(abandono)
no más dolor
(crueldad)
no más dolor.

Todo se resume al Amor.
También creo ser digna.

Esta vez, esta década, este resto de vida
quiero amar por amar.

A los pies de lo que siento que es Dios
entregué mi canto.



miércoles, 10 de abril de 2013

Aguamiel

Jacarandas sobre el escritorio
un telar de voces rezando
la alegría de las flores
a pesar del abandono y la miseria.

Ya llegaron las cumbias purépechas
ya, su dialecto hilvanado entre granadas y nueces
ya, sus cuadernos de viento
en las gargantas.

Instantánea de abril

Agradezco tus plantas aquí
floresta
nada en el mundo me falta:
se expande la luz del sol entre edificios
y animales mecánicos
el perfume se dispersa entre el fracaso humano
de la misericordia
y hoy puedo aseverar que la paz y la gloria
se instalan en el asfalto.

sábado, 6 de abril de 2013

Saturnal

Alabo los sábados
con su turgencia infinita
cincelando la paz y la vida
a imagen de la templanza de abril.

domingo, 16 de octubre de 2011

Promesa

Me enamoraré de ti
cuando las estrellas de mar
dejen de flotar en las aguas extintas
del norte.
Tomaré mi camino junto a ti
y sabré que nada ni nadie nos separará
incluyendo mi defecto
de no creer en que al fin te haya encontrado.
Comeré de tu mano
a sabiendas que he apostado mi sabiduría.
Y sabré que Dios jamás se apartó
-más bien me apartó de otros caminos-
para llegar hasta ti,
hastiada, impura,
lista para recibir tu acto que te catapultará
a un dudoso cielo:
la entrega de tu incondicional amor
-a mí, la que se esconde detrás del elenco del mundo
a la hora de comulgar los besos-.
Me enamoraré de ti porque no es seguro
que la vida me entregue
el regalo que jamás mis ojos han palpado
en esta absurda coincidencia de compartir
tantos kilómetros de mundo con otros.
Me enamoraré de ti
porque tú te encargarás de que sea así.
No importa si yo tengo cincuenta años
y mi piel ya no huela a madreselva,
seré tuya, brillaré como reina,
cantaré la historia de mis defensas,
de mis creaciones desiertas,
el éxodo de toda una vida
hasta llegar a adorar tu perfil.
Me enamoraré de ti
porque finalmente aprenderé a no mentir.

martes, 2 de agosto de 2011

Cantar no. 1

Tu lengua es un dátil en la medianía de mi desierto.
Alabado sea tu nombre
porque nunca más creeré en la desgracia.
Y no habrá soledad futura
si tejo los vestigios de la pasión
en mi vestido de noche tierna.

Tus ojos son el vaso divino desde donde mi alma veo.
Alabada sea tu alta llama
porque nunca más olvidaré mi origen
si toco los címbalos de tu espíritu
y converso con Dios al pensar en tu beso.

Tus manos son el legado de los sabios donde mi mente recojo.
Alabados sean tus dedos
haciendo el solfeo del universo:
hay música en el otrora lugar del aciago silencio.

Escribiré otro poema
para dar fe de los divinos morfemas
que encantan la leche azul de la noche.