viernes, 3 de octubre de 2014

Una o dos veces
más nunca
la traslación de las mujeres que aman
alrededor de las orquídeas frígidas.

Una o dos veces
más nunca
la fe que deviene en burla de las otras
porque uno más uno
seguirá siendo en nosotras uno

mientras que afuera,
la posibilidad de la aritmética
multiplica sus hembras penas.

Una o dos veces
más nunca
la reconvención del amor
a perfume y sábana empapada.
Los fragmentos se deshacen
como lluvia de hojas en la cocina.
Vapores que son perfumes
que son alondras
que cobijan las mil muertes
sus madres, sus mares,
sonidos de la nostalgia
por la línea futura que no ven
los ojos.

Tengo un haz de imágenes
clavándose en mi muslo
en mi núcleo de omóplato
distanciado del cielo.

Tengo un puente de heliotropos
que a las primeras vendo
y me quedo ya sola con el riñón
a punto de cebolla
o secuoya
o llanto extranjero
extraíble de mis glándulas todas.

Tengo un señor y un sueño
y también un dios y un espejo,
la piel que huele a mediodía
sin agua,
los caminos de locura
plagados de Cempoala.
Soledad que vaga
en los ojos del autor
de los tatuajes bajo la sombra
un día de estío
acomodado en las costillas
del invierno.

Abro los ojos y está usted
abro la memoria
y ocurre que mi mente
su mente la procedía...
La memoria
es ese jugo y esa nota
atentando a la silueta
que tengo de ti
cuando mi alma se aflige
y cree no hallar
otra llave para la vida.
Nube, no te nubles de mañana
el corazón se arranca en octubre
cual si los cantos fueran hierro
y las sonrisas, musgo para entraña.

Me arrancarás el alma
si no veo la vía.
Nube, mi alma está clara
y a mi amor yo preciso.

Nube, nube mía,
llévame a su nido,
imprégname el amor
para que él todo mi amor sea.

Nube, no te nubles sin filosofía
de amante ciega y errada.
Sin él las sendas se vuelven
páramos y azoteas sin limpiar.
Sin él Schubert me canta
y lo siento marica
al grado de querer darle
otra vez, la muerte.


A partir de este instante
mis horas en pos de tu reencuentro.

Eres algo más que el lago
donde miro las palabras
en el sentido líquido y cordial
de la no materia.

Eres mi aire, eres mi fuerza
y también un tren que se anuncia
total y mío
por los caminos de la suerte.
Ánimas blancas, la parte de paraíso
anclada en sus ropas
unidas estén para caminar
funámbula de amor
la cuerda blanca que me unirá
a mi hombre.

Terciopelo rojo para el día
y dos o tres azares
detrás de mis ojos.

Te amo como un ciprés
confiado en la no muerte
del mundo,
fundamentado en el verde de su piel
alimentado delsol
que es mi filosofía.
Levántanos, dios, el trayecto
de tu iris hasta el perímetro
de todas las cosas imposibles
dulces, extranjeras

Y acércanos a mi hombre y a mí
al lugar donde surge el deseo
y se anuda piel a piel
con la maravilla del amor
que hijos de tinta y viajes procrea.

Lévantanos, dios, el castigo.
Tómanos enamorados
úngenos y luego únenos
para siempre en el siempre
de los que se aman y viven
atados sin atarse
empapados de leche y jugo de sol
molestos contra la furia de la escisión
y llenitos de fe
ante la posibilidad de las flores.


Despiértate, miel
he andado por la cocina
y al fuego le falta
tu color de paz endulzante.

Despiértame como antes
a las cinco o a las diez
tu brazo lleno de quemor
y en los labios la casa tibia.

Despiértate, ángel y rey
que hoy ya se dibuja la vida
y entre mis senos he descubierto
la casa de luz
que andábamos buscando,
un bonsai para nurtrinos
cuando arrecie el invierno
y dos o tres perlas
porque, Amor, a veces lloro.

Despiértame, Cielo,
porque amanece
y yo sigo dormida.

jueves, 2 de octubre de 2014

Mi amor es una manzana
que crece dentro de sus venas
le quita el nombre a Eva
y su desgracia destila
en sabores de malvas y atardeceres.

Mi amor es un misterio
escrito con tinta del semen
que recogí de tu cuerpo
la primera noche de la primavera.

Mi amor es una promesa
que se destruye al ser cumplida,
un acto de miel y mil yerbas
aromáticas, lo sé, para tu sangre.

Mi amor es una raíz
que se excita apenas la curva
por donde pasa el rojo
de tu mirada, Venado Cielo
y es también una circunstancia etérea
que me vuelve eterna.