sábado, 14 de enero de 2012

Arrobamiento

Visto.
Habitado.
Mudo.
El viento sucumbe frente a ti,
Calipso entre huizaches.

Locatel

Un ángel
habita en el desierto.
No saben sus generales
ni precisa que lo abracen.
Solo
una oración ha pedido.

Canción de los grillos

Una bendición cantaste
desde el centro de la noche.
Ánimas solas, blancas
acompañaron tu sinfonía.
Brilló la música en tu playa.

Pendientes

Antes de que se me olvide tu fruto
(antes de que me borre tu tierra)
colocaré cuatro palomas
en las esquinas del universo que dejaste
(quemaré mis pies entre la arena).
Cuatro palomas recordando
los nidos donde nacieron.
(Si no quedo yo, quedarás tú para siempre).

Antes de que se me olvide tu fruto...

Alfa-omega

Atávico y espiritual.
Así te vestiste el día de mi bautizo
entre la luz y los tatuajes
del camino.
Entre puntas de flecha
y corazones de cuarzos
tejidos en tu canto
me enterrarás,
espiritual y atávico
cuando el día llegue.

Presentación del desierto

El oro del viento
lo tengo aquí.
El rubí de los tiempos
explota entre mis manos.
Soy el canto de lo que fuimos,
el silencio de lo que buscamos.
La luz de todos los dioses
aquí descansa.
El oro del viento
vive en mí.

miércoles, 11 de enero de 2012

Interpretación de un mapa estelar

Aré la tierra a ciegas hasta dar con tu sonido.
Haré de nuevo los mares hasta crear un sitio
para albergar tanta risa flotando aquí.

martes, 10 de enero de 2012

Adoración

Que sea nuestra adoración a la suprema inteligencia
(la poseedora de universos de letras cantando
la belleza en este otro lado del mundo;
la conocedora única de los pliegos y sus signos
contando otros tiempos
donde persisten la verdad de la gracia y los sentidos)
la que nos vuelva a unir
en un puente de saliva y besos.

Lo que ha reunido el Arte
que la banalidad y el reproche
o la inarmonía de los cantos modernos
no lo degrade nunca.

Viaje

Envíame otro millón de besos
para que nunca se extinga
la pintura de tu rubí diluido
con el que pintaste dulzura en este desierto
ahora tan lleno de nada,
ahora tan lumínico por tener hambre de tu fuego.
Oro soy si tú vuelves tu mirada,
oro cada noche para reconocerme en ti
un instante.

Vicio

El día que nos besamos
comprendí las palabras pureza y libertad.
Afuera, resguardada en mi carro
observé las estrellas
brillando en complicidad.

Era madrugada dominical.

El día que nos tocamos
saturé mis vértebras de tu imagen
y vibré como jamás
pudo vaticinarlo una pila de libros
la Biblia o el Magnificat,
los mantras hindúes o los caligramas perdidos.

Era húmedo septiembre.

Se me hizo vicio contar con la fuerza de tus labios.
Se me hizo vicio gritar hasta olvidar
este mundo absurdo sin lugar para mi nombre.

Es enero dos mil doce
se me ha hecho vicio esperar otra vez tu voz.

Exterminio y paz

Esta noche me depilé el sexo
porque quería ver morir
cada uno de mis veintinueve reproches.
Ojalá vieras mi media luna
limpia de llanto
a punto de llenarse de risa febril
a punto de explotar para ti,
tú, que lo mereces casi todo
(excepto los lamentos).