martes, 3 de junio de 2014

Dientes

Ocho, la luna luna
ocho dientes, ocho excesos
mi cuerpo hablando ardor
mientras entre tus fauces, lobo de amor
me recuesto.

Ocho almendras desde tu mano
hasta mi otra boca,
ocho manos, una araña de sexo
iniciando la cama cama.
Que los días miserables
vayan y se apelmacen entre las manos
de presidentes y curas
soldados con ansia de sangre
y empresarios locos de poder maldito.

Que sus días se conviertan
en su pan de caño y cianuro
e inunden sus placeres de un aroma
a derrota embravecida
porque no hay más dios.

Y que a nosotros, Amor,
nos juegue el tiempo
como un perro niño lamiendo nuestras caras
o como un hada
que al salir del bosque de Shakespeare
su visión de almendro y verdura luciérnaga
nos regaló.

Que un día miserable más entre nosotros
se proscriba, Amor,
buenos días, Alma Clara,
la luna nos dejó un soneto
y era de amor de mí para ti
que dormiste a mi lado entre las índigas nubes.

Hoy es el día de nuestra vida
y no levanto edificios
ni proclamo leyes nuevas.

Te digo perdón y lavo este lado de la vida.
Te digo te amo y mi mundo funciona.
Medias lunas dentadas 
tus regalos de fuego como tatuajes.
Pasión se escribe con a de aire y agua
y con ansia de furor por tu delirio. 
Mi niño brincando los cuernos de la luna.
Caminito de leche voy
hasta dar con tus ojeras,
arroz con agua del cielo
bajaré de las nubes.

Te daré un oso de felpa
o quizá la amnesia de los verbos
para contarte que naciste hoy
y ayer y la semana pasada
en el almanaque solar de mi cama.

Verdad que no hubo antes
estrella tierna que me alumbrara,
verdad que nunca había sentido
la luz bajita de los claveles
cantándole agua a las ranas del sol.

Mi niño galleta
mi canica brillante de amor.
Ruge más, lobo amigo mío
hombre costilla que de entre la furia
nuestra, la de las estrellas ocultas
nace.

Yo te amaré más porque no quiero
otro bosque, otro aullido.

Entre más te amo
yo dejo de ser pequeña santa
y ya sólo soy la puta diosa que todo lo mueve
hasta el éxtasis del mar.
Háblame, Olivo, de los hilos de Horacio
construyendo esta tela
por donde mis ojos ya no pueden ver
ni mi boca habita su palabra.

Háblame, tierra, del trayecto
de las nubes de Virgilio
y su condensado paso
por el muslo de mi amado.

Que todo es musgo y liquen
si él no da la primavera,
que todo se vuelve palimpsesto
cuando su voz aquí se estalla

inmarcesible canto de ónix y semen
cuchillo de oro que desuella mi sordera.
Y más que el verbo
el principio son sus manos. 

lunes, 2 de junio de 2014

Amor mío que callas
y rompes esta rosada marea
con el madero de tu seco silencio,
amor que hoy no vino a mi ventana
y no giró su rostro en el andén
ni tomó mi mano cuando perdón
le pedía a tu mano.

Soy endeble y de corazón líquido
éter inmenso que tu alma
abrasar con sus brazos
de hambre de ti quiere,

soy la no heroína
una colina de días y misterios
entregada a ti para sembrarte más alegrías
aunque a veces te regale sombra y duda.

Te amo, sí,
como el pan a la miel y también
como el rico a su dinero
y también todos los días
como una mujer ama al sexo de su hombre.

Te amo como la niña a su nido de aves
y como el niño a los mares lejanos
instalados en sus maquetas de cartón.

Junto a ti esta noche lloraré tu ausencia
y perderé el miedo a decirte que me pierdo sin ti
aunque me veas aquí,
guiándote con la yema azul izquierda
el camino de mi casa
que es tu casa y siempre lo ha sido.

Todo es turquesa y ámbar
mientras tus ojos atardecen.
Todos se vuelven comerciantes de plumas del viento
Fabricadas porcelana entre dichas
por un amor tan blanco
como tu nombre despojándose
como un río.
Otra vez el misterio del tiempo
su cruz, su avenida
su muslo apoyado en mi muslo
alborotando la fe inextinguible.

Creo en la sal de mi moreno
al morir la teoría y brillar la tarde.
Creo en la búsqueda de lo sublime
cuando sublime es ya y nada importa.

Creo en la religión de la primavera
los abrazos de ti, ardiente nuclear
ataviado de la música de junio.

También creo en la inercia del espanto.
Ven y adora estos minutos
donde te he de encontrar
a través de la poesía.
Ojo de ópalo y azerí a
virtud de ciegos dominando olas.
A mi tesón le sobra tiempo
y lo enciende tu amor.

Por eso este amor de junio
en un asfáltico beso.
Esta luna cantante
de tu pelo plateado a mi favor.