jueves, 22 de septiembre de 2011
Verde
Verde.
Verde es la vida que yo siento
y no la logro ni explico
pero juro que es un resquicio
donde la palabra sí
es un vuelco de azúcar
al corazón.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Conmoción no. 1 (Opus)
A saber qué elementos
compondrán el aire y el sol de esta tarde,
que saturada me encuentro
de emociones que vuelan libres,
conmovedoras y delirantes.
Yo hoy vibro ante el más mínimo impulso exterior.
Habla un árbol a mitad de la falda de asfalto de mi ciudad,
la voz escondida en los autobuses
que no permiten ver una hora de la vida...
Habla el misterio de la felicidad antes por mí desconocida
y el mundo gira sobre mi alma
como una ola ignota y perfumada
conmoviendo la llama
que me da la movilidad del ser.
compondrán el aire y el sol de esta tarde,
que saturada me encuentro
de emociones que vuelan libres,
conmovedoras y delirantes.
Yo hoy vibro ante el más mínimo impulso exterior.
Habla un árbol a mitad de la falda de asfalto de mi ciudad,
la voz escondida en los autobuses
que no permiten ver una hora de la vida...
Habla el misterio de la felicidad antes por mí desconocida
y el mundo gira sobre mi alma
como una ola ignota y perfumada
conmoviendo la llama
que me da la movilidad del ser.
Soñemos
Espero a que ennegrezca
esta cara del cielo
para ofrecerme al sueño.
Soñemos,
qué palabra más dulce y a esta hora posible.
Soñemos.
Es mejor aún a decir "oremos":
los amantes no rezan entre sí,
se combaten, se sueñan,
dialogan un universo entero.
Soñemos, ojos, soñemos,
que la noche se hizo libre
para revivir aquel sí.
esta cara del cielo
para ofrecerme al sueño.
Soñemos,
qué palabra más dulce y a esta hora posible.
Soñemos.
Es mejor aún a decir "oremos":
los amantes no rezan entre sí,
se combaten, se sueñan,
dialogan un universo entero.
Soñemos, ojos, soñemos,
que la noche se hizo libre
para revivir aquel sí.
Viene
Viene el sueño,
viene el tren que mis deseos se come,
viene el silencio,
viene el hambre.
Vienes tú, hombre
te vienes y vaivienes
como un columpio selenita,
encima, debajo, a los costados,
dentro, dentro, dentro,
de mi estepa
llenándola de amarylis en las mil esquinas
donde te esperé
siendo tan callada
como dejé de serlo en tu boca.
viene el tren que mis deseos se come,
viene el silencio,
viene el hambre.
Vienes tú, hombre
te vienes y vaivienes
como un columpio selenita,
encima, debajo, a los costados,
dentro, dentro, dentro,
de mi estepa
llenándola de amarylis en las mil esquinas
donde te esperé
siendo tan callada
como dejé de serlo en tu boca.
Caleidoscopio Reloaded
Reconstruí este día
el caleidoscopio con el que veo las cosas.
Lo hice con los vidrios azules
de las ventanas de tu mente,
con la filosofía que transpiraste
aquella noche de septiembre,
con nuestros labios henchidos
de pasión.
Era todo esto lo que faltaba a mi danza,
tu piel es la pieza insustituible
de este paisaje en Re Mayor.
Tu mente, el oleaje de mi sangre
con el que puedo componer una canción.
Tu gallardía y tu esperanza,
la sintonía de la radio
con la que deseo surcar
el tiempo que el mundo me quiera aquí dejar,
niño y señor.
el caleidoscopio con el que veo las cosas.
Lo hice con los vidrios azules
de las ventanas de tu mente,
con la filosofía que transpiraste
aquella noche de septiembre,
con nuestros labios henchidos
de pasión.
Era todo esto lo que faltaba a mi danza,
tu piel es la pieza insustituible
de este paisaje en Re Mayor.
Tu mente, el oleaje de mi sangre
con el que puedo componer una canción.
Tu gallardía y tu esperanza,
la sintonía de la radio
con la que deseo surcar
el tiempo que el mundo me quiera aquí dejar,
niño y señor.
Flash en Septiembre no. 2
Caen los velos de la tristeza,
demiurgo, desencantador de esta mujer
con máscara de piedra.
Reconozco en ti la grandeza
de poder reescribir
la palabra Sí
al venir hacia mí
tu torrente láctico de dios azul
en el territorio de mi alma.
demiurgo, desencantador de esta mujer
con máscara de piedra.
Reconozco en ti la grandeza
de poder reescribir
la palabra Sí
al venir hacia mí
tu torrente láctico de dios azul
en el territorio de mi alma.
Flash en Septiembre no. 1
De pronto se cayeron las ventanas.
Mi alma era libre,
mi cuerpo por tu aire
otra vez
en ti
hacia ti
sobre y debajo de ti
danzaba.
Mi alma era libre,
mi cuerpo por tu aire
otra vez
en ti
hacia ti
sobre y debajo de ti
danzaba.
Absolución
Absuélveme
esta flor y este canto,
la impureza de escribirte
en mi húmeda madrugada.
El olor a madreselvas
mezclado con la memoria de tu saliva
que despierta mi cama,
esta razón de existir
alada, llena de otra gracia
-umbral urbano antes no explorado,
mancha impoluta de canto exacerbado,
región tiernísima de tu sereno y tu sal-.
Realmente no vi venir
tanta alegría.
Absuélveme la vida, generador de algarabías,
como lo haces con tu letra
al caer mi cabeza
sobre tu recuerdo esta noche.
esta flor y este canto,
la impureza de escribirte
en mi húmeda madrugada.
El olor a madreselvas
mezclado con la memoria de tu saliva
que despierta mi cama,
esta razón de existir
alada, llena de otra gracia
-umbral urbano antes no explorado,
mancha impoluta de canto exacerbado,
región tiernísima de tu sereno y tu sal-.
Realmente no vi venir
tanta alegría.
Absuélveme la vida, generador de algarabías,
como lo haces con tu letra
al caer mi cabeza
sobre tu recuerdo esta noche.
martes, 20 de septiembre de 2011
Mensaje
Y como no hallé cómo hacerte ver
que no sólamente estaré aquí
para cuando ambos deseemos combatir nuestros cuerpos,
intento escribirte algo para tí,
porque sé que estás triste en estos momentos.
Tu regalo me abrió las puertas
me enseñó a ver otros caminos.
Conocí la felicidad de un instante
a reconocerme mujer en otro sentido.
Cómo no querer entregarte
mi tiempo, el abrazo lejano para tu estío,
a esta hora en que viene mejor la amistad
la compañía para aluzar
los mares oscuros del llanto.
La vida como viene, se va,
eso lo sabemos ambos,
esta noche despides a alguien que amas,
y yo pido por ti
para que tu fuerza de guerrero
te ayude a no darte por vencido.
No me cabe duda que encontrarás
el alivio en tu propio poder de indagador de mares
y sabio:
me has enseñado tantas cosas
en tampoco tiempo y espacio...
Salven las estrellas su alma,
la que velas esta noche en el quebranto.
Algún día estarás con ella
y le contarás cuántas veces la viste
en el cielo más despejado.
Duerme, caballero, niño, duerme,
el mundo es un trozo entre tanto,
mañana amanece otra vez tu padre sol,
mañana de nuevo comenzarás la conquista
de los mares, las tierras lejanas, los sistemas caducos
y revivirás las mentes de los olvidados.
que no sólamente estaré aquí
para cuando ambos deseemos combatir nuestros cuerpos,
intento escribirte algo para tí,
porque sé que estás triste en estos momentos.
Tu regalo me abrió las puertas
me enseñó a ver otros caminos.
Conocí la felicidad de un instante
a reconocerme mujer en otro sentido.
Cómo no querer entregarte
mi tiempo, el abrazo lejano para tu estío,
a esta hora en que viene mejor la amistad
la compañía para aluzar
los mares oscuros del llanto.
La vida como viene, se va,
eso lo sabemos ambos,
esta noche despides a alguien que amas,
y yo pido por ti
para que tu fuerza de guerrero
te ayude a no darte por vencido.
No me cabe duda que encontrarás
el alivio en tu propio poder de indagador de mares
y sabio:
me has enseñado tantas cosas
en tampoco tiempo y espacio...
Salven las estrellas su alma,
la que velas esta noche en el quebranto.
Algún día estarás con ella
y le contarás cuántas veces la viste
en el cielo más despejado.
Duerme, caballero, niño, duerme,
el mundo es un trozo entre tanto,
mañana amanece otra vez tu padre sol,
mañana de nuevo comenzarás la conquista
de los mares, las tierras lejanas, los sistemas caducos
y revivirás las mentes de los olvidados.
Nota de una hija del desierto
Perdóname la pasión,
la aprehensividad,
perdóname la manía de ir por tu agua,
la insistencia de humedecer mi alma
para alejarme un rato
la idea de que vivo en el desierto.
Perdóname la ternura escondida,
la lágrima contenida,
los nervios, la sobreexpuesta algarabía,
la confesión de mí hacia tu estrella
de ser una canción que no para de cantar.
Yo, la otrora más triste de las hijas
de este desierto que calla mi andar,
no sé muy bien manejar tanta gracia,
y ya sólo me da por darte mi poesía,
por reír y por llorar, por alabar tu sol y cantar.
la aprehensividad,
perdóname la manía de ir por tu agua,
la insistencia de humedecer mi alma
para alejarme un rato
la idea de que vivo en el desierto.
Perdóname la ternura escondida,
la lágrima contenida,
los nervios, la sobreexpuesta algarabía,
la confesión de mí hacia tu estrella
de ser una canción que no para de cantar.
Yo, la otrora más triste de las hijas
de este desierto que calla mi andar,
no sé muy bien manejar tanta gracia,
y ya sólo me da por darte mi poesía,
por reír y por llorar, por alabar tu sol y cantar.
Despedida del verano
Ya la hora de las cuatro
arranca el ocre de la vida en las plantas,
danza el aire,
el tiempo es otro,
El verano recoge sus vestidos
sus blancas flores perfumadas,
dice adiós en las caras de los niños,
en el germen de las nuevas almas,
en la palabra, en los cantos del silencio,
en la ilusión de vivir
una vez más,
a la espera de su magia.
arranca el ocre de la vida en las plantas,
danza el aire,
el tiempo es otro,
El verano recoge sus vestidos
sus blancas flores perfumadas,
dice adiós en las caras de los niños,
en el germen de las nuevas almas,
en la palabra, en los cantos del silencio,
en la ilusión de vivir
una vez más,
a la espera de su magia.
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