sábado, 11 de junio de 2011

Soñé ser tu postal

Ayer soñé ser tu postal
para que tus manos de viajero imparable
escribiera en el dorso de mi cuerpo
las palabras que yo veo y siento
y sé que son tuyas
como la seda roja en el cielo
al caer la tarde sobre la carretera.

Ayer soñé ser tu postal
para que mis pechos te dijeran
las canciones del amanecer en el desierto
cuando no estás para oírlas
y mi voz es miel que anima
a darle tu rostro al viento
para que lo haga eterno.

Ayer soñé ser tu postal
y mis muslos y mis caderas
eran las montañas violetas bajo
el amante sol
que no da tregua hasta dar
con el punto exacto del grito en la tierra
y sus rizos eran los tuyos
navegando en el mar de mi vientre.

Ayer soñé ser tu postal
y escribí en mis ojos
que no importa
tu dirección ignota:
yo sé dónde está tu espíritu
y ese fue mi destinatario.

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