Virginia
aunque a ti te parezcan gentes
de un modesto color ratonil
quiero que sepas
que ellos cargan piedras en sus bolsas
a falta de dulces
y no piensan en el mar
salvo cuando hace frío
y optan por imaginar la playa.
La bondad está en todas partes
y su ingenuidad estriba en darse
como tú no lo supiste hacer
pero bueno,
es que tú tenías libros tan maravillosos...
viernes, 31 de octubre de 2014
Horal
En el mullido abrazo de mi cuerpo
a veces oigo tu ruido
como un alacrán vencido por los mares
y a veces también reconozco
que eres armonía antes que estatua
y tu belleza radica
en las mil y una lágrimas
que transformas en pan y semen.
a veces oigo tu ruido
como un alacrán vencido por los mares
y a veces también reconozco
que eres armonía antes que estatua
y tu belleza radica
en las mil y una lágrimas
que transformas en pan y semen.
miércoles, 29 de octubre de 2014
Son azules
los cantos de listón de las mujeres
de mi casa
Mi casa de verde ópalo
de cintura de ámbar
y dos o tres peces
para hablar con las coladeras.
Son dulces
las alhajas del corazón
de las mujeres de mi casa
Mi hermana de nube y pastito
mi excéntrica hija heredando
el rojo de su madre
porque ella es estrella
la cocinera de todos los vientres del mundo
escondiendo en el tamal el corazón
hirviendo las pieles
para que siempre haya nueva carne.
Son perfectas
las mujeres de mi casa
mi Casa X
la de la luz imposible de olvidar
en la materia
son amores, las cuentas del Collar
de las mujeres de mi casa
Una a una, tejemos mantras
y con ellos los dioses tranquilos
y con ellos la esperanza.
los cantos de listón de las mujeres
de mi casa
Mi casa de verde ópalo
de cintura de ámbar
y dos o tres peces
para hablar con las coladeras.
Son dulces
las alhajas del corazón
de las mujeres de mi casa
Mi hermana de nube y pastito
mi excéntrica hija heredando
el rojo de su madre
porque ella es estrella
la cocinera de todos los vientres del mundo
escondiendo en el tamal el corazón
hirviendo las pieles
para que siempre haya nueva carne.
Son perfectas
las mujeres de mi casa
mi Casa X
la de la luz imposible de olvidar
en la materia
son amores, las cuentas del Collar
de las mujeres de mi casa
Una a una, tejemos mantras
y con ellos los dioses tranquilos
y con ellos la esperanza.
Credo de amor
La gente sabe no florece
el verdeazul de tu globo ocular
enmudeciendo bajo la trinidad de mi copa.
Transita la gloria sobre sus cabezas
sus almas exigen una estación
auricular, primaveral
sólo por ver si esto de los dos
es completamente cierto como el agua
La gente olvidará un día nuestros nombres
y se vestirá del anís y miel de nuestras cobijas
guardará en su seno dormido
cada beso a desierto abierto
cada caricia en el cielo sostenido de paz.
Pero tú y yo nos amamos
el resto sólo importa
cuando la vida se nos mete en los bolsillos
y giramos la cabeza
y estamos ahí, rama y fruto,
unidos.
el verdeazul de tu globo ocular
enmudeciendo bajo la trinidad de mi copa.
Transita la gloria sobre sus cabezas
sus almas exigen una estación
auricular, primaveral
sólo por ver si esto de los dos
es completamente cierto como el agua
La gente olvidará un día nuestros nombres
y se vestirá del anís y miel de nuestras cobijas
guardará en su seno dormido
cada beso a desierto abierto
cada caricia en el cielo sostenido de paz.
Pero tú y yo nos amamos
el resto sólo importa
cuando la vida se nos mete en los bolsillos
y giramos la cabeza
y estamos ahí, rama y fruto,
unidos.
Agua abierta
Clementina, los diques
los mares, mujer, se anidan
en tu pelo de nieve y lima
Clementina, las olas
tu espeso pudor
aligerándose con la brea.
No intentes más el faro,
los galantes naufragios
para socorrer a las ánimas
que habitan los países mudos
lejanos, llenos de sirente amar
sus coplas como batallas
y sus épicas como canciones.
Clementina, las uñas remojadas
en el beso del marino
que en belleza su semen refulge
y su alma vomita el anclaje
qué besos das, mujer avispa
que hinchan la dermis y luego duerme
que agotan los nombres
entre pomadas y paños de agua.
Clementina, las blancas telas
colgadas de pelícanos y mareas.
Clementina el deseo de los que llegan
Clementina la copa guardada
en un silencio de mástil y bandera
que nunca, nunca, igualar podrían
los conquistadores.
martes, 28 de octubre de 2014
Trenza la llama triple de los ojos de dios
su figura incandescente clamando amor y ternura
detrás de los ojos de los hombres.
Cantemos el mar, su agua salada,
cantemos la lluvia y los manglares
cantemos el bosque y sus gnomos
cantemos la ciudad y sus autos vociferantes.
Y ámame y déjame amarte
que hoy no se repite
y mañana un amor igual a este vendrá
sí, siempre
pero más grande.
El mismo amor que me tiene preñada
desde que llegaste.
su figura incandescente clamando amor y ternura
detrás de los ojos de los hombres.
Cantemos el mar, su agua salada,
cantemos la lluvia y los manglares
cantemos el bosque y sus gnomos
cantemos la ciudad y sus autos vociferantes.
Y ámame y déjame amarte
que hoy no se repite
y mañana un amor igual a este vendrá
sí, siempre
pero más grande.
El mismo amor que me tiene preñada
desde que llegaste.
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