Herida soy de semen
abatida fui por su carne.
Esta es la batalla por la que nací
y esperé demasiado
dichosos los labios que me recuerdan
la virtud de tocar el cielo y verlo de nuevo inalcanzable:
termina la espiral
comienza otra sabor de luna.
Herida me vencerás con tu amor
y yo seguiré aquí
escribiendo la crónica.
martes, 11 de marzo de 2014
Eres carne florida acribillando al mundo
con la virtud a tope bebiendo risa.
Eres el trueno que da favores a las ojeras
cuando la lógica apunta a la negación de la alegría.
Eres el rastro que busco bajo la tierra
y encuentro instalado en Japón esquina con Venus.
Eres el astro que nadie nombró
porque jugando a esconderte estabas entretenido.
Eres un zafari que se sueña zafiro [y lo consigue]
justo cuando tu boca se come mi boca.
Eres canción de marzo y triduo de albures
eres misa de gallo, tú mismo.
Eres lo que bendice a mi cuerpo al entregarme a tu arbitrio
y lo que bendice mi espíritu cuando tu espíritu arde.
Eres los textos imposibles colocados en sinfonía.
También eres mi amor y lo que más extraño
pero me parece que ya lo sabes
y por eso, el poema a la causa.
con la virtud a tope bebiendo risa.
Eres el trueno que da favores a las ojeras
cuando la lógica apunta a la negación de la alegría.
Eres el rastro que busco bajo la tierra
y encuentro instalado en Japón esquina con Venus.
Eres el astro que nadie nombró
porque jugando a esconderte estabas entretenido.
Eres un zafari que se sueña zafiro [y lo consigue]
justo cuando tu boca se come mi boca.
Eres canción de marzo y triduo de albures
eres misa de gallo, tú mismo.
Eres lo que bendice a mi cuerpo al entregarme a tu arbitrio
y lo que bendice mi espíritu cuando tu espíritu arde.
Eres los textos imposibles colocados en sinfonía.
También eres mi amor y lo que más extraño
pero me parece que ya lo sabes
y por eso, el poema a la causa.
Agonía de la ausencia de Ramón
Dame tu ala noctámbula
antes de que me crezca la noche
viento mío de la roja esperanza
Dámela como un ardor de ojeras vivas
o como tu brazo derrumbando columnas
donde alimentaba la necedad a oscuras.
Dámela como instrumento quirúrgico
para abrir el pecho y soltar la tristeza.
Dámela en el tono malva que te espera:
soy un tren de estepa enamorado.
Dame tu ala noctámbula
antes de que escriba la agonía
no olvides que era mujer de llanto azul
cuando de mi cuerpo hallaste el sándalo
y decidiste redimir mi solitario perfume.
antes de que me crezca la noche
viento mío de la roja esperanza
Dámela como un ardor de ojeras vivas
o como tu brazo derrumbando columnas
donde alimentaba la necedad a oscuras.
Dámela como instrumento quirúrgico
para abrir el pecho y soltar la tristeza.
Dámela en el tono malva que te espera:
soy un tren de estepa enamorado.
Dame tu ala noctámbula
antes de que escriba la agonía
no olvides que era mujer de llanto azul
cuando de mi cuerpo hallaste el sándalo
y decidiste redimir mi solitario perfume.
Vuelta al mundo
Vuelta al mundo
en ochenta lamidas de tus pezones
de tu sexo enhiesto
ocupando el lugar de dios
porque el mundo ahora sabe
que es la tectónica de pieles
lo que hace fértil el tiempo.
Le doy la vuelta al mundo
en cada lamida como
y la misericordia viene
como una ola de magma
a tocarme la raíz que palpita
y se abre, húmeda
para trenzarse a ti, señor de los campos traviesos
del universo escondido
en cada depósito de semen.
Vuelta al mundo
rugido
estruendo
vértebras reacomodándose
como escalera para recibir la luna.
Vuelta al mundo
en ochenta exploraciones a tu boca
tu boca de océano de nubes cuneiformes
tu boca de pétalos de loto y granos de café
tu boca de peces y lagos y sinfonías
y sermones dulces
-¿entras a mi tiempo o al tuyo?-
tu boca de buzo y buzón
para entrar en mí y dejarme que hable.
He dado la vuelta
y descubro en ti
la divina espiral.
en ochenta lamidas de tus pezones
de tu sexo enhiesto
ocupando el lugar de dios
porque el mundo ahora sabe
que es la tectónica de pieles
lo que hace fértil el tiempo.
Le doy la vuelta al mundo
en cada lamida como
y la misericordia viene
como una ola de magma
a tocarme la raíz que palpita
y se abre, húmeda
para trenzarse a ti, señor de los campos traviesos
del universo escondido
en cada depósito de semen.
Vuelta al mundo
rugido
estruendo
vértebras reacomodándose
como escalera para recibir la luna.
Vuelta al mundo
en ochenta exploraciones a tu boca
tu boca de océano de nubes cuneiformes
tu boca de pétalos de loto y granos de café
tu boca de peces y lagos y sinfonías
y sermones dulces
-¿entras a mi tiempo o al tuyo?-
tu boca de buzo y buzón
para entrar en mí y dejarme que hable.
He dado la vuelta
y descubro en ti
la divina espiral.
Demasiado pura para oír
la desgracia del mundo.
Lavada con tu agua estoy
agua verdadera
agua de sal y también de lava
y de fauces de una bestia
y de amor, que al fin
es el círculo que comprende a todo esto
incluyendo tus manos
tu barba que acaricia rompiendo mis poros
tu pelo traído de la luna
tu tiempo lento tu tiempo que ríe
del mío que es difícil y necio
Sumergida en tu océano me observo
demasiado pura
y soy capaz
de oír las formas de luz y aire
como si fuera la primera vez que vivo
y es cierto.
la desgracia del mundo.
Lavada con tu agua estoy
agua verdadera
agua de sal y también de lava
y de fauces de una bestia
y de amor, que al fin
es el círculo que comprende a todo esto
incluyendo tus manos
tu barba que acaricia rompiendo mis poros
tu pelo traído de la luna
tu tiempo lento tu tiempo que ríe
del mío que es difícil y necio
Sumergida en tu océano me observo
demasiado pura
y soy capaz
de oír las formas de luz y aire
como si fuera la primera vez que vivo
y es cierto.
Carta
Como un soplo de abril
has llegado
rotundo
moreno
carne tibia a la hora de la leche tierna.
Te vi morar en mi alma
y también surcar mi tierra.
También te oí llegar
a tiempo para el Nirvana.
He visto el todo en tus ojos
el mundo es una moneda oxidada
sin la premisa de tu latido.
No sé si trigo o miel
o sal o azúcar
o enredadera o jacaranda
o simplemente saliva y carcajada.
Hablo de ti como si fueras un núcleo
pero también el círculo
su mandala hermoso flotando
pero también un rastro de tu cuerpo bailando
suave y fieramente
como debe ser el hombre que amo
Y por eso soy tuya.
viernes, 7 de marzo de 2014
Te doy gracias
por no poner la repetición del mundo
sobre nuestra mesa
ni en nuestros ojos.
Por no creer en el dogma de la salvación
escondida en la perfección de la rutina.
Por darme esos besos húmedos en las noches
plagados de sueño, como hoy
y otras veces interrumpidos
por la materialidad absurda de la vida
aunque la mayoría de ellos
me llegan antes de dormir el día
emergiendo, puro, de tu sueño líquido.
Por tu mano que toma la mía
cuando dan las doce del mediodía
y yo no almuerzo porque espero
que pronto llegues tú otra vez
con tu rostro de azúcar para lamerlo de a poco.
Por tu boca y la risa que libera
por el silencio que hermético a veces me regalas.
Por la virilidad de tu cuerpo doblegando
la terquedad solitaria del mío.
Por su danza y sus epítetos coloridos
cuando le haces el amor a mis 31 años
sin pensar en mis formas y sintiendo
el peso milenario de mi corazón que te aguardaba.
Gracias por combatir la ausencia
con la ternura de tu llama
y con tu fiereza mental derrumbando mis esquemas.
Gracias por permanecer caótico y mío
a todas horas
aunque no crucemos territorios
ni palabras.
Te oigo el latido
apenas un cuajo de viento
se asienta en mi cabeza
Sé que tengo el mundo porque me amas
el tuyo
tu espíritu y tu carne
tu corazón bendito.
Gracias, amor
por tu playa.
por no poner la repetición del mundo
sobre nuestra mesa
ni en nuestros ojos.
Por no creer en el dogma de la salvación
escondida en la perfección de la rutina.
Por darme esos besos húmedos en las noches
plagados de sueño, como hoy
y otras veces interrumpidos
por la materialidad absurda de la vida
aunque la mayoría de ellos
me llegan antes de dormir el día
emergiendo, puro, de tu sueño líquido.
Por tu mano que toma la mía
cuando dan las doce del mediodía
y yo no almuerzo porque espero
que pronto llegues tú otra vez
con tu rostro de azúcar para lamerlo de a poco.
Por tu boca y la risa que libera
por el silencio que hermético a veces me regalas.
Por la virilidad de tu cuerpo doblegando
la terquedad solitaria del mío.
Por su danza y sus epítetos coloridos
cuando le haces el amor a mis 31 años
sin pensar en mis formas y sintiendo
el peso milenario de mi corazón que te aguardaba.
Gracias por combatir la ausencia
con la ternura de tu llama
y con tu fiereza mental derrumbando mis esquemas.
Gracias por permanecer caótico y mío
a todas horas
aunque no crucemos territorios
ni palabras.
Te oigo el latido
apenas un cuajo de viento
se asienta en mi cabeza
Sé que tengo el mundo porque me amas
el tuyo
tu espíritu y tu carne
tu corazón bendito.
Gracias, amor
por tu playa.
jueves, 6 de marzo de 2014
Suave manta de fresa y oro
envuelve a mi amado
como si unos brazos de sal y tierra morena
lo hicieran.
Yo, su mujer, estoy despierta
en medio de la estepa
que ahora llueve brisa de amor
para él
y con los dátiles del mar reseco
hago una cuenta
de los besos que le debo.
Menta azul, acaricia a mi hombre
y dile que a un día estoy
de su dermis.
miércoles, 5 de marzo de 2014
Traigo una voz
de niña asombrada en el phi
del girasol o la higuera
el rasguño de luna de plata.
Ando de llanto en primavera
vestida
de anís estrella con una manita
guardada en el bolsillo de la mañana.
Y es que todo puede
o es que tal vez nada.
Tan sólo tu amor me toca
y ya traigo una voz
de niña asombrada.
de niña asombrada en el phi
del girasol o la higuera
el rasguño de luna de plata.
Ando de llanto en primavera
vestida
de anís estrella con una manita
guardada en el bolsillo de la mañana.
Y es que todo puede
o es que tal vez nada.
Tan sólo tu amor me toca
y ya traigo una voz
de niña asombrada.
Irrupción del amor (en la oficina)
Demasiadas aulas luminosas canciones
céspedes recién podados con figuras de amores animales.
Demasiados viajes lunas y uno que otro ciruelo
navegando
manso etéreo
como la salvedad de tu boca
en un mundo de ilotas.
Demasiados panes dorados
una sola magnolia (y otra más, en cada repetición de su floración)
nacida para ti en Deimos.
Demasiadas mariposas luces de bengala.
Demasiada paz coexistiendo con la pasión de cada día.
Yo las tengo en cada beso que emites
luz plaza abierta corazón inmenso.
Yo las escucho en mi oído de mar
cuando un mar
sobre mi cuerpo alzas.
céspedes recién podados con figuras de amores animales.
Demasiados viajes lunas y uno que otro ciruelo
navegando
manso etéreo
como la salvedad de tu boca
en un mundo de ilotas.
Demasiados panes dorados
una sola magnolia (y otra más, en cada repetición de su floración)
nacida para ti en Deimos.
Demasiadas mariposas luces de bengala.
Demasiada paz coexistiendo con la pasión de cada día.
Yo las tengo en cada beso que emites
luz plaza abierta corazón inmenso.
Yo las escucho en mi oído de mar
cuando un mar
sobre mi cuerpo alzas.
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