martes, 20 de septiembre de 2011

Alegría nueva

La frontera del dolor acabo de brincarla
mira, poeta,
como sonríen mis alas.
Ya no podrás decir que viste
a la niña triste
un jueves cualquiera.
Aquí solamente hay canciones de buenas notas,
aquí sólo se gestan
las palabras de alegría nueva.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Médula de poeta

Ahora no me queda más
que recurrir a la gracia
de la memoria.
Y escribirte mi poesía
hasta que mi lengua quede callada de ti,
o mi saliva prefiera guardar una gota
del sabor de tu boca
-tu boca, que habla de Aristóteles y de Hegel,
tu boca, que desmitifica la nebulosa
del pasado,
tu boca, que conoce el proceso
de la lluvia sideral-
en vez de escribirla
en el papel que ahora no ven tus ojos.

Porque tus ojos azules
solamente eran el acabado final
del kit de tus neuronas
que cautivó mi médula de poeta.

Dualidad

Entre el dolor y la alegría
el vértigo y la gracia.
El bendito pozo azul donde naufragué
me ha regalado la dualidad
en la que ahora callo y muero,
renazco y vivo.
Sea tu saliva mi antídoto
y no regrese más al olvido
ni la penumbra,
a la piedra ni a la careta.
Sea tu boca mi consuelo
y la memoria mi artificio
para prolongar la gracia de tu existencia.

Primer día

Dicen
que el primer día
después de la magia
es el que más duele.
Ya va feneciendo la jornada, ojos,
y acabo de constatar
que ya no soy tan fuerte
después de este encanto:
una lágrima así lo demuestra
y yo, en silencio, mi memoria en ti descanso.

¿Será que mi alma era de hierro
y mi cara una máscara de metal?
Después de tus besos
todo lo miro,
todo lo siento,
como una niña que salió de una ostra
para toparse con la maravilla del mundo.

Transparente tinta

La tarde es clara.
Introduzco el dedo que renació en tu boca
en el pozo de esta agua de mi cuerpo.

Aún duele.
Tanto como tu ausencia,
y se cura
con el resplandor escrito,
con tu tinta transparente,
de tu nombre en mí,
debajo de mí,
encima de mí,
a los costados de mí,
junto a mí.

Enseñanzas

Resulta que antes yo,
yo era mi espejo,
yo era mi sombra, mi propia agua de mi fuente,
mi perfume,
mi noticia, mi diálogo.

Pero desde hace tú,
resulta que huelo a ti,
porque el pozo donde habitaba yo
habló con tu fragancia
(la que me muestra
cómo fluye la no distancia
entre dos cuerpos ardientes).
Desde hace tú,
ya no tengo sombra, me sabe a ti el agua
de esta nueva fuente,
y el espejo me habla
que hace días miré tu cara
(tengo un lunar nuevo
que robé de tu espalda).

Voy entendiendo, una cosa por día,
el sólo por hoy fue la primera enseñanza.
Que mi piel ahora comienza a ser escrita,
la segunda.
La vía de la otredad por el camino de tu saliva,
la tercera.
La inexistencia de la distancia
por el sendero de la memoria,
tal vez sea la cuarta.
Que no ha habido regalo mejor que tu ánima
recorriendo a pie mi llama,
la enseñanza que vive en mí escondida.

Agua

Porque estoy inmersa
en la fragancia
del cuerpo de algo más grande
que mi existencia sobrepasa,
entiendo que los colores
hoy mediodía
no comprenden, verdaderamente no comprenden
la maravilla de estar viva
y como fuera de este mundo.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Escribo.

Feliz porque tus satélites vagando por tu espalda,
rey sol que visitó un día mi desierto.
Feliz porque sí, por el rubio guerrero y alado,
feliz por la oportunidad de escribir
algo que nunca vi venir
en mis dedos al hacer poesía:

Escribo,
escribo tu voz surcando la arena fría,
entonando un himno para no olvidarlo
en las páginas de la cotidianidad.

Escribo,
escribo tu silencio al quedarte dormido,
tus ojos embriagados de un mar embravecido,
la proximidad de dos astros
luna y sol
eclipsando la elegía momentánea.

Escribo,
con mi dedo en tu saliva,
la parte más inolvidable
de esta ráfaga del único libro
que me acompañará en la vida:
mi piel,
la misma que canta
dos, tres, cinco, todas las veces,
la canción de tu encanto.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Eternidad 316

La eternidad ha sido, ojos,
un regalo que le robamos a otro gigante.
El dolor agudo de un muro
derribándose,
cayéndose,
destruyéndose,
con la fuerza de tu magia almizclada
cavando profundo hasta encontrar el otro conteo del tiempo.
Tu Gracia de reinventar
las tres primeras letras de mi nombre,
en rojo,
dentro de mi cuerpo
con el vaivén de tu ola perfumada.
Las ocho extremidades de Visnú danzando
en nuestro tálamo agitado.

Sshhh...
pactemos no decir más nada:
Nada hemos pedido el uno del otro
y hemos obtenido tanto
-este microuniverso perfecto, por ejemplo-
que si hablamos el secreto
las palabras romperían lo compuesto,
que cabe en la palma de mi mano,
en mi lengua
y en el centro ígneo de mi cuerpo.

Nada pediré de ti
salvo me permitas compartir
la brevedad poderosa del número
donde habita nuestra casa divina y pequeña
cuando la nada azul sobre mis hombros se detenga
e insista en mí recrear
la elegía por tus manos ya muerta.

Y repetir tres, ocho, once, mil veces
su nombre:
Trescientos dieciséis
libertad en llamas
Trescientos dieciséis
grito de magnificencia
Trescientos dieciséis
boca al cielo abierta
Trescientos dieciséis
suelo tibio para imaginar de nuevo la Tierra
Trescientos dieciséis
unión de dos guerreras almas, a pesar de ser opuestas
Trescientos dieciséis
palabra nueva.

martes, 13 de septiembre de 2011

Ultimátum

Mejor no vengas
porque en una de esas
me va a dar por no dejarte ir,
escribiéndote cursilerías todas las noches
y a la distancia
para que las reescribas en otras dermis,
enrojeciéndome neciamente el corazón
para hacer un guiso que te avive tu libre alma,
colgándome de la desesperanza
para que sobreviva tu canción imparable de amor.

Bomba Femme

Quiero un sombrero para volar contigo
el día que me saques de tu armario
porque lo necesites
y confíes, escéptico ilustrado,
en la magia
acumulada en mí
en los panchólares de edición limitada
y que son sólo para ti,
fabricados desde que comencé, niña, adolescente,
abogada, loca, abandonada, renegada,
poeta, creadora, amante del maná individual
en sets individuales no empacados para su venta,
con eso que se llama
espera para la entrega
de aquella otra cosa denominada
bomba femme
y que incluye tres gotas de los aromas
pasión, amor e ilusión.