martes, 4 de octubre de 2011

Don't regret (el día más terso del mundo)

No me queda otra ropa,
me queda el destino.
Ese caballero que se rindió a tus pies
amado amante amigo,
el día que lo tocaste con la furia dulce de tus trompetas
y el excelso sabor de la libertad convertido en vino.
Este día yo viviré
para siempre
para mí
para lo que quise ser y tal vez no seré.
No me arrepiento
de haber amado cuanto paraje extraño
con mi miopía a cuestas pude ver.
Tampoco me arrepiento de la soledad
que me arrojó a este nuevo espacio,
porque supe entender
que para amante solamente estabas tú,
y a ti me entrego,
antes de mudar esta piel.


Para Arte

Corazón

Salto, salto,
los sánscritos los descubrieron.
Kurd, cordis,
núcleo amante, vida punzante,
sea siempre así tu rojo vibrante,
oh rubí de las gentes
las comunes,
las fuertes,
las extraordinarias,
las ausentes.
Brincos de la humanidad
acercándose a una melodía:
oh, que así fuera siempre la vida,
un constante salto de amor,
para entender que no hay muerte,
sino vida eterna,
mientras el corazón nos lata.

Para un amor sagrado

¿Qué sería de la piel
sin la brisa del otoño?
Este cuerpo se maravilla
a pesar de no oír tu voz
y sin embargo
entender que todo tú, amado,
estás en las raíces vivas
del universo.
[Es agarrar el corazón
desde su inicio:
tambor, tambor, dijo un genio,
brinco de todos los tiempos,
en sánscrito lo escribieron.
Es amar la savia
por su significante y no por el nombre,
es resplandecer en lo contenido,
mar de años en el olvido].
Tú y yo, amante eterno mío,
viajamos juntos este espacio.
Me llamaste y te di mi destino,
reformulaste mi nombre
y me sometí a tu lira.
Encendiste una luz
creyéndome aborto de la materia.
A ti van mis oraciones al dormir,
por ti sueño los planes que me quedan:
¿Qué sería de la piel sin la brisa del otoño,
amante mío?
¿Qué serían de mis lágrimas al sonar la melodía
o de mis pupilas dilatadas
frente al lienzo lleno de una colorida poesía?
¿Qué sería de mí si a ti
explicártelo no pudiera?
Raíces sin verbo,
amor,
tronco seco y espinas.

Al arte.

sábado, 1 de octubre de 2011

Felicidad otoño 2011

Que el presente
es esta flor naciente,
que los campos, a pesar del otoño,
bañan sus mieses con los mirlos de oro y sol.

Que estoy feliz, porque he sido valiente:
sólamente los bravos
atraviesan el umbral de la tristeza.
Los vencidos se divisan en el oriente,
mi vuelo en cambio, es hacia arriba,
donde las estrellas no mienten
y se renueva con su luz
la promesa del universal amor.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Catorce días (notas para)

Notas para catorce días de nueva vida.
Mis ojos, sus ojos,
los zafiros y los vidrios de colores yuxtapuestos
en el lienzo que jamás muere
ni se olvida: la piel.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

De eso se trata

Que el paquete ya está en tus manos, dices
y me agradeces las estrellas.

Poesía... de eso se trata la vida,
y te mandé un beso.

De eso se trata, es en serio,
de dar en un beso la savia bruta del amor,
la cura universal contra la melancolía,
de gritar en silencio el corazón
mientras el tálamo se agita.

Porque eso
es aquello en piedra/verso/beso
que te he dado:
soy diamante, a veces he sido grafito.
Mi piel es mi libro universal
y el cielo es el papel
donde tracé el gran poema
para que pudieras dar con las estrellas
que, calientes,
te hablan de lo que en palabras no te di
pero estuvo ahí,
hablándote
de la maravilla que ha sido vivir
un instante
en tu marmóreo pecho,
Adonis del XXI,
leche sacra, réplica del canto de los dioses griegos
en esta última estación universal.

martes, 27 de septiembre de 2011

El viento amante

El viento nace
desde el vórtice del cuerpo amante
amado amante etéreo
ser de fuego en las lenguas del aire
errante
El viento gime
como la mujer en el tálamo
a la hora del amor el hecho
amado amante etéreo
ser de fuego en las lenguas del aire
errante
El viento es luna y es tarde
el viento no tenía nombre
hasta que llegó tu cuerpo
amado amante etéreo
ser de fuego en las lenguas del aire
errante
El viento grita
y se parece a mí
y a mi nombre sabe
amado amante etéreo
ser de fuego en las lenguas del aire
errante...

Piedra

Pero tu voz es piedra
y en ella quedaron grabados
los signos de mis gemidos y mi canto
Y por tu voz de piedra
mueren
los pétalos de la pasión
que día a día tu filo pétreo arrastra
hasta volverlo tuyo y dejarme en blanco.
Tu voz es mi piedra
aunque ninguno de los dos ya crea
en los amuletos mágicos.
Tu voz es mi piedra,
roca donde me abandoné,
marfil donde vibraron mis cuerdas,
marmóreo sitio que visito a diario
cuando constato
que tú, lumínico asteroide,
vuelas lejano de mi piel,
diáfano vocablo de dios griego
olvidándome, ya.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Nota del dhl

Aquí, / entre la luz morada del papel, / habita el registro de tu caminar por el desierto: / voces, imágenes en movimiento, letras impresas, / la memoria colectiva de tu recuerdo. /

Pero el verdadero registro de tu andar, / demiurgo, generador de estrellas danzarinas y de universos, / está escrito en el libro de mi piel. / He invertido, desde el domingo, / el reloj de arena de mi cuerpo / para contar el tiempo / que transcurrirá desde mí / hasta tu nuevo arribo aquí, el páramo del silencio, / caballero del sonido y el canto, / ahora que usted lo ha llenado de luz. //

domingo, 25 de septiembre de 2011

Extravío del Ángel

En dónde estás, ángel,
vuelo intacto sobre el margen
de la vida azul y la precolombina,
que solo en aguafuerte ahora te veo.
Adónde tu risa,
adónde tu espera tranquila,
tus manías de contener el azúcar en tus manos
para dárselo al mundo.
Tus vestidos antiguos de la terneza
encontré diseminados en el camino
[y eras monte y eras desierto
y eras olvido nuestro,
el de mi boca y el de mis hermanos
cincelándote un nuevo vestido con nuestros pecados].
Adónde, marmóreo canto tallado en tus dedos,
deseo en reposo del pianista,
escultor enamorado ocultando su humilde beso,
que el viaje a Ítaca y a Lacandona
quedaron varados en tus pies tibios.
Yo por ti mi voto de soledad renuevo.
Por ti la flama de mi garganta,
por ti la oportunidad de un libro de nuevos versos.
Sólamente dime adónde,
ángel,
encuentro de nuevo la llave
para fundir en ti, como antes, mi sendero.

Condéname

Júzgame las malas metáforas
las inacabadas metonimias
y el ripio de mi ritmo.
Condéname, si quieres,
a no saber dar un pie con las letras,
después de ti,
callada, estruendo nocturno,
himno avivado de mi piel
bajo tu cetro.

Al final sabrás que puedo dejarlo todo,
incluso la poesía.
Puedo dejar de intentar hablarte de poeta a poeta,
pero jamás podré dejar
de expresar el agua, el magma,
la saliva,
las ganas, la vibración escondida,
que tú supiste conquistar y fundar
al hacerme tu mujer.