Es tu calor
una cajita de niño endiablado
a la hora de permanecer desnudo
sobre las estrellas
la que extraño y me extraña
a la hora de dormir
y por eso es que andamos cansados
como con ganas de un puente
o de una casa a la mitad del camino
donde el deseo haga guardia
y la tristeza se vaya a repartir
pelotas rojas por la tarde.
Es tu calor
lo que me pone a decirte
que a las seis te haré el amor
y después poesía.
lunes, 1 de septiembre de 2014
Por qué el ámbar
recorriendo la infantil bicicleta,
por qué este espacio
de un polvo azulado
con el que sonríe aquella fachada
la puerta donde todos se animan
a ser tarde final de estío
y un amor
o cuatro o veinte pesos en lunetas.
Por qué esta fotografía
tan limpia de herrumbrosa alma
será que quiero darte algo así
como la versión feliz de mi vida
y en ella está la tarde que no llega
porque buscándola es que he vivido.
recorriendo la infantil bicicleta,
por qué este espacio
de un polvo azulado
con el que sonríe aquella fachada
la puerta donde todos se animan
a ser tarde final de estío
y un amor
o cuatro o veinte pesos en lunetas.
Por qué esta fotografía
tan limpia de herrumbrosa alma
será que quiero darte algo así
como la versión feliz de mi vida
y en ella está la tarde que no llega
porque buscándola es que he vivido.
Canto a la calle sucia
que te ve pasar
con el pie desnudo de soberbia
con el pie llenito de magia
y por eso flotas.
Canto a tu sexo formando
la higuera feliz sobre mi campo,
canto la honestidad de tu cuerpo
rompiéndose frente a la luna
que a veces queda sola.
Canto a tus dedos de raíces bailando
febrilmente sobre mí, tu tierra.
Canto a las hojas escritas en papel minuto
que a veces me roban tu beso.
Canto a tus labios delgados
como vuelo de gorrión recién levantado,
canto a tu voz de madera
acariciada por la risa.
Canto a tus hombros porque siempre están
y llueven o retumban
a veces, inmóviles me miran
y luego una banderita ponen
para decir que aquí llovió tu estrella seminal
y no otra.
Canto a tu ojo izquierdo
más pequeñito que el otro
y a la arteria que desde el anular sale
para coronar tu corazón.
Canto a las calles de plumas
donde caminas a las seis, ángel.
que te ve pasar
con el pie desnudo de soberbia
con el pie llenito de magia
y por eso flotas.
Canto a tu sexo formando
la higuera feliz sobre mi campo,
canto la honestidad de tu cuerpo
rompiéndose frente a la luna
que a veces queda sola.
Canto a tus dedos de raíces bailando
febrilmente sobre mí, tu tierra.
Canto a las hojas escritas en papel minuto
que a veces me roban tu beso.
Canto a tus labios delgados
como vuelo de gorrión recién levantado,
canto a tu voz de madera
acariciada por la risa.
Canto a tus hombros porque siempre están
y llueven o retumban
a veces, inmóviles me miran
y luego una banderita ponen
para decir que aquí llovió tu estrella seminal
y no otra.
Canto a tu ojo izquierdo
más pequeñito que el otro
y a la arteria que desde el anular sale
para coronar tu corazón.
Canto a las calles de plumas
donde caminas a las seis, ángel.
Pero el trueno tiene su voz
más allá de la luz que lo antecede
adónde van, cayendo
verticalidad del espíritu de dios
su sentencia de agua.
Pido perdón por la tierra
que pisé haciendo ruido
un ruido animal de ira
y su palma despellejada
como mirando al infierno.
Perdono a aquel
que escindió mi estancia
dentro del vientre de dios
y lloró mi alma
porque no he vuelto a verla
salvo cuando escribo
salvo cuando beso
salvo cuando sueño
salvo cuando soy
como este día.
El deber de una mujer
es esta casa y sus ventanas
este foro de flores y caricias
para enfermos y niños.
Un puñado de estrellas
sobre la ropa
y entender al piso
como la alfombra perenne
donde el corazón baila
por amor a su amado.
Y respirar segura de que su nombre
transfigurado va en el aire pleno
donde habita el amor de su compañero.
Despierto y confirmo
que eres tú la gracia.
Saco mi corazón y te lo escribo
enamorado y sueño
lumínico y entregado.
es esta casa y sus ventanas
este foro de flores y caricias
para enfermos y niños.
Un puñado de estrellas
sobre la ropa
y entender al piso
como la alfombra perenne
donde el corazón baila
por amor a su amado.
Y respirar segura de que su nombre
transfigurado va en el aire pleno
donde habita el amor de su compañero.
Despierto y confirmo
que eres tú la gracia.
Saco mi corazón y te lo escribo
enamorado y sueño
lumínico y entregado.
El día que tu beso se enraíce a la tierra
y mi corazón se expanda, mineral
en cada llama animal bramando
el mundo sabrá que este amor
es el más puro de los actos
Que por ti alcancé la maestría
en cada parte de mi cuerpo
y volé hacia tu alma
para fusionarme hasta su sonido
más violeta.
Que contigo escribí la vida en cada beso
y conmigo abriste tu color
hasta dominar al mundo con versos.
y mi corazón se expanda, mineral
en cada llama animal bramando
el mundo sabrá que este amor
es el más puro de los actos
Que por ti alcancé la maestría
en cada parte de mi cuerpo
y volé hacia tu alma
para fusionarme hasta su sonido
más violeta.
Que contigo escribí la vida en cada beso
y conmigo abriste tu color
hasta dominar al mundo con versos.
Septiembre 1
Porque llevamos tatuado
a la zarza emplumada
dentro del gran ojo del mundo
y nacimos dioses
antes de darnos la cara.
Porque tu vida sin la mía
es una máscara
y existo más al ras del suelo
cuando mi piel te canta.
Porque la fortuna es
un beso entregado al aire
y saberlo de vuelta
cargado de ti o de mí,
o de ambos, ensalivados y en marrones
sándalos aterciopelados
atropellados a punto de cielo magenta.
Porque el verano fue nuestro
y seguimos caminando por el oro,
feliz septiembre, amor,
Andrómeda nos espera.
a la zarza emplumada
dentro del gran ojo del mundo
y nacimos dioses
antes de darnos la cara.
Porque tu vida sin la mía
es una máscara
y existo más al ras del suelo
cuando mi piel te canta.
Porque la fortuna es
un beso entregado al aire
y saberlo de vuelta
cargado de ti o de mí,
o de ambos, ensalivados y en marrones
sándalos aterciopelados
atropellados a punto de cielo magenta.
Porque el verano fue nuestro
y seguimos caminando por el oro,
feliz septiembre, amor,
Andrómeda nos espera.
Retorna a mí
el jugo de la amapola
bebido por la diosa madre
la que jamás me vio vencer
porque mi casa era el signo
y no la costumbre.
Mi amor extranjero se instala
no hay freno
no hay yugo
mi fósforo de piel
se abre
ama
oye y se expande
y como una hoja llena
declamaré la vida
porque sólo llevo eso.
el jugo de la amapola
bebido por la diosa madre
la que jamás me vio vencer
porque mi casa era el signo
y no la costumbre.
Mi amor extranjero se instala
no hay freno
no hay yugo
mi fósforo de piel
se abre
ama
oye y se expande
y como una hoja llena
declamaré la vida
porque sólo llevo eso.
La tierra gira
y no hay más
que un silencio ataviado
de lluvia
niños y fieras
caléndulas puestas
al rayo más pequeño del sol.
Todos somos eternos
pero jamás imprescindibles,
todos hacia el cielo volvemos
si no damos la cara al horror
o tal vez porque lo miramos
y lo dejamos que sea
hasta amarlo y que él
de tanto odio nos olvide.
y no hay más
que un silencio ataviado
de lluvia
niños y fieras
caléndulas puestas
al rayo más pequeño del sol.
Todos somos eternos
pero jamás imprescindibles,
todos hacia el cielo volvemos
si no damos la cara al horror
o tal vez porque lo miramos
y lo dejamos que sea
hasta amarlo y que él
de tanto odio nos olvide.
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