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domingo, 12 de enero de 2014

Entre polvareda y nube
está la oración de los apagados.

Ojalá una luz de vela
entrara por su fémur
una guitarra les cobijara
por bandera.

Suena el país a mediodía
y el tiempo se triplica
apenas llega el silencio
al centro del páramo.

domingo, 18 de julio de 2010

Champagne

El champagne de este páramo es un castillo subterráneo con su puerta ancha bajo las suelas. Alto, manso, casi orfebre, me unge con la delicadeza de su madre su polvo dorado en las piernas.

En este lugar de la media tarde, el tiempo siempre se vuelve uno solo y no da paso ni transige tregua.

Será que cantan las voces de todos los niños cactus que están por abrir los ojos por primera vez.

viernes, 16 de julio de 2010

Espinita de luna

Espinita de luna,
apiádate.
Dentro de mi estadío nómada
escóndete.
No permitas
que la espera del fuego y la noche
haga añicos de mí.
De la palabra cruel de sus labios
protégeme.
A la hora de la dispersión de mi silueta en este llano
invócame
y hazme regresar al viento femenino
que siempre ha estado aquí.

Para que con mis pechos y mis cabellos
yo te alabe por ser tan sola como mi alma.

Por el resto de las senectudes que me espera
en el hogar lejano de Saturno
y por el caos estilo six flags
tan propio de ese genio de Urano.

[Coda:

Espinita de luna,
no le digas a ese tierno vanidoso y triste
que hundido me lo has dejado en la epidermis
de este corazón de nopal
la noche de su etílica tristeza
justo cuando el dulce de mi higuera cuajó en deseo].

jueves, 8 de julio de 2010

La danza de tragafuegos

Lento
baja mi brazo por tu espalda,
mundo.

Una senectud de dioses ha sobrevenido a mi estera.

Es el día de comer cenizas de papel sagrado.

Es el día en que la danza de tragafuegos llorando en el crepúsculo
nos consuela.

lunes, 28 de junio de 2010

El espejo de Moctezuma

Qué ganas de traicionar al entorno
pronunciar lo impronunciable
en lengua aria.

Ser de una egolatría feliz por un día.

Me gana el setenta por ciento
de la sangre que padece
la repetición del mismo filme
la refracción de la derrota
en el espejo de Moctezuma
a quinientos años de la ceguera.

sábado, 24 de abril de 2010

Esto no es el desierto

Este hueso no dice nada.
Se le ha olvidado, señor,
que para hablar se necesita la vida.

Cuánta ira traerá el viento;
cuántos silencios están por callar las avenidas
y los parques y los hogares partidos.

Necesitaríamos un teléfono interdimensional
para conectar el hilo de la muerte
entre nuestro centro umbilical
y sus cuerpos silentes.

Esto no es una hazaña:
no habrá redención ni albricia
metamorfosis ni expiación
(expiar los pecados de quién, señor:
los suyos están muertos
de vida secuencial y kármica).

Esto no es el desierto.
Es un camposanto de la frontera.

sábado, 3 de abril de 2010

Lava

¿Quién se robó la lava
que imposibilita la resurrección
de aquellos magníficos tiempos?

Ahora sólo hay nubes blancas
en sus pupilas.

Y una historia en cuenta no regresiva
platica al viento
la magia del rubí en su rostro.

A la doña de la Ventura, Coah.

viernes, 2 de abril de 2010

Palmar

Deshojo la flor,
abro la flor.

Flor de palmera
matrioska sin fin
de mi tierra ataviada de novia.

Palmar que me acecha
mientras me explica
por qué mi suerte ha sido así
en vez de la que proyecté alguna vez
en aquel cuaderno.

Al tiempo le gusta seducir
al hueso de mis hombros
deshojando momentos no válidos
-porque no fueron actualizados
con mi palabra de hierro-
frente a un absurdo televisor.

lunes, 29 de marzo de 2010

Domingo de ramos

Domingo de ramos:
unas exuberantes perlas en flor
entre los cabellos de las palmas
inundan aquel bosque espinoso,
espeso.

La entrepierna de la diosa
-en el norte, nuestro dios es mujer
y es aguerrida-
se desvirga con el cielo azul
que le llueve un viento silencioso
prueba de que el amor verdadero
es total, atemporal, inmenso
infinito
hasta cuando es callado
por demasiadísimo tiempo.

Luego, las biznagas
-creo yo-
danzarían con las víboras del otrora mar
que es mi tierra
esperando el arribo
de algún coyote sin fusil
el hocico tierno, platicando liebres.

Jesucristo habría muerto de la envidia
antes que crucificado:
tanto séquito cantante, tanta blancura,
sólo es posible mirar
desde los confines de mi páramo.

viernes, 26 de marzo de 2010

Ante una estampa de sequía (The chichimecas come back: look her skin)

La mano enclavando el llanto
en la misma piedra sin río.

Se esconde el día.
El elemento vertical del Viento
te sopla la ausencia de tu nombre.

Tu alimento.

Esa línea oscura de sol,
plancha ígnea remota, profusa en las centurias
de todos tus padres,
sendero apto para obligarte
a intentar el arte de la levitación.