Pero a la primera noche
siquiera pude escribirla
ovillo mirando nuestro beso
crisálida a medio morir
con tanto espacio para tu espalda en mi cama.
El primer día fue comparativo:
ayer tenía tu luz y hoy ni un foco
me hablaron acosadores del trabajo
cuando ayer oía tu ven a mí, mi niña
no tuve hambre y sin embargo ayer te devoraba
lloré detrás de los ojos todo el tiempo
ayer lloré de amor desde mi sexo para el tuyo.
La segunda noche
esta noche
remojo un trozo de mi corazón
en la leche que aún me queda
de tu embestida brutal y santa,
apeo la desazón del lagrimal
y no lo consigo.
Me estiro. Mis cabellos
mis pezones
mi brazo izquierdo
el corazón y su arteria.
No alcanzan para tocarte.
La segunda noche habré de tejer un blues
a tu salud y desde tu nariz perfilada
de tu rostro mío tan besado por mi cuerpo
e intentaré una sinfonía a la primavera de tus piernas
pero sabré que será tarea para la tercera o cuarta noches.
La segunda noche verteré yerbas para dormir
y no lloraré tan despierta
porque lo haré durmiendo.
martes, 4 de febrero de 2014
En lo profundo del escritorio, la tarea de ser supermán de libros, y yo con mi conciencia intranquila por exprimir tanto tu vía láctea:
Aún así llegas y tocas la puerta. Tus flores, mi motivo. Salto de gusto (otra vez, y me duele el gimnasio): soy una tonta que al fin acepta que sin la anagnórisis de tu amor seguiría viendo muros detrás del terciopelo. Eres el hombre más bello del mundo y no me explico a santo de qué, pero el caso es que dios me trajo tu amor y eso es como para dejar de escribirle amarguras al mundo y dedicarse mejor a saltar entre las nubes y el asfalto.
Hoy confieso que desde enero inicié la tarea de explorar otras aristas a la frase te amo. Quiero merecer la dicha de que sea así, de intentarlo todo por ti, para ti. Tú, mi fuego alado.
Una computadora no suple nada / excepto las inmensas ganas de llorar / amor / la ciudad me está dejando sola.
Un poema / tres palabras / canciones del silencio / no son suficientes para formarte de mi arcilla / y amarte de sol a luna / en este lugar.
Yo por ti conocí el llanto / y es de amor.
Me haces falta.
Un poema / tres palabras / canciones del silencio / no son suficientes para formarte de mi arcilla / y amarte de sol a luna / en este lugar.
Yo por ti conocí el llanto / y es de amor.
Me haces falta.
Rastro
Te miraré
en la diafanidad de tu galaxia
puro
baile de mar que fui
para contener tu magma.
Llevaré tu nombre escrito a mi costado
cuatro puntos de herida de guerra amante
tu corazón latiendo para mí
yo,
la alfombra de luna para tu mano
leona que te guarece entre sus fauces
la del amor humilde para tu corteza
la que no huyó ni se escondió bajo la piedra
porque ahora pelea por amar tu mirada.
Muérdeme de nuevo
hombre
y sabré el camino.
Lávame con tu agua
río
y la pureza en mí seguirá tu cauce.
lunes, 3 de febrero de 2014
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