domingo, 10 de abril de 2011

Efe Eme

Anoche,
anoche soñé contigo.
Soñaba que me querías
y que me hablabas
y platicabas conmigo
como esos julios del bicentenario
donde el intelecto fue luto inmerecido,
como esas llamadas
que me turbaban hasta el amanecer.

Lamento tanto todo lo que te he dicho...

Me cortaría la lengua
-al cabo me retoña, soy caso perdido-
secuestraría a mi boca
y mataría las palabras
que dibujaron con tiza invisible,
invencible,
la soledad de verbos
con la que me has dejado,
ahora que tu voz
en mi campo desaparece una y otra vez.

Anoche,
anoche soñé contigo...

Acabo de escuchar
la versión nueva
de la canción dolida.
El chachachá no marca mi punto de partida.
La Efe Eme no marca historia
y yo a mi música
no la oigo si no la tocas,
niño.

Yo mi música la lloro al anochecer.

El aeropuerto

Un aeropuerto.
El gran vitral que mostraba
los pájaros mecánicos del hombre,
dormidos,
atestiguando el adiós
a una embestida de saliva y sal,
caricias y sonidos dulces.

Un aeropuerto y la bifurcación
de los caminos que, separados,
otra vez se separan.
Pastillas de resignación en tus bolsillos,
lágrimas auténticas en mi asiento en soledad.

Un aeropuerto tan real,
que desperté creyéndolo cierto.

Entre tú y yo nunca hubo luces de sol,
jamás viajamos al otro lado de la tierra...

Un aeropuerto como para pensar
en los adioses,
siendo el mismo adiós
el protagonista del futuro de nuestros labios,
aún cargando en mi alma el milagro de tu cuerpo.

Un aeropuerto...

Desecho la imagen.
Quiero soñar en ti,
amor divino, absoluto regalo universal,
como si el tiempo se hubiera detenido
sin un por qué,
misericorde,
para esta poeta que no sabe hacer versos
ni metáforas de valor.

A un liberto perpetuo

Amar tu voz de fiera libre porque sí,
hacerlo una vez y luego
en tu propia historia reafirmarte liberto,
sin dramas ni lamentos

y de tu cuerpo no hacer más alimento
que el de una simple, nocturna llama.

Claro que podría hacerlo.
Pero es que entiende, hombre,
que las diosas aman,
y se olvidan de eso que ustedes llaman
tiempo.

Un minuto o diez,
dos horas o un mes,
una vida entera en endecasílabos.
Una mañana de abril.

Da igual.
Es amor lo que estalla.
Todo lo demás, son olas artificiales
que rompen, grotescas, en la playa
de un irreal azul de mar.

sábado, 9 de abril de 2011

Ansias

Qué ansias de comer
en aire suelo tu carne en llamas.
Desmenuzar tu corazón
como un regalo inadvertido
llegado de lejanas playas
y cocerlo en el fuego tibio
de mi amor de diosa terrestre.

Yo dibujo y siento la flor
Yo escribo y le doy vida al laberinto
Yo canto y embrujo la luz
Yo danzo y esculpo tu cuerpo.

Yo reinvento el ritual del amor
y digo que no hay distancia sin fe
ni tempestad que sofoque nuestro fuego.

Y si la vida me permite
volver a ver
la inteligencia suprema cosiendo
nuestras palmas,

Entonces yo daré una alabanza
que durará por el eco eterno
de nuestros brillantes días.

Cometa

Tomaste la cauda de un cometa
y retuviste el fulgor
escribiendo con su luz aquellos versos.

Si lo afirmo es porque lo sé,
si lo sé es porque lo siento,
si lo siento, es porque yo soy
la estrella luminosa
que alumbra tu camino.

Y te crea y te arrulla el sueño
y te alumbra y te inflama
con su magma inagotable, interno,
una vida paralela, un amor posible en cualquier punto
de todos los universales paralelos.

Aquello que te ciñe y te dispersa,
el cometa que, otrora fugaz,
te imprime fuerza

Para reinventar otros planetas
donde sólo un grito, una llama transpirada,
un jadeo de lluvia sideral,
constituyan la atmósfera
que flores, árboles y aguas nuevas
puedan nuestros ojos respirar
nuestro tacto oír
nuestro corazón degustar
nuestras bocas oler.

Tomaste la cauda de un cometa
y retuviste el fulgor
escribiendo con su luz aquellos versos.

Igual que me tomas libre y tuya
en un tiempo fijo del tiempo espacio
que no tiene hoy, mañana ni ayer.

Soluciones nocturnas

Me quedaré aquí,
por si tienes un mal sueño.

Para ahuyentártelo con aliento de menta,
o darte un té de palabras sueltas.

Si no tienes manera
de conciliarlo,
entonces te daré el mío.

Que ecléctico está,
pero me entretiene ocho horas
diarias, hipercolorido.

Y si no te convenciera,
me quedaré aquí,
para reinventar el todo
con el golpe de una flor.

Foros

El machacamiento de las letras
o de los egos
no puede vencer
a la poesía por la poesía misma.

Si cerdos o arañas, vegetales, piedras o indulgentes,
la sonoridad de la palabra,
si irrumpida por el fuego eterno,
jamás muere.

Incluso es saludable
ver morir a los monstruos de la creación:
no más micrófonos, por favor, no más foros.
Aquí la cosa se trataba
de enmendar la voz con el origen del cosmos.

[Pero cómo duele el paso salvaje
del sordo con mil oídos
-la piel no respira: oye por los poros-
por la estepa del asfalto sin color].

Llamas

Las llamas de los dedos,
niño,
no las yemas.

El hombre nació
por el fuego de la creación.

Son soles danzantes
lo que portan, señoriales,
cada falange.

Las llamas de los dedos,
niño,
no las yemas.

Están hechas para asimilar a dios
y emularlo cantándolo uno mismo
en la vorágine creativa de tus postreros días de hombre.
A imagen y semejanza,
recuérdalo siempre.

Las llamas de los dedos,
niño,
no las yemas.

Por eso,
nunca quemes tu propio honor
magullando la perfección de las cosas
en la Tierra.

Cada movimiento
es un movimiento de fuego
y retumba en la estrella más lejana
del inconmensurable universo.

Las llamas... sí,
así.

Y ahora que lo sabes,
dedícate a contar
las historias del principio del mundo
que recordaste a la hora de la cena.

Escríbelas, dibújalas:
no siempre se tiene la inocencia
y la Casa de Luz a veces
sus ventanas le da por cerrar.

Nada, niño mío, dulce fruto de la vida.
A veces me pongo abatida.

Son palabras que tú jamás deberías pronunciar.

Las llamas de los dedos,
corazón,
no las yemas...

A mí también me gusta verte sonreír la luz.

viernes, 8 de abril de 2011

Canción de arena

Canción de arena para mecer adversidades
fosilizadas en un rostro múltiple,
lleno de historias:

La marea va,
el calor de fuego perenne viene.
El tremor del tiempo acontece,
la distancia su propia cauda devora.

Es el aire lo que trae cantos y voces.
Insufla vida y recrea temores
y lo mismo se acurruca en la impermanencia de las cosas.

Ahora que todo viaja y está por despegar
no llores más, niño,
no llores más.

Que los dioses jónicos atraviesan la luz y la sombra
y los budas de la casa de tu abuela
un guiño de esperanza cuando duermas
te darán.

Arru-rú, duerme ya,
que los dioses todos
su copa en tu nombre alzarán.

Canción de arena para adorar
la impermanencia de las canciones:

Porque eres finito en el aliento universal,
grábate este canto
y luego tíralo al mar
al mar
al mar
al infinito, estrellado mar.

Que lo atrapen los labios azules de la playa,
deja que se ocupe ella de cantar.

jueves, 7 de abril de 2011

Mire,

Quisiera ser flor de marzo
abril y diciembre
para poder ser dibujada por usted y su palabra,
Señor Poeta.

O ser estrella de su súper universo
una enana,
pero estrella al fin.

Me conformo con el beso que me da
muy de mañana
y en la lejanía,
o las palabras que cierran en paz
mis párpados con su melodía,
Señor Poeta.

martes, 5 de abril de 2011

Laus Poëta

Feliz primavera,
qué lindo el nombre de abril.

Usted dice eso
y yo vuelvo a creer en la poesía.

Las calles se pintan de un lila que da envidia,
se vuelven absurdas las mentiras,
se oye la música sublime de su voz
que ensordece al insulto incapaz de mi alma abatir.

Luego, el corazón de mi mundo
junto con el mundo de mi corazón
se arropa en el manto de sus buenos deseos,
volviéndose un mismo
florido
sonriente
ejemplar de tambor

Capaz de darle al mundo
una nueva canción de alegría verdadera.

Laus poëta:
Mi planeta se yergue una vez más y gira.
Irrumpe el color en la vieja elegía
si en mi pan de cada día
esparzo yo el espíritu de sus letras.