sábado, 30 de abril de 2011

Decreto último:

Lo mejor que has sabido darme
es este corazón
que parí un siete de agosto.
No me lo quitarás.
Latirá la mejor obra de mi vida
en cada mirada de niño
en cada sonrisa
de los hombres maduros
que amen a sus mujeres;
de las mujeres buenas que están solas;
del grito del joven,
bofetada sublime al vacío de todos los tiempos;
de los ancianos que amaron
y están por no volver más.
La mejor obra que he dado, amor,
es este amor puro no consumado.
Pero tampoco muerto.
Eternizaré el latir primero que vi
en tus ojos miel,
en cada letra que pronuncie mi boca,
en cada lugar que las letras A de tu nombre canten,
en cada libro que escriba y dialogue
al mediodía o en las sombras,

En cada minuto de mi larga vida sin ti,
brillará, terco, valiente,
joven, primaveral,
nuestro (desafortunado) corazón.

Para Alonso E. De Alba R.
Con el amor de cada vida,
durante todos mis tiempos.

jueves, 28 de abril de 2011

Una idea llamada amor se derriba,

Exijo entonces ver dónde está mi casa,
mi jardín,
las aves de paso y mi perro,
mis horas de desayuno,
mis portarretratos, testimonio del ligero paso
de los días comunes;
mis álbumes llenos de microhistorias,
mis discos para atraer el sueño,
mis especias para aderezar
las horas magras de la convivencia;
mis armarios,
mi cama,
tu abrazo, tu beso
y la línea del tiempo dibujada en la pared,
primera obra del arte de la vida de nuestros
(para siempre ausentes) hijos.


Para Alonso E. De Alba R.
Tras la caída del sueño.

Tempo fugit

Dejaré flotar el pasado
en la ceguera
del tiempo débil.
Así el instante fugitivo
obtendrá el sonido
de lo memorable
sin caer en el cliché
de la nostalgia.

miércoles, 27 de abril de 2011

Obituario

Funerales para el amor.
Cada hora se rezará un rosario imaginado de besos
por cada año que venciste,
fruto fallido de la primavera.
Hoy, capilla del olvido de tus manos.

Misa de Réquiem para el amor.
Mañana se oficiará misa al silencio que le sigue.
Posteriormente, se cantará a la ausencia absoluta
de un negado mañana.
Al terminar, en punto de las infinitas horas,
se esparcirán las cenizas de una década
sobre un azul que nunca ha dejado de hacernos sentir
cada día más solos.

Descansen en paz todas las ilusiones
más mías que nuestras.


Para ti, Alonso.

Veintisiete de abril (La última balada)

El día que supe que me iría para siempre,
diecinueve de diciembre,
fue el día que comencé
a engordar más de quince kilos.
Vino después la lluvia, veinticinco de octubre,
la paz del desierto,
el año uno galleta,
los cuarenta grados de luz abierta
y la inercia de los días.
Se fueron los pétalos de las orquídeas,
siete de agosto,
mi ramo quedó desnudo de su frescura,
dos mil uno.
Chagall en tus manos
se marchitó junto a esa carta
donde te di el corazón.
He pasado por montañas y túneles,
vida mía.
Tengo ahora la delgadez de mi carne triste,
amor entero que dios me negó,
todos estos diez años:
Nunca te vi llover amor en mis pestañas,
jamás fuiste beso ni promesa de alba
en mi carne morena.
A mí me inundan ya solo en sueños
los peces en el vientre vacío
de niños y casas y vidas sosegadas.
Amándote, dejé tu camino limpio de piedras
y a tu cielo le regalé las estrellas
que me faltan esta noche,
al velar a la esperanza.
Tu amor vuela lejos a otro altar,
tu no amor deja vacía mi alma.
El día amanece
y lo recibo al escribir
el punto final
de la balada que bailé diez años,
siempre sola, siempre de ti enamorada.

Para Alonso E. De Alba R.
por la breve y dulce canción que viví

martes, 26 de abril de 2011

Individualidad

La individualidad de la tierra
te la dejo a ti.
Yo me quedo con el canto de los ángeles
que habitan en el gran aire
y me traen noticias tuyas.

lunes, 25 de abril de 2011

Gloria

Tu nombre es una cauda de luz que se enreda
en mi lengua
aniquilando, voraz
el entrañable silencio
otrora incapaz
de borrarse de mi alma.

domingo, 24 de abril de 2011

El amor es universal

El amor es universal
pero hoy me siento muy sola.
La soledad hace al maestro
yo sólo sé que estoy en Su olvido.
Su olvido es en blanco y negro
aún guardo la esperanza de ver en mi alma
Su policromía.
La policromía es un fantasma que asusta
duele más el silencio de Dios todo el tiempo.
El tiempo nos hace frágiles
no me avergüenza mi fragilidad.
La fragilidad nos distingue de los dioses
pero eso a ellos no les importa.

Reconocimiento de la infamia

Siento una vergüenza enorme
tan diáfana, tan nítida,
impecable al tacto,
de haber escrito todas estas letras.

Suspendida ante mi infamia
oigo el latido de mi corazón
cada vez más pequeño de tristeza:
la mujer es la loba del hombre,
creo.

Sólamente espero ser perdonada
por esa voz pura, ajena al bien y al mal,
llamada poesía,
encarnada en sus dedos.

Sujetaré mi alma
al perdón de sus pasos.
Y no volveré a tocar jamás
lo que es intachable y bendito.

Supeditaré mi sueño
al arbitrio
de aquel día memorable.

Un Amigo

Quiero un amigo.
Uno que me invente galaxias,
si es preciso.
Alguien con quien pueda hablar
sin el compromiso de un beso.
Que arribe limpio, puro, sabio,
un regalo divino e inmenso
en las olas del alborotado mar de mi veintena.

Un amigo.
Uno con brazos, problemas y piernas.
La pared no es suficiente,
las bancas, los papeles, los libros,
las letras, los clichés, las vueltas alrededor de los contactos,
la misma vuelta de siempre
no son suficientes.
La filosofía, quizá,
pero anda muy ocupada con este nuevo siglo.

Un amigo.
Uno que aguante el alud de saludos míos
a la distancia o en el silencio,
da igual. Un amigo con rostro.
Uno que odie la hipocresía
y de pronto se le ocurra preguntarme
si vivo aún o si estoy medio enferma
-como hoy-.
Alguien que no me quiera adoctrinar.

Sé que pido algo así como la réplica de dios
pero en chiquito.
Nada más alejado:
desde niña creí en los imposibles.
Porque soy imposible,
escribo mi vida en vez de vivirla.
Porque soy imposible,
leo las manos muertas en tintas eternizadas.
Porque soy imposible,
aún creo en la posibilidad
de un amigo.

sábado, 23 de abril de 2011

Perro blanco

Quién seguirá tu nombre
sobre la yerba,
Te preguntas.
Ignoras que yo
Plantaré gardenias en tu cama
así esté marchita
o huela a radiante primavera;
así las pidas o no,
las guardes en el refri o las deshojes
sobre mi alma, junto a mi perro blanco
que tú llamas estrella
y yo simplemente le digo guía.