martes, 4 de marzo de 2014

Entre todas las riquezas posibles del siglo
yo sólo requiero 
tu voz en mi cuerpo 
tu mano trenzando signos de amor en mi aire
tu pranah en mi sangre
tu pensamiento en mis poros
tu amor en mi tazón y en mis ropas
en mis poemas y en mi espíritu
tus ojos, tus ojos
en mi hoja llena de palabras 
sinónimos de mi amor 
por tus elementos guiando mi noche. 

Y así lo he tenido
y así deseo que su marcha continúe. 

Entre todas las riquezas posibles del siglo
yo sólo requiero
venerar tu hora dentro de mi floreciente tiempo,
amarte infinita
incluso más allá de esto que tocas
y tiene lindes. 

Yo sólo requiero ser tuya
para seguir escribiéndome 
una oda en el corazón 
dedicada a tu latido. 
Retumban en mi garganta
las danzas atávicas de la alegría
un estruendo cordial
entre las horas benditas
polifonía marcial perfumada de flores.

Sé que estoy a punto de estallar
en la repetición de la única palabra
que viene a mí en el trance.

Gracias.

Por la Gracia de amarme
y por dejar que mi imparable, inagotable amor
te llene el Día.

Misterios gozosos

A mis ochenta te amaré
igual que lo hice a los dieciséis
y luego a los veinticuatro.

Siempre estuviste ahí.
Mirándome en la menarca
atrayéndome en la biblioteca del desierto
vistiéndome de libertad
besando los golpes.

Estarás ahí con todos estos sueños
calados en fuego y besos sagrados
tu semen lleno de poesía
y tu amor para mí
la que al fin entra, triunfal
a un mundo raro
hermoso
caleidoscópico.

Como tu mano cuando me escribe
los reales mandamientos de dios
y el rosario de besos
para la noche.


lunes, 3 de marzo de 2014

Llueve.
El patio a punto de piscina
me habla de mí
de mi terquedad del impulso
de ser cohete con rumbo a tu planeta
de tu dulzura que me oye con sus manos de noche tibia
de tu paciencia ataviada de rock y palabras elegidas
minuciosamente
como un joyero que cada día
inventa una corona
para mí
la más rara de las mujeres
la que te amará más que ninguna otra
la que te necesita porque así es
y no le da muchas vueltas al asunto.

Y así,
minucioso
perfeccionista
lento, como poesía
me vas tocando sin tocarme
un lunes rarísimo
donde te digo, por enésima vez
que estoy enamorada de tu orbe.
Vence mis olas inquietas
contando memorias hacia todas direcciones
hasta constatar
que ciegamente puedo llegar a ti.

Envuélveme en un café a las cinco
dime la canción que hemos escrito
para las tardes de lluvia
cuando tus flores y tus canciones me iluminan
y dejo de maldecir el asfalto mojado.

Tengo un cabello ensortijado esperando por ti
por tu libro y tu abrazo
y también por la danza de tu cuerpo
sobre el mío.

Coronada de tu amor helicoidal estoy
y es que eres tan grande...

domingo, 2 de marzo de 2014

Fuego y niño
amigo y maestro
amante amado
en las brasas y en la ternura
te honro y te amo
en la saliva y en el silencio
mi mano signos nuevos
escriben para tu corazón.
Muy hondo, el corazón
en la no palabra 
y completamente cierto

mi corazón negro y su vigilia
te ofrenda como la mariposa del sol 
que tardó en nacer. 

Ábreme las alas con tu canto
cúbreme de polen y miel sus líneas. 

Muy hondo, nuestro corazón
almíbar para tu cuerpo prepara. 
A esta hora, cuando la mujer te inunda
de fuego el sueño iniciando
emerge la nana que viene por ti
para acunarte hasta la mañana blanca.

Eres mi niño, mi país nacituro
mi terreno de plantitas de savia y promesas de olas policromadas.

Eres mi niño, mi muchachito amado
y yo soy tu sábana amorosa
que nanas indígenas te canta.

Makochi pitentsin manokoxteka pitelontsin...

La mujer de magma
caminando va contigo en la nube.
Te monta a horcajadas
mientras yo, tu nana,
brisa de lentejuelas y azúcar
la colcha te borda mientras canciones de cuna
te canta.

Makochi kochi noxokoyo 
manokoxteca noxokoyotsin...


A esta hora, cuando la piel de la hembra
su jugo tamiza para entregarte el alma
estoy yo, mi niño,
mirándote enamorada.
Tengo mi voz amante cosida en terciopelo
su registro mojado en ámbar y leche tuya
entonando las palabras de nosotros
los amados amantes.

Porque la noche es clara y suena a jacintos
porque tu cuerpo vibra en el mío
a un segundo de distancia.

Lullaby (for the man who I love)

Escondido en la tersa noche está
tu latido de león y niño.

He de arroparte en mi luna
hasta que duermas
he de volverme caricia silente
hasta hallarte despierto, feliz
danzando en nuestra nube.

He de fabricar pinceles con mi cabello
para teñirte de índigo y añil
tu perfil
antes de que tus piernas
de nuevo la ciudad venzan.

Escondido en mis pliegues está
mi corazón amándote
con liturgia y laicamente.
Amo el cielo tibio
las diletantes flores
amo el arroyo desaparecido
en la instantánea campiña
a tres kilómetros de la nada.

Amo las casas de cantera
sus ladrillos hechos en época de risa y mañana.
Amo la suavidad del estéreo
ejecutando violines
mientras el grafito sobre un papel baila.

Amo el silencio adornado de aves.
Amo el aroma de mi cuerpo
evocando tu rayo fecundo.

Y por eso es que no preciso
mediar palabra con este mundo.

Ámame pues, así, Mi Alma,
que mi universo es tuyo
porque desde tu primavera decembrina
yo vuelvo a ser
este extraño, amante, enamorado canto.