viernes, 28 de diciembre de 2012

Oda a los treinta

Treinta son demasiado amor
demasiado rencor
demasiada esperanza en el otro.

Treinta son demasiados recuerdos elaborados
varios columpios
hablando de la tristeza que presentía.
Treinta son demasiadas caricias
demasiadas mentiras
demasiado cansancio
demasiadas vidas en una misma jarra de agua
demasiada agua brotando
desde donde no pudo brotar la vida
demasiadas pláticas
demasiadas casas, personas
demasiadas páginas subidas a mi caravana.

Yo no perdono al tiempo
pero él insiste en que deje de odiarlo.

Me ha dado una piel ajena a los años
yo sólo quería hombre, casa, dos hijos
tres o cuatro bailes, canciones para la tarde
leche tibia para dormir a mis vástagos
azucenas para cuando él regresara muy cansado.

Yo no perdono al destino
pero él insiste en que deje de manipularlo.

Me ha dado estrellas para mi camino.
Yo nada más quería tres libros
una casa grande en la playa
sus ojos ígneos
tres toneladas de papel, una mesa
y las plumas que mi Tigre le robara
al atardecer.

Yo no perdono al amor
pero él insiste en que me vuelva universal.

Me ha dado un corazón a prueba de abandono.
Yo sólamente quería
tres canciones de cuna
una madre inocente
un padre vivo
una hermana libre
un hermano músico
un hombre enamorado de mi cabello
y una manzana feliz
para compartir al indigente.

Treinta son demasiado amor.
Comenzaré de atrás para adelante
hasta quedar de nuevo vacía.

Santamaría del Olvido

Grito
grito
llanto
estornudo
envejecida ando
entre los libros
y tu cara
sin caricias
este cabello anidándose
en mi pluma
alguien ha dicho o visto
el brillo de tu guante ígneo
alguien me ha contado
que es breve tu ausencia
aunque yo me tema
que nunca el retorno
alguien me ha exhortado que rece
a SantaMaría de las olvidadas
prefiero leer a Sor Juana,
Virginia o Schopenhauer,
alguien me inunda con sus ojos tristes
y yo en verdad
quisiera quemarlos
en estos días
no tengo pomadas para la cura.
Alguien me dijo mentiras
haciéndose pasar por sabio
yo me compré un seguro contra espinas
y de cualquier modo
evito los espejos.
Canto
canto
hay alguien más aparte de la oficina
¿?
Alguien me dijo que brillaría
pero es que olvidó contarme
de una caja de zapatos...

Regalo de cumpleaños

Amor
olvidé decirme
que no dibujaras
tu plan macabro en mi vagina.

Amor
sé que me olvidarás
cinco meses después
del destierro del paraíso.

Amor
sé que me usarás en tu contra
para justificarte
frente al espejo

y también me olvidarás
porque llegué a tu casa
en calidad de prenda
(una pantaleta, el brasier perdido
la pulsera que adrede olvidé
bajo tu cama blanca).

Lo sé todo porque he sido tu madre
y tu muñeca
tu prolongación y tu alacena
el mito y el ave
el canto sin testamento
ni testosterona.

Amor,
cuando cumpla mis treinta
no preguntes si te he amado
porque dos días antes
estaré estornudando el adiós
que un buen día
dejaste, desde primavera,
cantando nieve en el congelador.

Letra posible para un tango

Música para la amnesia inducida.
Aún tengo cristales
sueños
zapatos sin la tapa izquierda
llanto para una pintura
postales de mi pelo rojo
la sonrisa de mi otra lengua
(extraño París desde que aprendí
a hablar de mi patria)
dos calendarios sin sincronía
tatuados en mis nalgas
y tres o cuatro terrones
para cuando arrecie la ceguera.


domingo, 23 de diciembre de 2012

Hombre binario

A esta hora de entender el mediodía
pienso en hombres de ciencia
hackers y mataditos
capaces de buscar en google
a través de fórmulas heresiarcas,
parajes de otra lengua,
-la líquida,
qué significa el que ella les haya sonreído
cuando ella no dio sino una señal
de misericordia.

Al espacio

Querido espacio,
tengo la bala cubierta de carmesí
temerosa de ti
incendiando el trayecto.

Nada nos une a mi palabra pretérita
ni resquemor ni fortuna
ni melancolía ni esperanza.

Nada, excepto la limosna de creer
que hemos sido música
a pesar del viento.

Nostalgia 23 30

Dentro de mí,
estas puntas de la raíz
uniéndose hasta formar el eco

dentro de mí
el paso abierto del perfume,
acaso ya soy este sándalo mudo
esta mirada, una seña de aire.

La esquirla con la que bendigo la ausencia.

Dentro de mí,
la llama triple, un beso innombrado
aquella luz por el espejo del auto
tallando a imagen y semejanza
el domingo

dentro de mí
la parábola del escarabajo
tres vidas, un océano a punto de espejo,
el hermoso silencio.


domingo, 16 de diciembre de 2012

A una cajera

Señorita, permítame hablarle
sobre la inquietud
de los últimos cinco días
en este mundo,

cómo las agujas se revuelven
y nombran por los apellidos maternos
a las mujeres tristes
como usted o como yo
nueve veces
hasta no quedar
rastro de hombre alguno.

Luego, con las cenizas de hombre
pintamos nuestros cabellos,
los mezclamos con ruido
y llanto
y los damos a beber
a ese otro mundo
que está más o menos ahí

donde su dedo señala
mientras envuelve con mudez y cansancio
mi vestido.

Sueño

Eran mis manos niñas
apagando las brasas
de mi carne adulta.

Un arrullo, un solo
un jilguero en tránsito.

Madre, en sus rayas ígneas
he perdido el canto.

A minutos del sol (2)

Es de mañana

Otro cardo en el canto
para aliviar la ausencia.
 

Duraznos luz

Cuatro días
para besar
el incendio.

Padre, en sus ocho ojos
me he perdido.
Llego a los treinta duraznos luz
sin fuego
para merecer el fuego.

Madre, en sus cuatro cantos
perdí el mío.
Mi fruto se ha ido
entre los pliegues
del tiempo.