Notas para catorce días de nueva vida.
Mis ojos, sus ojos,
los zafiros y los vidrios de colores yuxtapuestos
en el lienzo que jamás muere
ni se olvida: la piel.
viernes, 30 de septiembre de 2011
miércoles, 28 de septiembre de 2011
De eso se trata
Que el paquete ya está en tus manos, dices
y me agradeces las estrellas.
Poesía... de eso se trata la vida,
y te mandé un beso.
De eso se trata, es en serio,
de dar en un beso la savia bruta del amor,
la cura universal contra la melancolía,
de gritar en silencio el corazón
mientras el tálamo se agita.
Porque eso
es aquello en piedra/verso/beso
que te he dado:
soy diamante, a veces he sido grafito.
Mi piel es mi libro universal
y el cielo es el papel
donde tracé el gran poema
para que pudieras dar con las estrellas
que, calientes,
te hablan de lo que en palabras no te di
pero estuvo ahí,
hablándote
de la maravilla que ha sido vivir
un instante
en tu marmóreo pecho,
Adonis del XXI,
leche sacra, réplica del canto de los dioses griegos
en esta última estación universal.
y me agradeces las estrellas.
Poesía... de eso se trata la vida,
y te mandé un beso.
De eso se trata, es en serio,
de dar en un beso la savia bruta del amor,
la cura universal contra la melancolía,
de gritar en silencio el corazón
mientras el tálamo se agita.
Porque eso
es aquello en piedra/verso/beso
que te he dado:
soy diamante, a veces he sido grafito.
Mi piel es mi libro universal
y el cielo es el papel
donde tracé el gran poema
para que pudieras dar con las estrellas
que, calientes,
te hablan de lo que en palabras no te di
pero estuvo ahí,
hablándote
de la maravilla que ha sido vivir
un instante
en tu marmóreo pecho,
Adonis del XXI,
leche sacra, réplica del canto de los dioses griegos
en esta última estación universal.
martes, 27 de septiembre de 2011
El viento amante
El viento nace
desde el vórtice del cuerpo amante
amado amante etéreo
ser de fuego en las lenguas del aire
errante
El viento gime
como la mujer en el tálamo
a la hora del amor el hecho
amado amante etéreo
ser de fuego en las lenguas del aire
errante
El viento es luna y es tarde
el viento no tenía nombre
hasta que llegó tu cuerpo
amado amante etéreo
ser de fuego en las lenguas del aire
errante
El viento grita
y se parece a mí
y a mi nombre sabe
amado amante etéreo
ser de fuego en las lenguas del aire
errante...
desde el vórtice del cuerpo amante
amado amante etéreo
ser de fuego en las lenguas del aire
errante
El viento gime
como la mujer en el tálamo
a la hora del amor el hecho
amado amante etéreo
ser de fuego en las lenguas del aire
errante
El viento es luna y es tarde
el viento no tenía nombre
hasta que llegó tu cuerpo
amado amante etéreo
ser de fuego en las lenguas del aire
errante
El viento grita
y se parece a mí
y a mi nombre sabe
amado amante etéreo
ser de fuego en las lenguas del aire
errante...
Piedra
Pero tu voz es piedra
y en ella quedaron grabados
los signos de mis gemidos y mi canto
Y por tu voz de piedra
mueren
los pétalos de la pasión
que día a día tu filo pétreo arrastra
hasta volverlo tuyo y dejarme en blanco.
Tu voz es mi piedra
aunque ninguno de los dos ya crea
en los amuletos mágicos.
Tu voz es mi piedra,
roca donde me abandoné,
marfil donde vibraron mis cuerdas,
marmóreo sitio que visito a diario
cuando constato
que tú, lumínico asteroide,
vuelas lejano de mi piel,
diáfano vocablo de dios griego
olvidándome, ya.
y en ella quedaron grabados
los signos de mis gemidos y mi canto
Y por tu voz de piedra
mueren
los pétalos de la pasión
que día a día tu filo pétreo arrastra
hasta volverlo tuyo y dejarme en blanco.
Tu voz es mi piedra
aunque ninguno de los dos ya crea
en los amuletos mágicos.
Tu voz es mi piedra,
roca donde me abandoné,
marfil donde vibraron mis cuerdas,
marmóreo sitio que visito a diario
cuando constato
que tú, lumínico asteroide,
vuelas lejano de mi piel,
diáfano vocablo de dios griego
olvidándome, ya.
lunes, 26 de septiembre de 2011
Nota del dhl
Aquí, / entre la luz morada del papel, / habita el registro de tu caminar por el desierto: / voces, imágenes en movimiento, letras impresas, / la memoria colectiva de tu recuerdo. /
Pero el verdadero registro de tu andar, / demiurgo, generador de estrellas danzarinas y de universos, / está escrito en el libro de mi piel. / He invertido, desde el domingo, / el reloj de arena de mi cuerpo / para contar el tiempo / que transcurrirá desde mí / hasta tu nuevo arribo aquí, el páramo del silencio, / caballero del sonido y el canto, / ahora que usted lo ha llenado de luz. //
domingo, 25 de septiembre de 2011
Extravío del Ángel
En dónde estás, ángel,
vuelo intacto sobre el margen
de la vida azul y la precolombina,
que solo en aguafuerte ahora te veo.
Adónde tu risa,
adónde tu espera tranquila,
tus manías de contener el azúcar en tus manos
para dárselo al mundo.
Tus vestidos antiguos de la terneza
encontré diseminados en el camino
[y eras monte y eras desierto
y eras olvido nuestro,
el de mi boca y el de mis hermanos
cincelándote un nuevo vestido con nuestros pecados].
Adónde, marmóreo canto tallado en tus dedos,
deseo en reposo del pianista,
escultor enamorado ocultando su humilde beso,
que el viaje a Ítaca y a Lacandona
quedaron varados en tus pies tibios.
Yo por ti mi voto de soledad renuevo.
Por ti la flama de mi garganta,
por ti la oportunidad de un libro de nuevos versos.
Sólamente dime adónde,
ángel,
encuentro de nuevo la llave
para fundir en ti, como antes, mi sendero.
vuelo intacto sobre el margen
de la vida azul y la precolombina,
que solo en aguafuerte ahora te veo.
Adónde tu risa,
adónde tu espera tranquila,
tus manías de contener el azúcar en tus manos
para dárselo al mundo.
Tus vestidos antiguos de la terneza
encontré diseminados en el camino
[y eras monte y eras desierto
y eras olvido nuestro,
el de mi boca y el de mis hermanos
cincelándote un nuevo vestido con nuestros pecados].
Adónde, marmóreo canto tallado en tus dedos,
deseo en reposo del pianista,
escultor enamorado ocultando su humilde beso,
que el viaje a Ítaca y a Lacandona
quedaron varados en tus pies tibios.
Yo por ti mi voto de soledad renuevo.
Por ti la flama de mi garganta,
por ti la oportunidad de un libro de nuevos versos.
Sólamente dime adónde,
ángel,
encuentro de nuevo la llave
para fundir en ti, como antes, mi sendero.
Condéname
Júzgame las malas metáforas
las inacabadas metonimias
y el ripio de mi ritmo.
Condéname, si quieres,
a no saber dar un pie con las letras,
después de ti,
callada, estruendo nocturno,
himno avivado de mi piel
bajo tu cetro.
Al final sabrás que puedo dejarlo todo,
incluso la poesía.
Puedo dejar de intentar hablarte de poeta a poeta,
pero jamás podré dejar
de expresar el agua, el magma,
la saliva,
las ganas, la vibración escondida,
que tú supiste conquistar y fundar
al hacerme tu mujer.
las inacabadas metonimias
y el ripio de mi ritmo.
Condéname, si quieres,
a no saber dar un pie con las letras,
después de ti,
callada, estruendo nocturno,
himno avivado de mi piel
bajo tu cetro.
Al final sabrás que puedo dejarlo todo,
incluso la poesía.
Puedo dejar de intentar hablarte de poeta a poeta,
pero jamás podré dejar
de expresar el agua, el magma,
la saliva,
las ganas, la vibración escondida,
que tú supiste conquistar y fundar
al hacerme tu mujer.
Historia de una mujer que solía
Oh, sí, yo siempre quise ser maestra de primaria
para enseñarle la otra cara de la luna a los niños.
Quise ser bailarina
para expiar las penas enraizadas del mundo.
Quise ser pila bautismal
para renombrar el dolor con el brillo de una esperanza.
El misterio de la filosofía de mis ancestros
para no enfermar de tristeza los días de lluvia.
La sangre siempre dispuesta
en tiempos de memorias exangües por la guerra.
Palabra correcta a la hora del té del llanto de la humanidad.
Pero resultó que no fue así
y yo soy la mujer que descifró sus propias huellas
en tu arena.
Yo soy el mar de Tetis que los mapas
jamás habrán de saber bien dibujar.
El sonido transmutado en aroma de orquídeas
de las esquinas tribulando en busca de amor y paz.
El silencio que aqueja cuando irrumpe
en la piel que reviste mi fuerza,
la felicidad.
La memoria instantánea, la polaroid del mañana,
una lámpara que no es tuya ni mía,
sólo luz que guía
mis pasos
(los nuevos, los viejos,
los antes de ti, los que después de ti vendrán)
mis besos
(cayendo sobre tu piano blanco
como notas de luz flotando en la nueva mar)
mis pensamientos
(en el eterno prolongados,
soy la prolongación del pensamiento humano
vestido de falda y rímel
un día de el cuerpo prestar para bailar)
tus cabellos,
tus satélites robados,
tu pensar, tu cautivante pensar.
Yo solía querer ser una hija del desierto
que dormir no quería.
Pero ahora soy una mujer terremoto
cuyo epicentro
habita en tu olor.
Y tengo rabia y alegría
y por eso me puse a cantar.
para enseñarle la otra cara de la luna a los niños.
Quise ser bailarina
para expiar las penas enraizadas del mundo.
Quise ser pila bautismal
para renombrar el dolor con el brillo de una esperanza.
El misterio de la filosofía de mis ancestros
para no enfermar de tristeza los días de lluvia.
La sangre siempre dispuesta
en tiempos de memorias exangües por la guerra.
Palabra correcta a la hora del té del llanto de la humanidad.
Pero resultó que no fue así
y yo soy la mujer que descifró sus propias huellas
en tu arena.
Yo soy el mar de Tetis que los mapas
jamás habrán de saber bien dibujar.
El sonido transmutado en aroma de orquídeas
de las esquinas tribulando en busca de amor y paz.
El silencio que aqueja cuando irrumpe
en la piel que reviste mi fuerza,
la felicidad.
La memoria instantánea, la polaroid del mañana,
una lámpara que no es tuya ni mía,
sólo luz que guía
mis pasos
(los nuevos, los viejos,
los antes de ti, los que después de ti vendrán)
mis besos
(cayendo sobre tu piano blanco
como notas de luz flotando en la nueva mar)
mis pensamientos
(en el eterno prolongados,
soy la prolongación del pensamiento humano
vestido de falda y rímel
un día de el cuerpo prestar para bailar)
tus cabellos,
tus satélites robados,
tu pensar, tu cautivante pensar.
Yo solía querer ser una hija del desierto
que dormir no quería.
Pero ahora soy una mujer terremoto
cuyo epicentro
habita en tu olor.
Y tengo rabia y alegría
y por eso me puse a cantar.
Tarde agitada
Se agita la tarde y me trae tu olor.
Es mentira que partes
cuando de este aquí partes:
la marcha será una,
pero la huella la supera
en tiempo y en medida.
Se agita la tarde y me trae tu olor.
A naranja y fresa, al rubor
de la noche que no supo ser serena
porque unos labios, porque la voz...
Puede ser que esté drogada.
Una gota de tu saliva
nada aún con estertor
en la sangre domada de mi morena carne.
Puede que hayas abierto mi olfato
y yo haya aprendido a vencer la distancia.
El caso es que la rama cruje
y el pájaro su elegía de otoño prepara
y no me importa:
La tarde está agitada
y me trae tu olor.
Es mentira que partes
cuando de este aquí partes:
la marcha será una,
pero la huella la supera
en tiempo y en medida.
Se agita la tarde y me trae tu olor.
A naranja y fresa, al rubor
de la noche que no supo ser serena
porque unos labios, porque la voz...
Puede ser que esté drogada.
Una gota de tu saliva
nada aún con estertor
en la sangre domada de mi morena carne.
Puede que hayas abierto mi olfato
y yo haya aprendido a vencer la distancia.
El caso es que la rama cruje
y el pájaro su elegía de otoño prepara
y no me importa:
La tarde está agitada
y me trae tu olor.
De atribulae
Perdóname si es control
lo que me falta amaestrar.
Perdón si la rígida cara,
la insistencia de grabar tu alma
en las huellas dactilares
con las que invoqué tu abrazo.
Perdóname si las ausentes risas, las rosas de mi boca
o las bromas,
el baile que te prometí y no logré, a priori,
hacer nacer
-nació cuando fuimos uno,
tal vez lo viviste conmigo también,
la primera vez-.
Perdóname lo escrito
en la arena de tu playa,
las alfombras de versos
con las que perfumé mi cama,
esta ansia de volver a estar en ti,
a pesar de la distancia.
Perdóname si recurro a ti
para que absuelvas
mi atribulada y encendida alma.
Eres el único.
Sólamente tú sabrás cómo disolverme,
componerme, reprenderme,
tomarme y encenderme,
o hacerme desaparecer para amanecer
en la tibia leche de tu cuerpo.
Sólamente tú podrás reconstruirme
a partir de la mujer nueva que formaste.
Sólamente tus manos, mi señor,
saben el secreto que espera mi ansia.
lo que me falta amaestrar.
Perdón si la rígida cara,
la insistencia de grabar tu alma
en las huellas dactilares
con las que invoqué tu abrazo.
Perdóname si las ausentes risas, las rosas de mi boca
o las bromas,
el baile que te prometí y no logré, a priori,
hacer nacer
-nació cuando fuimos uno,
tal vez lo viviste conmigo también,
la primera vez-.
Perdóname lo escrito
en la arena de tu playa,
las alfombras de versos
con las que perfumé mi cama,
esta ansia de volver a estar en ti,
a pesar de la distancia.
Perdóname si recurro a ti
para que absuelvas
mi atribulada y encendida alma.
Eres el único.
Sólamente tú sabrás cómo disolverme,
componerme, reprenderme,
tomarme y encenderme,
o hacerme desaparecer para amanecer
en la tibia leche de tu cuerpo.
Sólamente tú podrás reconstruirme
a partir de la mujer nueva que formaste.
Sólamente tus manos, mi señor,
saben el secreto que espera mi ansia.
La mujer más cruel del mundo
Yo solía ser una mujer cruel
hasta que arribó tu barco de papel
y con la tinta de tus labios y mi boca
supe escribir
el registro de la ola
que ahora vive en el libro de mi piel.
Oh, ella, la Mar embravecida,
Oh, ella, la mujer que huracanes hizo pasar
por aquí.
Cantaba elegías disfrazadas de esperanza,
domingos claros, amargos
eran mi escudo de oropel.
Sí, yo era la mujer más álgida del mundo
hasta que llegó el caos de tu lengua
y la estrella donde me abandoné.
Las horas pasan sutiles ahora
todo florece siendo otoño y lo hace dentro
de mí,
yo soy la mujer más frágil y cantarina
del mundo
Por favor no te burles de mí
no te olvides de mí,
no juzgues la luz que sembraste en mí.
hasta que arribó tu barco de papel
y con la tinta de tus labios y mi boca
supe escribir
el registro de la ola
que ahora vive en el libro de mi piel.
Oh, ella, la Mar embravecida,
Oh, ella, la mujer que huracanes hizo pasar
por aquí.
Cantaba elegías disfrazadas de esperanza,
domingos claros, amargos
eran mi escudo de oropel.
Sí, yo era la mujer más álgida del mundo
hasta que llegó el caos de tu lengua
y la estrella donde me abandoné.
Las horas pasan sutiles ahora
todo florece siendo otoño y lo hace dentro
de mí,
yo soy la mujer más frágil y cantarina
del mundo
Por favor no te burles de mí
no te olvides de mí,
no juzgues la luz que sembraste en mí.
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