viernes, 7 de febrero de 2014

Muerde este seno arrojado
a la brasa de un mar felino
teñido de amaneceres.

Muerde este seno dolorido
que a la espera está
del filo de tu diente
flor dentada, nube que sierra el temor
para elevar un templo a los placeres.

Muerde este seno de Marte enfurecido
rompiendo el fuego silente.
Hilos de plata
ven y teje en mi vientre
la luz exquisita de tu aroma
tus labios de sol rojo y negro
hablándome del río
que habré de ser
cuando mi mano con tu mano
dios
héroe
muchacho sin remedio divino

toma.
Quién por el fuego quién
quién caminaría sobre él
atajaría las zarzas ungiéndoselas en los pezones
enlazaría las llamas desde el ombligo.

Quién inmolaría su tiempo al fuego
quién

Mírame y verás
que todo ha sido cierto.

Tócame y me vencerás
porque tu mundo

todo es posible.

Fuego nuevo

Y que un vuelco de Su ola te cubra de sal
niña
la muerte de los hilos tristes de tus ancestros
difuminen su maleficio de tu falda.

Y que un puñado de arena suya
te amase las caderas todas
te arranque el corazón y lo coma
esta noche de luna creciente.

Eres la manta y el vestido solar que al fuego llama
mujer
eres la rosa y la cuenta
palabra de mujer
que anida el tiempo.

Desliza tus yemas sobre el segundero
acarícialo como al ritual
de adorar su vientre
su dermis
sus cuencas repletas de vida y otra más.

Cincela su sexo con tus signos
haz de nuevo emerger la virtud de la materialización
de los volcanes.

Niña, que un vuelco de amor y suerte
te traiga a tu amado
una noche que deje de ser ingrata
noche de fuego nuevo
como la que vives con tu hombre.

jueves, 6 de febrero de 2014

Oscuridad espesa
no hay otra después de tu carne
adentrándose a mi noche
bosque, selva
dos amantes formulando el caos
dos bocas pronunciando su universo.

no hay más umbra ni tristeza
pues tu saliva milagros hace en mí
al nombrarme tuya
y tu semen me exorcisa
de los errores del mundo.


Cabañas (la pupila)

Cómo se abren las caricias niñas
los ojos niños
su asombro

vamos, dime, perfil tallado en luz naranja
que tu beso en mi cuello me lo diga, anda.

Sentados sobre la banca
frente a la infancia nos daremos la primera señal
tú mi alivio dentro de mi sangre
yo tu remolino floreciendo palabras vírgenes
(te amo, estoy a tu arbitrio).

Cómo se dice quédate conmigo, niño
te he estado esperando
un silencio y treinta años.

Enséñame las puertas para perpetuar tu risa
vuélveme la mujer merecida
por tu corazón inmenso.

Cómo se toca a los reyes, señor
dime cómo se dibuja la poesía en la dermis.

Abrí mis ojos y ahí estabas
tomé mi cuaderno y tomé la primera nota...
La primera vez
crisálida a fuego lento
mariposa ígnea entre tus muslos.

Una lágrima de azúcar
enamorando tu carne.

Moví mis caderas para hacerte llegar
la palabra amor que en mí navega
y corre como linfa
cada vez que tú nuevos caminos
vas poblando.

La primera vez abrí mis puertas
definitiva, decidida
entregada a tu grito o a tu palabra.

Un momento más
y me habría vuelto tu sombra.
Te di mi sangre para que la bebieras.

Me dijiste hechicera cuando tú eras
el alquimista.

La primera vez te acaricié la espalda
y toqué a tu puerta con humildad
para poder entrar en tu campo rojizo.
Tu vientre de aire fecundo
lo que yo necesitaba para morir mi vida
y renacer a tu lado.

La primera vez comenté a los dioses
que finalmente habías arribado.


Para ti, Ramón, por nuestros dos meses

miércoles, 5 de febrero de 2014

En quince días
ni siquiera Dios pudo contener el mundo
en su mano o su sexo


a saber cuál sería


No me importa.


En quince días
no nace ni se prueba una teoría
no se reescribe el Torá
ni se inscriben alumnos nuevos
en Babel.


Quince días son para borrarse
desde la nada y por el útero
una moneda no fabricada
echada a la fuente
 de los Milagros.


Amor,


Milogro sería enfrentar los segundos
y salir avante de la espera.
Llegó tu paz hasta mi montaña
evitaste aludes apenas la misericordia de tu canción
eres inmensamente rico
tu fortuna la destinas a esta ave


que por ti parió
un Nuevo Canto.


Amor en latitude insospechada
estas caderas durmiendo hasta encontrarte.
Sagrado
tu rastro de miel
agitando mi bandera.


Sagradas la cuenta roja
sus pétalos de sal
provenientes de tu espiga.


Sagrado miércoles
con tu voz besádome la hora media
sagrado alimento
tu carne y tu paz
desde la plataforma de luna.
Rosa roja
tus dientes adentrando su perfume
cuatro huellas de pétalos
cristales rojos
rubíes
sobre mis caderas.


Rosa roja
la hermosa hora veinticinco
donde todo es líquido
y es nuestro.