El amor y la pasión
nacen en la frente,
se instalan cual cristales viejos
en el hipotálamo,
nos volvemos changos sudando el corazón.
Reprogramaré mi mente
para no soñarte más
ni pedir a tu rubia miés
que vuelva a besar mi París
desnudo de toda mentira.
domingo, 9 de octubre de 2011
La isla de la fantasía
Ya me voy, amor,
a mi Isla de la Fantasía.
Ya siento venir los placeres de la ilusión,
ya me parece escuchar
"el avioooooón" del enano de blanco.
Despertaré como a las cuatro
(quizá este domingo,
quizá dentro de otros tantos.
A lo mejor no vuelvo y punto).
Me llevo en la bolsa
el gotero con la solución de tu saliva,
tu explosión sideral y tu caos.
Dejo en este mundo febril
la nostalgia que no te permitió soñarme
a pesar del regalo que te di.
Silencio,
nadie te ha pedido
el consentimiento
para que yo deje caer mis lágrimas.
a mi Isla de la Fantasía.
Ya siento venir los placeres de la ilusión,
ya me parece escuchar
"el avioooooón" del enano de blanco.
Despertaré como a las cuatro
(quizá este domingo,
quizá dentro de otros tantos.
A lo mejor no vuelvo y punto).
Me llevo en la bolsa
el gotero con la solución de tu saliva,
tu explosión sideral y tu caos.
Dejo en este mundo febril
la nostalgia que no te permitió soñarme
a pesar del regalo que te di.
Silencio,
nadie te ha pedido
el consentimiento
para que yo deje caer mis lágrimas.
En realidad,
más que hacer el amor
yo tenía ganas de enamorarme
entregarme
abandonarme
sentir que otro cuerpo
y su alma
me pertenecen en reciprocidad
a lo que yo siempre he dado.
Una nada y la nostalgia ajena,
este libro de hojas sueltas,
la recién cortada melena
y un futuro sin estribillo rubio
ni lucero azul,
eso es lo que me deja
toda intención
de vivir en otra luz.
yo tenía ganas de enamorarme
entregarme
abandonarme
sentir que otro cuerpo
y su alma
me pertenecen en reciprocidad
a lo que yo siempre he dado.
Una nada y la nostalgia ajena,
este libro de hojas sueltas,
la recién cortada melena
y un futuro sin estribillo rubio
ni lucero azul,
eso es lo que me deja
toda intención
de vivir en otra luz.
Congelamiento dominical
Despertar y en domingo,
¿para qué, amante mío,
si el azul de tus ojos
me prohibió el destino
volver a mirar?
[Siempre me pareció
que más que árabe o germana,
mi raíz era griega:
por qué he debido amar
a quien no debiera,
dejándome sola y casi muerta,
vagando, cantando de noche
tu rubia belleza,
canto profundo de mi penar].
No sé saltar en el tiempo
no encuentro la forma de al destino sobornar.
Únicamente me queda
elegir un instante y en ella mi risa congelar.
Ya tengo el lugar, el tiempo y la persona,
el diálogo del te amo siempre,
la cajita roja brincando en el rosa telar.
Sólo falta la ciencia,
la ciencia que me quiera dar la eternidad.
¿para qué, amante mío,
si el azul de tus ojos
me prohibió el destino
volver a mirar?
[Siempre me pareció
que más que árabe o germana,
mi raíz era griega:
por qué he debido amar
a quien no debiera,
dejándome sola y casi muerta,
vagando, cantando de noche
tu rubia belleza,
canto profundo de mi penar].
No sé saltar en el tiempo
no encuentro la forma de al destino sobornar.
Únicamente me queda
elegir un instante y en ella mi risa congelar.
Ya tengo el lugar, el tiempo y la persona,
el diálogo del te amo siempre,
la cajita roja brincando en el rosa telar.
Sólo falta la ciencia,
la ciencia que me quiera dar la eternidad.
Acertijo doble
[Estaría bien saber si
acaso fue mi segundo nombre
el que ocasionó aquella perdición].
acaso fue mi segundo nombre
el que ocasionó aquella perdición].
[Ver respuesta al anverso de mi corazón
que esta noche no deja de pensar
en ti].
sábado, 8 de octubre de 2011
Si me lo preguntas
Y si me lo preguntas, sí...
Pero crecí para guardar silencio.
Mejor haber sido un papagayo, una alondra, o un trueno.
El caso era que mi voz se quedara ahí al despertar lo que me más quiero
del mundo que concebiste,
luna azul, mar de oro que ancló su frente
en mi seno.
Pero crecí para guardar silencio.
Mejor haber sido un papagayo, una alondra, o un trueno.
El caso era que mi voz se quedara ahí al despertar lo que me más quiero
del mundo que concebiste,
luna azul, mar de oro que ancló su frente
en mi seno.
Memoria
Amo la memoria,
único lugar donde
habitas tú,
en un tiempo y un espacio perfectos.
Pieza de marfil que guardo
para admirar el recuerdo del sabor de la felicidad.
Si este silencio fuera de metal,
estoy segura que ya
habría perforado mi alma.
No me queda nada, sino recordar:
La perfección no tenía nombre
y danzaba con nuestros cuatro pies
y nuestras cuatro manos.
Bebió, feliz, el agua de nuestras fusionadas bocas...
Imaginó que el instante podría hacerse una realidad.
Pensó bien.
Aquí está, en esta casa llamada memoria.
(Pero nunca sabrás
que también existe
en mi corazón).
único lugar donde
habitas tú,
en un tiempo y un espacio perfectos.
Pieza de marfil que guardo
para admirar el recuerdo del sabor de la felicidad.
Si este silencio fuera de metal,
estoy segura que ya
habría perforado mi alma.
No me queda nada, sino recordar:
La perfección no tenía nombre
y danzaba con nuestros cuatro pies
y nuestras cuatro manos.
Bebió, feliz, el agua de nuestras fusionadas bocas...
Imaginó que el instante podría hacerse una realidad.
Pensó bien.
Aquí está, en esta casa llamada memoria.
(Pero nunca sabrás
que también existe
en mi corazón).
Polisemia umbilical
La alegría, ataviada
del dulce de los otros siglos enamorados,
irrumpe en el zagüán de la casa
abandonada por el estío.
El cordel de plata
reforzado por doscientos sonetos de amor,
por cien mil caricias, por
elegías sin verso,
florece la polisemia de las palabras
en el ombligo de un gigante.
del dulce de los otros siglos enamorados,
irrumpe en el zagüán de la casa
abandonada por el estío.
El cordel de plata
reforzado por doscientos sonetos de amor,
por cien mil caricias, por
elegías sin verso,
florece la polisemia de las palabras
en el ombligo de un gigante.
La luz propia de las estrellas
Die Eine eingen-
sternige
Nacht.
Paul Celan
sternige
Nacht.
Paul Celan
Y dolía tu canto en los almendros
donde Dios bebe su aceite
para rehacer el amor en el mundo.
Has bebido la luz propia de las estrellas.
La eternidad se pinta la cara
para bailar contigo.
Ahora, sigue orbitar en soledad.
jueves, 6 de octubre de 2011
Todas las mujeres hemos sido Helena
"All women are not Helen,
I know that,
but have Helen in their hearts...".
-William Carlos Williams.
I know that,
but have Helen in their hearts...".
-William Carlos Williams.
Y yo, en la raíz del nombre
me llamo Helena,
a pesar de la miseria,
aún en tiempos de estar verde el trigal.
No sé cuándo, ni cómo,
manzana,
llegaste a mí para despertar este lamento:
inteligencia sutil
en mis brazos abiertos,
todo es nube y todo es silencio,
pues siendo lo que soy
debería callarlo todo de momento.
Hacer las paces con los aliños, olvidarme
del fallido madrigal.
A chile tostado me sabe la boca
y es dulce y es amargo
y es lo que me da la vida
cuando saco una parte de mi lengua
para entender al mundo.
Y es sabido que no siempre te entiende el tumulto
pues es un tumulto dentro de ti
lo que te orilla
a abandonarte en lo que otros
ya han probado en el vuelo de la gnosis y la poesía.
me llamo Helena,
a pesar de la miseria,
aún en tiempos de estar verde el trigal.
No sé cuándo, ni cómo,
manzana,
llegaste a mí para despertar este lamento:
inteligencia sutil
en mis brazos abiertos,
todo es nube y todo es silencio,
pues siendo lo que soy
debería callarlo todo de momento.
Hacer las paces con los aliños, olvidarme
del fallido madrigal.
A chile tostado me sabe la boca
y es dulce y es amargo
y es lo que me da la vida
cuando saco una parte de mi lengua
para entender al mundo.
Y es sabido que no siempre te entiende el tumulto
pues es un tumulto dentro de ti
lo que te orilla
a abandonarte en lo que otros
ya han probado en el vuelo de la gnosis y la poesía.
Personajes
A ciertas horas de la noche,
cuando la luz traspasa
el velo rojo que cae
cual telón ante mis ojos,
sueño las vidas de otros hombres
y sé que no estoy soñando:
un albañil en praga,
un bombero tomando mate el fuego de otros vigilando,
la bailarina exótica que lleva a sus hijos
a una escuela en los suburbios,
dos ancianos llenando el hueco
a base de palabras también huecas
(todo para no dejar que los nuevos respiren,
o quizá porque saben que el hombre
se renueva hablando de otro mundo),
el abogado ebrio con sus problemas
y su hijo navegando en las aguas de sus neuronas.
Cada cierta noche,
a cada cierta hora,
cuando el velo rojo no es más
que un simple pretexto para no desmentir
la inexistencia de la materia,
yo oigo las conversaciones de los aviones,
platico con los megahertz de un locutor ruso
y hago mutis cuando escucho
las policiales sirenas.
Todos los diálogos son posibles
Goethe, Moratín, Lope,
Molière, Beckett, William...
todos dicen algo,
algo así como ola versificada y repetitiva,
algo así como las vidas dentro de una vida.
Cada noche,
a cada cierta hora,
las vidas de otros respiran en mí
porque soy yo la que en ellos respira.
cuando la luz traspasa
el velo rojo que cae
cual telón ante mis ojos,
sueño las vidas de otros hombres
y sé que no estoy soñando:
un albañil en praga,
un bombero tomando mate el fuego de otros vigilando,
la bailarina exótica que lleva a sus hijos
a una escuela en los suburbios,
dos ancianos llenando el hueco
a base de palabras también huecas
(todo para no dejar que los nuevos respiren,
o quizá porque saben que el hombre
se renueva hablando de otro mundo),
el abogado ebrio con sus problemas
y su hijo navegando en las aguas de sus neuronas.
Cada cierta noche,
a cada cierta hora,
cuando el velo rojo no es más
que un simple pretexto para no desmentir
la inexistencia de la materia,
yo oigo las conversaciones de los aviones,
platico con los megahertz de un locutor ruso
y hago mutis cuando escucho
las policiales sirenas.
Todos los diálogos son posibles
Goethe, Moratín, Lope,
Molière, Beckett, William...
todos dicen algo,
algo así como ola versificada y repetitiva,
algo así como las vidas dentro de una vida.
Cada noche,
a cada cierta hora,
las vidas de otros respiran en mí
porque soy yo la que en ellos respira.
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